martes, 22 de enero de 2019

Oposición Geografía e Historia. Practica tú. Prácticas de Historia: Comentario de textos históricos de Historia de España.

Oposición Geografía e Historia. Practica tú. Prácticas de Historia: Comentario de textos históricos de Historia de España. 


Aquí os dejo un texto para que lo comentéis. Está relacionado con el tema 27 de la Oposición, si lo deseas puedes enviarme tu comentario para que te lo corrija ya sea por email o en la zona comentarios de esta misma entrada. 

Fundación de Oviedo por Alfonso II

El rey Alfonso, como fuese de mucha castidad de alma y de  cuerpo, mereció obtener del señor un arca conteniendo diversas reliquias de  santos. La cual arca fue transportada en un navío desde Jerusalén, permaneció por espacio  de algún tiempo en Sevilla, y luego, durante cien años, en Toledo. Como otra vez oprimiesen los moros cuando ya nadie se  les resistía, los cristianos arrebataron  secretamente el arca de Dios y por sitios excusados llegaron hasta el mar, y  puesta allí en una nave, guiándolos Dios abordaron el puerto de Asturias, cuyo  nombre es Subsalas, por aquello de tener cerca y encima la regia ciudad de  Gijón.  Más el rey Alfonso, luego que se vió  divinamente enriquecido con gran dávida,  en lugar de la pérdida Toledo, decretó fabricar una sede para la venerable arca.
Para realizar este plan, dejadas las otras atenciones y ansiándolo más y más cada día, desde entonces por espacio de treinta años fabricó una iglesia en  Oviedo de admirable obra, en honor de San Salvador, y en ella, a los lados  derecho e izquierdo del altar mayor, construyó dos grupos de a seis altares  dedicados a los doce Apóstoles. No menos llevó a efecto un santuario de la  bienaventurada madre de Dios y virgen María, con pareja estructura y tres  cabeceras. Hizo también una basílica de Santa Leocadia, cubierta con obra de  bóveda, sobre la que se hiciese una cámara, donde en el lugar más excelso fuese  adornada por los fieles el arca santa. Y además fundó con bella obra una iglesia  del bienaventurado mártir de Cristo, Tirso, en el mismo recinto. Edificó, a  distancia de un estadio de la iglesia de San Salvador, un templo de los santos  Julián y Basilisa, adjuntándole a uno y otro lado capillas dispuestas en admirable composición.  Por cierto que si llegase a enumerar uno por uno los ornamentos de dicha cámara, disertación tan prolija me llevaría desviado harto lejos de lo que  empecé. Más por la magnitud del milagro, la angélica cruz sea sacada a plaza.
Pues como cierto día Alfonso, rey casto y piadoso, tuviese por acaso  en la mano cantidad de esplendídisimo oro y algunas piedras preciosas,  comenzó a pensar como podía ser hecha una  cruz con ello para servicio del altar  del Señor. Así, con este propósito, tras la participación del  cuerpo y sangre de Cristo, según costumbre, ya enderezaba sus pasos hacia el  palacio real por la comida, llevando el oro en la mano, se le aparecieron dos ángeles en figura de peregrinos, fingiendo ser artífices, al momento, les entregó el oro y las piedras, señalándoles mansión donde pudiesen trabajar. Lo demás parece cosa maravillosa, después de los Apóstoles hasta nuestros tiempos; porque vuelto sobre sí el rey en la misma corta espera de la comida, inquiere a qué personas diera el oro, y al punto comenzó a enviar un agente tras otro para que observasen qué hacían los desconocidos artífices. Ya los servidores se acercaban a la casa del taller, cuando de improvisto tanta luz hizo resplandecer  el interior de toda la casa, que, por decirlo así, no fábrica humana, sino la salida del sol parecía por la extremada claridad. Pero mirando hacia dentro por una ventana los que habían sido enviados, (vieron que) idos los angélicos maestros,  la cruz sola, llevada a cabo y puesta en medio, irradiaba como un sol en aquella  casa; por donde abiertamente consta entenderse que ella fue hecha por divina y no humana aplicación. Lo que oyendo el devotísimo rey, dejado el servicio de mesa, corrió con incansable paso, y dando gracias a Dios con loores e himnos  por tan gran beneficio, según cumplía, puso reverentemente dicha venerable  cruz sobre el altar de San Salvador.

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