Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Historia. Textos. Historia Contemporánea. Tema 43: Pensamiento político y económico en el siglo XIX.
MATERIALISMO HISTÓRICO, 1848
El resultado
general al que llegué y que una vez obtenido sirvió de hilo conductor de mis
estudios, puede resumirse así: en la producción social de su vida, los hombres
contraen determinadas relaciones necesarias, independientes de su voluntad,
relaciones de producción que corresponden a una determinada fase del desarrollo
de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de
producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la
que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden
determinadas formas de conciencia social. El sistema de producción de la vida
material condiciona todo el proceso de la vida social, política y espiritual.
No es la conciencia del hombre la que determina su existencia, sino, por el
contrario, su existencia social la que determina su conciencia.
Al llegar a una
determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la
sociedad chocan con las condiciones de producción existentes o, lo que no es
"más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad
dentro de las cuales se han movido hasta allí. De formas de desarrollo de las
fuerzas productivas, estas relaciones se truecan en trabas suyas. Y se abre así
una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se transforma más
o menos lenta, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida
sobre ella. Cuando se estudian estas transformaciones, hay que distinguir siempre
entre los cambios materiales operados en las condiciones económicas de
producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias
naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o
filosóficas, ideológicas en una palabra, en que los hombres cobran conciencia
de este conflicto y lo ventilan. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un
individuo por lo que él piense de sí, no podemos juzgar tampoco estas épocas de
transformación por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que
explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el
conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las condiciones de
producción.
Una formación
social que nunca perece antes de que se hayan desarrollado todas las fuerzas
productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas
condiciones de producción antes de que las condiciones materiales para su
existencia hayan madurado en el seno de la sociedad antigua.
Por eso la humanidad se propone siempre únicamente
los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos que estos
objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos se están gestando, las
condiciones materiales para su realización. A grandes rasgos podemos designar
como otras tantas épocas de progreso, en la formación económica de la sociedad,
el sistema de producción asiático, el antiguo, feudal y el moderno burgués. Las
relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso
social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo
individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de
vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el
seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones
materiales para la solución
de este antagonismo. Con esta
formación social se cierra, por tanto, la prehistoria de la sociedad humana.
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