Oposición Geografía e Historia. Practica tú. Prácticas de Historia: Comentario de textos históricos de Historia de España.
Aquí os dejo un texto para que lo comentéis. Está relacionado con el tema 27 de la Oposición, si lo deseas puedes enviarme tu comentario para que te lo corrija ya sea por email o en la zona comentarios de esta misma entrada.
La revuelta del arrabal de Córdoba, 818
En 198
(31 de agosto de 818) tuvo lugar en Córdoba la revuelta llamada del arrabal.
Los hechos pasaron de la manera siguiente: el príncipe omeya reinante Al-Hakam
ben Hixam casi no se ocupaba más que en jugar, cazar, beber y otros placeres
semejantes y, por otra parte, la ejecución de muchos de los principales
habitantes de la ciudad le hicieron odioso a la población, que era injuriada y
maltratada por los mercenarios del emir.
El
desorden llegó a tal punto que, cuando se convocaba a la plegaria, el populacho
gritaba :"¡Ven a rezar, borracho, ven a rezar!", y cuando alguno
lanzaba esta injuria, los otros aplaudían. Entonces, Al-Hakam comenzó a rodear
Córdoba con un recinto fortificado, guarnecido de zanjas: acuarteló la
caballería en la puerta de su palacio, donde había siempre una tropa armada, y
aumentó el número de sus mamelucos. Todas estas precauciones no hicieron más
que que acrecentar el odio de la población, que estaba persuadida de que quería
vengarse de todas sus afrentas. Enseguida estableció el impuesto del diezmo
sobre las mercaderías, impuesto que habría de cobrarse cada año sin remisión,
lo que fue mal visto por el pueblo. Al-Hakam se apoderó de diez de los príncipales
exaltados y les hizo ejecutar y crucificar, con lo que dio ocasión de cólera a
las gentes del arrabal. Añádase a todo esto que un mameluco del príncipe llevó
su espada a casa de un bruñidor para hacerla limpiar, y como éste la remitiera
a su dueño más tarde de lo convenido, el mameluco tomó la espada y golpeó con
ella al obrero hasta dejarle muerto. Ocurrió esto en Ramadan (abril-mayo del
814) del año referido.
Las
gentes del arrabal meridional empuñaron los primeros las armas, y todos los
otros arrabales les siguieron. El "chund", los omeyas y los esclavos
negros se concentraron en el palacio y Al-Hakam procedió a la repartición de
los caballos y de las armas, así como a la reunión de sus compañeros. Se entabló la lucha y fue favorable a las gentes del arrabal, que
cercaron el palacio. Entonces Al-Hakam descendió de la terraza donde se
encontraba y fue, a caballo y armado, a reanimar el valor de los suyos, que se
batieron a su vista con encarnizamiento (...)
Al-Hakam
consultó con Abd al-Qarim ben Abd al-Wahid ben Abd al-Mugayth, su último
confidente, quien le aconsejó clemencia. Tal fue el partido que tomó el
príncipe, a pesar del dictamen contrario emitido por otro, y perdonó a los
rebeldes, pero con amenaza de muerte y crucifixión para todos los habitantes
del arrabal que no hubiesen partido del arrabal en el plazo de tres días. Los
sobrevivientes salieron a escondidas, expuestos a toda clase de penas y
humillaciones, llevando lejos de Córdoba a sus mujeres, sus hijos, sus riquezas
de más fácil transporte. Los soldados y malhechores estaban en acecho para
saquearles y mataban a quienes osaban resistir.
Terminado
el plazo de tres días, Al-Hakam dió orden de respetar a las mujeres, a las que
reunió en el mismo lugar, e hizo destruir el arrabal meridional (de Secunda)
(...)
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