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sábado, 21 de agosto de 2021

Oposición Geografía e Historia. Prácticas y anexos Historia de España. Textos históricos: Las rebeliones de 1640. Antecedentes y consecuencias. Tema 33. La Monarquía hispánica bajo los Austrias: aspectos políticos, económicos y culturales

 Oposición Geografía e Historia. Prácticas y anexos Historia de España. Textos históricos:  Las rebeliones de 1640. Antecedentes y consecuencias. Tema 33.  La Monarquía hispánica bajo los Austrias: aspectos políticos, económicos y culturales

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(sólo disponible íntegro para opositores matriculados en el curso)



viernes, 23 de abril de 2021

Oposición Geografía e Historia. Tema 49: Segunda República y Guerra Civil (Tema EBAU Historia, Universidad de Murcia: Tema la Segunda República).






TEMA 15. LA SEGUNDA REPÚBLICA

1.       INTRODUCCIÓN.

La década de los treinta fue una época de gran agitación política provocada por la profunda crisis económica iniciada con el Crack de 1929, cuyas consecuencias (paro y empobrecimiento de la población) favorecieron el ascenso de las ideologías más radicales (fascismo y comunismo).  En España ese periodo coincide con una nueva etapa política, la II República, nacida en 1931 tras la caída de la monarquía tradicional de Alfonso XIII y en la que la radicalización política y la inestabilidad social y económica vigentes se plasmaron en una etapa marcada por los frecuentes cambios de gobierno, que, a pesar de realizarse democráticamente a través de elecciones, son un reflejo de un sistema democrático y de un sistema político republicano todavía inmaduros.

La II República nació con un fuerte apoyo popular, pues muchos españoles tenían en el nuevo régimen puestas sus esperanzas de progreso y modernización del país, superando los males endémicos arrastrados desde las décadas anteriores. Sin embargo, la República acabó en un rotundo fracaso por el choque entre los intereses y mentalidades de las clases acomodadas y de las clases populares (obreros y campesinos sin tierras) con un frágil consenso entre ellas, por la nutrida e intransigente oposición que desde la derecha o la izquierda se hacía al gobierno del momento, por la falta de cultura democrática y por la fuerte conflictividad social.

2.      DESARROLLO.

2.1.  LA LLEGADA DE LA REPÚBLICA.

El 14 de abril de 1931, se proclamó en España la Segunda República en un ambiente de euforia y con la esperanza de iniciar un cambio radical en la vida política del país tras el triunfo de los partidos republicanos en las elecciones municipales del 12 de abril. Los partidarios de la república ganaban en 45 de las 50 capitales de provincia, en las ciudades importantes y en las zonas industriales y mineras. Muchos ayuntamientos, al conocer el resultado del escrutinio, proclamaron la República. Durante las primeras horas el rey dudó, pero viendo el desánimo de los ministros decidió abandonar el país, pero sin renunciar a sus derechos a la corona ni el de su familia. Ni ejército, ni fuerzas de orden público, ni administración se opusieron a que un “gobierno en la sombra” formado por personalidades de la mayoría de los partidos republicanos, ocupara el poder y proclamara oficialmente la Republica.

La composición del nuevo Gobierno Provisional intentó mantener el equilibrio entre las distintas fuerzas políticas progresistas dejando fuera a la derecha monárquica, a los nacionalistas y a comunistas y anarquistas. Estaba presidido por Niceto Alcalá Zamora, acompañado por hombres de tendencias moderadas y partidarios de realizar reformas por la vía democrática y legal. Para ello, convocó elecciones constituyentes y acometieron las reformas más urgentes mediante decretos; Así, se inició una reforma agraria con el objetivo de mejorar la vida de los campesinos, una reforma laboral, con la jornada de 8 horas y una reforma educativa que fomentó la creación de escuelas laicas y más plazas de maestros. También habría que destacar el Estatuto provisional de autonomía para Cataluña.

A pesar de estas reformas, la República tuvo que afrontar una fuerte tensión social provocada desde los primeros días. Por un lado, anarquistas y socialistas convocaron varias huelgas y por otro, la derecha y la Iglesia que hostigaron al gobierno desde los púlpitos y formaron un nuevo partido de cara a las elecciones: Acción Nacional.

A pesar de las tensiones, la campaña electoral transcurrió con bastante normalidad y el 28 de junio se celebraron las elecciones a Cortes Constituyentes. Aunque parte de la derecha optó por no votar y los anarquistas preconizaron la abstención, votó aproximadamente el 70% del censo y para muchos fueron las primeras elecciones limpias de España. Dos cosas cabe destacar de los resultados:

  • La multiplicación de partidos. Desaparecería definitivamente el bipartidismo dinástico del viejo sistema de la Restauración. Los dos partidos dinásticos (conservadores y liberales) consiguieron pocos diputados. En su lugar, más de 20 partidos se distribuían los escaños de los diputados. Esto representaba una atomización del poder.
  • El triunfo de las izquierdas. Los partidos considerados de izquierdas sumaban la mayoría de los diputados de las Cortes. Podían realizar, pues, sus reformas y proyectos. Esta victoria suponía el respaldo popular que necesitaba el gobierno republicano, que configuró el gobierno con una coalición PSOE – partidos republicanos. Alcalá Zamora pasaba a presidente de la República y Manuel Azaña, presidente del gobierno.

El 9 de diciembre de 1931 se aprueba una nueva Constitución de 125 artículos que sustituía a la vigente de 1876. Sus características básicas son: Soberanía popular: el nuevo Estado es una “República democrática de trabajadores de toda clase”. Extensa declaración de derechos y libertades a todos los niveles, no solo individuales y colectivos, sino también económicos, familiares y culturales (matrimonio civil, divorcio, derecho a la educación y al trabajo y se contemplan las expropiaciones). Sufragio universal para mayores de 23 años incluidas, por primera vez, las mujeres. El poder legislativo queda en manos de unas Cortes unicamerales, renovadas cada 4 años. El poder ejecutivo y la jefatura del Estado corresponde al presidente de la República, elegido cada 6 años por los diputados y sometido al control de las Cortes. El poder judicial, totalmente independiente, incluye un Tribunal de Garantías Constitucionales como principal organismo judicial. La articulación del Estado presenta una importante novedad: se establece la posibilidad de que un conjunto de provincias se constituya como región autónoma mediante un Estatuto de Autonomía, que deberá aprobarse en Cortes. Se especifican las competencias que pueden transferirse a ellas. En cuestión religiosa se establece la libertad de culto, se disuelven las congregaciones de sumisión distinta al Estado (Jesuitas), se suprime el presupuesto para el clero y se prohíbe a las congregaciones religiosas el ejercicio de la educación, la industria y el comercio.

2.2. EL BIENIO REFORMISTA O SOCIAL – AZAÑISTA (1931-1933).

La gran ilusión con la que la mayoría del pueblo español recibió a la República, le concedía a esta la responsabilidad para solucionar los graves problemas estructurales de España continuando la labor que ya inició el gobierno provisional. Los principales problemas que se abordaron fueron:

§  Reforma del ejército. El estamento contaba con demasiados oficiales en relación a la tropa y eso favorecía sus tradicionales intromisiones en la vida política. Azaña exigió juramento de fidelidad y ofreció retirada voluntaria con 100% del sueldo; se eliminaron algunas regiones militares y cerró la Academia militar de Zaragoza (dirigida por Franco) para ahorrar gastos. Los militares no aceptaron estas medidas y el levantamiento del general Sanjurjo (“Sanjurjada) en 1932 es la prueba de este rechazo.

§  Reforma agraria. La situación de los campesinos era muy dura pues la mayoría no eran propietarios y malvivían como jornaleros con salarios míseros. El 50% de las tierras estaba en manos de un 1% de propietarios latifundistas, que pagaban a un administrador para que gestionara las tierras mientras ellos vivían en Madrid. Las soluciones vinieron a través de la Ley de la Reforma Agraria de 1932: expropiación de tierras a los terratenientes absentistas para adjudicarlas a los campesinos y obligación de contratar a jornaleros de la región para evitar la contratación de esquiroles en las huelgas. Los resultados fueron muy modestos, pues apenas se expropiaron tierras y consecuentemente, los campesinos siguieron viviendo una situación precaria.

§  Reforma educativa. Las cuestiones a resolver eran: el fuerte analfabetismo (en torno al 33%), la escasez de medios físicos y humanos (escuelas y maestros) y la intromisión de la Iglesia como estamento que controlaba la educación. Para solucionarlos se crearon escuelas y nuevas plazas de maestros, las misiones pedagógicas (que llevaban la educación a los medios rurales) y campañas de divulgación cultural. Todo ello con la oposición de la derecha y la Iglesia que perdía el control educativo.

§  Reforma del centralismo: Las autonomías. En Cataluña, tras la aprobación del Estatuto provisional en referéndum, Azaña luchó por su aprobación en Cortes. Pese a la oposición de la derecha y los centralistas, se aprobó en agosto de 1932 bajo el principio de la integridad del Estado español y lejos de cualquier federalismo. Francesc Maciá fue el primer presidente de la Generalitat. En el País Vasco, el PNV y los carlistas habían llegado a un acuerdo sobre un proyecto de estatuto (Estatuto de Estella, junio de 1931), pero la salida de Navarra y la debilidad nacionalista en Álava, impidieron su aprobación hasta 1936, en plena Guerra Civil, cuando se aprueba para mantener al País Vasco adicto a la Republica. J. Antonio Aguirre fue el primer lendakari. En Galicia donde la conciencia nacionalista era menor, el Estatuto no se aprueba por el estallido de la guerra y por el control sublevado de la zona. En otras regiones como Valencia, Andalucía o Aragón pasó lo mismo.

§  Reforma religiosa. El problema era la intromisión del estamento en la vida política gracias a su poder económico, educativo y su influencia en la sociedad. La república aplicó la separación Iglesia – Estado y la Constitución estableció la aconfesionalidad y la libertad de culto; lo que favoreció asaltos y altercados contra el estamento y grupos afines (como el diario ABC).

La oposición al gobierno llegó desde 2 frentes. Por un lado, la izquierda radical, dirigida por Lerroux, que se opuso a las reformas del gobierno por considerarlas insuficientes y que encontró el apoyo en otros sectores izquierdistas como las patronales, el sindicato CNT y el PCE. Por otro lado, estaba la oposición de la derecha, que centró sus protestas contra las reformas agraria, de la Iglesia y los Estatutos. El intento golpista de Sanjurjo, los sucesos de Casas Viejas y Castiblanco en los que los campesinos descontentos fueron duramente reprimidos y la pérdida de confianza de algunos grupos de izquierdas en el gobierno (no salió adelante la votación en Cortes para el Tribunal de Garantías Constitucionales), provocó la dimisión de Azaña y la convocatoria de elecciones en 1933.

2.3. EL BIENIO CONSERVADOR O RADICAL – CEDISTA (NOVIEMBRE 1933 A FEBRERO DE 1936).

La derecha se organizó en torno a un nuevo partido, la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) cuyo programa era contrario a las reformas de Azaña; lo que le dio el apoyo de la Iglesia. El desgaste del gobierno republicano, la conflictividad social, la falta de unión de la izquierda, el voto femenino y la elevada abstención de los obreros fomentada por la CNT, dieron lugar al triunfo de la derecha, la CEDA partido más votado y del centro, el Partido Republicano Radical de Lerroux. Ambos partidos iniciaron una coalición parlamentaria: Lerroux sería presidente, pero se comprometía a llevar a cabo el “programa rectificador” de la CEDA que consistía en rectificar todas las reformas del bienio anterior. Así, se paralizaron la reforma agraria (fin del reparto de tierras y libertad de contratación y salarios), la militar (amnistía para los implicados en el intento de golpe de Sanjurjo y ascenso a puestos clave de los generales anti republicanos como Franco o Mola), la educativa y religiosa (vuelta a la financiación a la Iglesia católica, freno a la secularización de la enseñanza y prohibición de colegios mixtos) y la autonómica (bloqueo al Estatuto vasco y férreo control del catalán).

El viraje conservador hizo que una parte de la izquierda se radicalizara (PSOE y UGT) en busca de una reforma social liderada por Largo Caballero; por otro lado, el sector más moderado quería salvaguardar la república para afianzar las reformas. Las huelgas y conflictividad social llevaron a la CEDA a exigir mayor participación en el gobierno y Lerroux nombró 3 ministros del partido. Esta decisión provocó la revolución de 1934, pues la izquierda temía un giro hacia la extrema derecha similar al que había sucedido en Alemania con Hitler un año antes.

Los socialistas declararon una huelga general en toda España, que fue seguida masivamente en Asturias, el País Vasco y Cataluña. Al mismo tiempo, Lluis Companys, proclamó el Estado Catalán dentro de una República Federal Española. El Gobierno declaró el estado de guerra y, tras violentos combates callejeros, el Ejército consiguió dominar la situación en Cataluña, cuyo Estatuto fue derogado. En Asturias tuvieron lugar los sucesos más graves. Las fuerzas obreras, en especial los mineros, con gran violencia asaltaron cuarteles e iglesias, ocuparon fábricas de armas y proclamaron el comunismo. La represión corrió a cargo del Ejército en una operación dirigida por el general Francisco Franco. La rebelión se saldó con cerca de 1.500 muertos y más de 30.000 encarcelados.

La consecuencia principal de esta rebelión fue que el gobierno empezó a quedarse solo pues la izquierda se unificó en el Frente Popular para hacerle frente y la ultraderecha (Falange de las JONS) también por considerarla demasiado moderada. El gobierno se endureció y Gil Robles pasó a ser ministro de guerra y se rodeó de militares para evitar otra revuelta. Finalmente, en 1935, el escándalo de Estraperlo (soborno de altos cargos a cambio de una autorización para introducir máquinas de juego trucadas en los casinos) acabó con el gobierno que no llegó a la votación en Cortes de la modificación de la Constitución. Lerroux pedía la dimisión y un breve gobierno provisional convocaba elecciones para febrero de 1936.

2.4. EL FRENTE POPULAR (FEBRERO A JULIO DE 1936).

Durante la campaña electoral, el país tomó conciencia de lo que se ponía en juego en las elecciones, ya que se enfrentaban dos grandes bloques ideológicos polarizados: la derecha, agrupada en torno al Bloque Nacional, con la CEDA pero sin Falange ni PNV que no veían clara la ideología de este bloque. Y la izquierda unida en el llamado Frente Popular (republicanos, socialistas, comunistas y UGT) con el objetivo común de restablecer el bienio reformista. El Frente Popular ganó las elecciones (263 escaños) gracias a su triunfo en las grandes ciudades y las provincias del sur y la periferia. Mientras, la derecha dividida y desmoralizada por la mala gestión de su bienio y minada por los escándalos de corrupción del gobierno de Lerroux, perdía (133 escaños). El centro pasaba a un claro segundo plano por la polarización (77 escaños). Si se contempla el número de escaños, la derrota de la derecha fue estrepitosa, aunque no tanto si nos fijamos en el porcentaje de los votos emitidos: 34,5 % para el Frente Popular, 32 % para las derechas y 5,5 % para las formaciones de centro; lo que indica la polarización de la sociedad española.

El gobierno, dirigido por Casares Quiroga y con Azaña de presidente, repitió el modelo de 1931, un gobierno moderado formado exclusivamente por republicanos de izquierda y sin socialistas que decretó una amplia amnistía y empezó a reponer en sus puestos a los expulsados durante la revolución de 1934, restableció el Estatuto catalán (y proyectó el vasco y el gallego), envió a los generales más sospechosos a puestos alejados de Madrid y distantes entre sí y reanudó la reforma agraria provocando fuertes conflictos entre jornaleros y terratenientes apoyados por la Guardia Civil. El progresivo deterioro del orden público (huelgas, manifestaciones violentas, ocupaciones de fincas agrarias por parte de jornaleros, atentados políticos, quema de iglesias y conventos) marca los meses que van de febrero a julio de 1936, a pesar de los infructuosos intentos del Gobierno por frenar los excesos de las organizaciones obreras y de las bandas fascistas y porque, en definitiva, se respetara la legalidad. El clima de tensión y de violencia generalizada se agrava por los intensos rumores de preparativos de golpe de estado por parte del sector derechista del Ejército que preparaba un alzamiento para restablecer el orden. El general Mola dirigió el plan: había que organizar un pronunciamiento simultáneo en todas las guarniciones militares posibles incluido el ejército de África, el mejor preparado y bajo el mando de Franco. El jefe supremo sería Sanjurjo, respaldado por todos los mandos militares y con la ayuda de la derecha (incluidos carlistas y falangistas) y de Italia, tenían que desenvolverse violentamente contra la izquierda para lograr una victoria rápida.  El asesinato del líder derechista Calvo Sotelo fue el detonante y el 17 de julio se produce el golpe de Estado que fracasa por la indecisión de muchos mandos militares a apoyar el golpe y porque las masas salieron en defensa de la república; lo que dio lugar a la Guerra Civil.

3.      CONCLUSIÓN.

El primer intento reformista republicano no duró más de dos años debido a diferentes causas. Un programa de reformas tan amplio era difícil que consiguiera resultados en tan poco tiempo. Así, la precipitación hizo que la puesta en marcha de las reformas fuera deficiente y trajo consigo la falta de apoyos. Por otro lado, la postura antirreligiosa de la república tuvo como consecuencia el enfrentamiento de amplios sectores de la sociedad. A pesar de todo, el contenido del texto constitucional y de las leyes aprobadas fue muy innovador. Algunas de las novedades principales fueron el reconocimiento del voto femenino, la creación de las autonomías, la reforma de la propiedad agraria, la supresión de los privilegios del clero, las medidas de protección socio- laboral y los cambios educativos.

Ni el triunfo de la derecha ni el posterior triunfo de la izquierda sirvieron para calmar la tensa situación que se vivía en España. Se fueron radicalizando las posturas hasta que el pronunciamiento militar desencadenó la Guerra civil. Este enfrentamiento de ideas fue consecuencia de los hechos que ocurrieron en España y de las tensiones que se vivían a nivel mundial. Por otro lado, el clima de aperturismo durante la republica generó una etapa muy brillante a nivel intelectual.






 

Oposición Geografía e Historia. Anexo Historia de España: La Dictadura de Primo de Rivera (1923-30). Tema EBAU (Historia, Universidad de Murcia).

Anexo:


TEMA,  LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930).

1.       INTRODUCCIÓN.

El 12 de septiembre de 1923, el general Primo de Rivera, se subleva contra el gobierno y el golpe triunfa gracias al silencio inicial y al apoyo posterior del monarca Alfonso XIII, que pedirá al general que forme gobierno. El objetivo principal no responde a la ambición personal ni de ningún partido político sino a la necesidad de “normalizar” un país que vivía momentos difíciles por el terrorismo anarquista, la agitación separatista de los nacionalismos, el agotamiento del turnismo y del sistema de la Restauración y la crisis marroquí agravada por el desastre de Annual. El propio Primo de Rivera se consideraba un regeneracionista que creía necesario un paréntesis para mejorar la vida y la cultura de los españoles que sirviera de base para el futuro. Para lograrlo deroga la Constitución de 1876 y proclama una Dictadura Militar provisional que no solo contó con el apoyo del monarca, sino también con el de burgueses, patronal y clases medias católicas. La opinión pública la acogió a medio camino entre la indiferencia y la aprobación y solo la izquierda comunista y anarquista se opuso de frente a ella, convocando una huelga general que sería un fracaso, pues los socialistas apenas se quejaron. Probablemente, la figura del propio dictador, un hombre muy alejado de las formas propias de otros dictadores del siglo XX, ayudó a esta aceptación.

La Dictadura tuvo 2 etapas: Directorio Militar, en el que se toman las medidas propias de una dictadura férrea pero que logró el apoyo popular y el Directorio Civil, en el que se suavizan las medidas y se comienza el aperturismo.

2.      DESARROLLO.

2.1.  EL DIRECTORIO MILITAR (1923-25).

El Directorio Militar, gobierno formado por encargo real inmediatamente después del golpe de Estado, estaba formado exclusivamente por oficiales de alta graduación, lo que acredita desde el principio el carácter militar del gobierno. Las primeras medidas fueron la derogación de la Constitución de 1876, la disolución de las Cortes y una estricta censura que impedía criticar a la dictadura o dar cualquier información sobre la situación en Marruecos.

Ya en 1924 se empieza a buscar cómo solucionar con autoridad y orden los conflictos más graves que amenazaban al país y que habían sido la causa del fracaso del sistema político de la Restauración: el caciquismo, el problema nacionalista, el problema de Marruecos y el orden público.

La promulgación del Estatuto Municipal de 1824, era el arma fundamental para la lucha contra el caciquismo. El estatuto, que pretendía la autonomía de los ayuntamientos y con ella la descentralización administrativa, resultó inoperante al otorgarse demasiado poder a los nuevos gobernantes militares, que descubrieron y castigaron algunos casos de corrupción, pero protagonizaron otros que permitieron mantenerse a los caciques más poderosos.

La actuación contra los desordenes públicos produjo sus efectos inmediatamente. El deterioro del orden público, que había sido una de las causas del apoyo al golpe de Estado, se corrigió, como suele ocurrir casi siempre en todos los regímenes autoritarios. La delincuencia común retrocedió hasta niveles insospechados algunos años antes. No obstante, el error de Primo de Rivera fue confundir con delincuencia lo que era simplemente la protesta o reivindicación política del movimiento obrero. La prohibición de manifestaciones y la censura de prensa fueron los dos instrumentos utilizados para reprimir lo que se entendía como delincuencia. Tras la detención o encarcelamiento de algunos responsables obreros las protestas desaparecieron. Después, la represión se ejerció sobre los nacionalismos, los intelectuales, la prensa y la CNT.

En el problema de los nacionalismos, Primo de Rivera no estuvo hábil. A pesar de que la burguesía catalana, e incluso la catalanista, apoyaron el golpe de septiembre el dictador no quiso o no supo reconocer el hecho diferencial catalán y llegó a confundir el sentimiento regionalista con el separatismo. Este error le llevó a suprimir inmediatamente la Senyera, (bandera de Cataluña), el himno catalán (Els Segadors) e intentar relegar al uso doméstico la lengua catalana suspendiendo su enseñanza y castellanizando el nombre de las calles.

Esta actitud favoreció el crecimiento del catalanismo insurreccional, liderado por Francesc Maciá y que pedía el Estado Catalán. Así mismo, la burguesía catalana retiró su apoyo a la dictadura y se acercó a las posiciones republicanas.

En el País Vasco la actitud de la dictadura fue muy similar, llegándose incluso a clausurar Aberri, el periódico del PNV. De todo ello se deduce que la política respecto al problema nacionalista fue muy torpe, y lejos de eliminar el nacionalismo, lo enfrentó con la monarquía, lo que contribuyó en buena medida a su caída en 1931.

2.2.  EL DIRECTORIO CIVIL (1925-30).

Uno de los logros más populares de la dictadura fue la resolución del problema marroquí gracias a una ofensiva conjunta hispano-francesa (1925) que terminaría ocupando el territorio rifeño en 1927. La solución de este problema, que tanto preocupó a la sociedad española, tuvo 2 importantes consecuencias: Potenció la influencia del sector africanista dentro del ejército y daría el impulso definitivo para consolidar la dictadura.

Primo de Rivera, crecido por el éxito en Marruecos y por los éxitos en materia económica, creó el Directorio Civil, que vendría a sustituir al militar. Esta decisión representaba que la dictadura, que nació con una idea de provisionalidad, parecía querer estabilizarse como régimen permanente. Los instrumentos para la ejecución de este proyecto serían la Unión patriótica y la Asamblea Nacional Consultiva.

La Unión Patriótica era un movimiento que intentaba agrupar a quienes querían apoyar al dictador en torno a un ideario monárquico y democrático y que fuera el cauce más importante para la ejecución de su política regeneracionista. La heterogeneidad de las fuerzas que lo componían, hizo que siempre hubiera algunos descontentos al no sentirse atendidas sus demandas al régimen, por lo que a corto plazo fueron rompiendo con él. No obstante, de la Unión Patriótica, saldrían los representantes de la Asamblea Nacional que debía elaborar una nueva Constitución, con lo que quedaba roto el pilar fundamental del sistema de la Restauración (la Constitución de 1876).

En 1927 y para institucionalizar la dictadura, se convocó una Asamblea Nacional Consultiva, formada en su mayoría por miembros de la Unión Patriótica, elegidos mediante sufragio restringido. Se le encargó la elaboración de una especie de Constitución, aunque el proyecto presentado no satisfizo a nadie y no llegó a entrar en vigor principalmente por su dudosa legitimidad y por las fuertes carencias democráticas que contenía (eliminaba la Soberanía Nacional y la división de poderes e imponía un Estado muy autoritario).

En consecuencia, tanto la Unión Patriótica como esta Asamblea resultaron ser un rotundo fracaso; pues ni obtuvieron el respaldo popular ni pudieron dar legalidad a la Dictadura.

2.3.  ECONOMÍA, SOCIEDAD Y CULTURA DURANTE LA DICTADURA.

El éxito económico de la dictadura se explica por la bonanza económica mundial de los años veinte y por la política económica llevada a cabo durante y después del Directorio Militar que tuvo un fuerte carácter proteccionista y una marcada tendencia a la creación de monopolios como la Compañía Telefónica Nacional de España y CAMPSA.

La creación de las Confederaciones Hidrográficas fue uno de los logros más importantes de la dictadura ya que pretendían el aprovechamiento integral de todos los recursos hidráulicos (regadíos, energía hidroeléctrica, regulación de cuencas etc.).

La ampliación y mejora de las comunicaciones constituye otro éxito de la Dictadura ya que la insuficiencia de la red era un freno importante a la economía. Las comunicaciones ferroviarias recibieron un notable compulso con el Estatuto Ferroviario, que contemplaba la mejora y la ampliación de los ferrocarriles. La red de carreteras se amplió en más de 5.000 Km., de las cuales casi 3.000 correspondían a las vías principales. También se dio un gran impulso a la expansión de las comunicaciones telefónicas, así como a la radiodifusión privada.

Los índices económicos mejoraron en todos los aspectos, siendo destacable la progresiva disminución del peso de la agricultura en el conjunto de la economía. Este auge económico se mostró al mundo en dos magníficos escaparates: la exposición Universal de Barcelona y la Exposición Iberoamericana de Sevilla.

El mundo del trabajo lo configuró la dictadura siguiendo el modelo de estado corporativo fascista de Italia, se creó la Organización Corporativa del Trabajo, que tenía una composición mixta, patronos obreros, para la regulación de los problemas laborales, estos comités se hallaban bajo la tutela del Estado. Esta Organización contó con el silencio expectante del PSOE y con la colaboración de UGT. Sin embargo, la Organización sufrió las críticas de la derecha y de la patronal al considerarla como un reducto del socialismo y de los partidos o fuerzas de izquierda marxista y anarquista.

La educación y la cultura también tuvieron un gran impulso como lo acredita el número de escuelas que se levantaron en todo el territorio español. Se construyeron además muchas escuelas para la formación de los maestros. No obstante, la dictadura entro rápidamente en conflicto con los educadores, con los estudiantes y con las fuerzas progresistas en general, en virtud de las restricciones a la libertad de cátedra y a la actividad universitaria. Algunos intelectuales de renombre como Miguel de Unamuno, pagaron con el destierro su actitud crítica. En 1929, cuando la dictadura iniciaba su declive irreversible, se produjeron choques entre estudiantes y las fuerzas del orden público, lo que obligó al cierre de la Universidad de Madrid.

2.4. EL FINAL DE LA DICTADURA Y DE LA MONARQUÍA.

La oposición al régimen abarcó un amplio espectro político. Muchos dirigentes liberales y conservadores se negaron a colaborar con el dictador y exigieron al rey el restablecimiento de la Constitución y la convocatoria de elecciones, pero la negativa del rey llevó a muchos a apartarse de la vida política.

Los republicanos, la izquierda obrera y muchos intelectuales comenzaron a organizarse, sobre todo a partir de 1927 cuando el régimen demostró su inmovilismo y el desgaste de la Monarquía empezaron a cansar a la opinión pública.

En 1929, el descontento empezó a manifestarse de forma masiva gracias a la iniciativa de los estudiantes, que convocaron numerosas manifestaciones y se iniciaron sublevaciones dentro de un ejército descontento con el dictador.

Finalmente, cuando el régimen ya se tambaleaba, en octubre se desencadenó el crack de la bolsa en Wall Street, que provocó innumerables huelgas, la caída en picado de la peseta y una fortísima inflación por las débiles bases sobre las que se asentaba el modelo económico del régimen. En enero de 1930, Alfonso XIII, consciente del rechazo que suscitaba el dictador, aceptó su dimisión.

El Rey encargó la formación de gobierno al general Dámaso Berenguer, para cerrar la página del régimen y volver a la fase anterior a 1923. La gestión de la “Dictablanda”, apelativo irónico de la prensa a este periodo, fue vacilante y contradictoria en el restablecimiento de los derechos y libertades, lo que trajo el descontento de todos los grupos sociales.

A lo largo de 1930 la oposición al rey fue creciendo: los monárquicos, los republicanos de la derecha (aglutinados en torno a políticos del turnismo como Alcalá Zamora o Maura), los de la izquierda con Azaña, los nacionalistas que veían la posibilidad de conseguir sus estatutos en una posible república y el movimiento obrero (PSOE, UGT y CNT)

En agosto de ese año los representantes de estos partidos de oposición llegaron a un acuerdo: el Pacto de San Sebastián que preparó un levantamiento que fallará pero que provocó la dimisión de Berenguer en febrero de 1931.

El Rey encargó la formación de gobierno al almirante Aznar que convoca elecciones municipales para el 12 de abril. Pretendía aprovechar las elecciones para sondear la opinión del país. En las ciudades y núcleos más importantes, el triunfo republicano fue más rotundo de lo esperado y en muchas ciudades comenzó a ondear la bandera republicana. En pocas horas el rey se vería obligado a abdicar y se proclamaría la II República el 14 de abril de 1931.

3.      CONCLUSIÓN.

La Dictadura de Primo de Rivera fue, una vez más, un intento fallido por parte del ejército de poner solución a la vida política española. De cualquier forma, esta dictadura no fue única en el entorno europeo pues en el periodo de entreguerras, numerosos países como Italia, Portugal, Alemania o Grecia también vivieron regímenes dictatoriales. Primo de Rivera tuvo varios éxitos como el crecimiento económico, la pacificación social y el fin del conflicto marroquí; pero también puso fin al intento de democratizar España tras el sistema turnista de la Restauración. El fracaso final de la dictadura arrastró también a una monarquía de Alfonso XIII que se mostró incapaz; tanto de apoyar a la dictadura como de generar un nuevo gobierno estable basado en la democracia, lo que llevó a la proclamación de la II República española.