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miércoles, 21 de julio de 2021

Oposición Geografía e Historia. Practicas de Historia. Dos textos para anexar a los temas: 32, 35 y 36.

 Oposición Geografía e Historia. Practicas de Historia. Dos textos para anexar a los temas: 32, 35 y 36. 

32.  La cultura renacentista. Los enfrentamientos político-religiosos del siglo XVI.

35.  El pensamiento político moderno: del Humanismo a la Ilustración.

36.  Crecimiento económico, estructuras y mentalidades sociales en la Europa del siglo XVIII. Las transformaciones políticas en la España del siglo XVIII.


Texto 1: Discurso de Luis XVI ante el Parlamento (marzo de 1766)

"Es sólo en mi persona donde reside el poder soberano, cuyo carácter propio es el espíritu de consejo, de justicia y de razón; es a mí a quien deben mis cortesanos su existencia y su autoridad; la plenitud de su autoridad que ellos no ejercen más que en mi nombre reside siempre en mí y no puede volverse nunca contra mí; sólo a mí pertenece el poder legislativo sin dependencia y sin división; es por mi autoridad que los oficiales de mi Corte proceden no a la formación, sino al registro, a la publicación y a la ejecución de la ley; el orden público emana de mí, y los derechos y los intereses de la Nación, de los que se suele hacer un cuerpo separado del Monarca, están unidos necesariamente al mío y no descansan más que en mis manos"

Texto 2: Defensa de la razón y la tolerancia religiosa

Cuando dice un sacerdote; "Adorad a Dios, sed justos, indulgentes, compasivos", es entonces buen médico. Cuando dice: "Creedme o seréis quemado", es un asesino. (...)¿Qué es la tolerancia? Es el patrimonio de la humanidad. Todos estamos modelados de debilidades y de errores. Perdonémonos las necedades recíprocamente, es la primera ley de la naturaleza. (...) Nombradme un pueblo donde no hayan ocurrido prodigios increíbles, sobre todo en aquellos tiempos en los que no se sabía leer ni escribir. (...) Se desearía, por ejemplo, para que un milagro estuviera bien constatado, que ocurriera en presencia de la Academia de Ciencias de Paris, o de la Sociedad Real de Londres, y de la Facultad de Medicina...

Voltaire, Diccionario Filosófico. Definiciones "Sacerdote", "Tolerancia", "Milagro"

miércoles, 13 de marzo de 2019

Oposición Geografía e Historia.- Prácticas Historia. Comentario de Textos Historia Antigua: Edicto de Milán. 313.


Aquí os dejo el Edicto de Milán. Os sirve práctica del tema 25 de la oposición de Geografía e Historia, ya que sirve tanto para el tema de la civilización Clásica: Grecia y Roma, al ser clave para entender la crisis del Bajo Imperio Romano. Si os animáis a comentarlo podéis enviarlo y os lo corrijo. Un saludo.


Edicto de Milán (313):  

 Por su parte Licinio, pocos días después de la batalla, tras hacerse cargo y repartir una parte de las tropas de Maximino, llevó su ejército a Bitinia y entró en Nicomedia. Allí dió gracias a Dios con cuya ayuda había logrado la victoria y el día 15 de junio del año en que él y Constantino eran cónsules por tercera vez, mandó dar a conocer una carta dirigida al gobernador acerca del restablecimiento de la Iglesia y cuyo texto es el siguiente:  

 "Yo, Constantino Augusto, y yo también, Licinio Augusto, reunidos felizmente en Milán para tratar de todos los problemas que afectan a la seguridad y al bienestar público, hemos creído nuestro deber tratar junto con los restantes asuntos que veíamos merecían nuestra primera atención el respeto de la divinidad, a fin de conceder tanto a los cristianos como a todos los demás, facultad de seguir libremente la religión que cada cual quiera, de tal modo que toda clase de divinidad que habite la morada celeste nos sea propicia a nosotros y a todos los que están bajo nuestra autoridad. Así pues, hemos tomado esta saludable y rectísima determinación de que a nadie le sea negada la facultad de seguir libremente la religión que ha escogido para su espíritu, sea la cristiana o cualquier otra que crea más conveniente, a fín de que la suprema divinidad, a cuya religión rendimos este libre homenaje, nos preste su acostumbrado favor y benevolencia. Para lo cual es conveniente que tu excelencia sepa que hemos decidido anular  completamente las disposiciones que te han sido enviadas anteriormente respecto al nombre de los cristianos, ya que nos parecían hostiles y poco propias de nuestra clemencia, y permitir de ahora en adelante a todos los que quieran observar la religión cristiana, hacerlo libremente sin que esto les suponga ninguna clase de inquietud y molestia. Así pues, hemos creído nuestro deber dar a conocer claramente estas decisiones a tu solicitud para que sepas que hemos otorgado a los cristianos plena y libre facultad de practicar su religión. Y al mismo tiempo que les hemos concedido esto, tu excelencia entenderá que también a los otros ciudadanos les ha sido concedida la facultad de observar libre y abiertamente la religión que hayan escogido como es propio de la paz de nuestra época. Nos ha impulsado a obrar así el deseo de no aparecer como responsables de mermar en nada ninguna clase de culto ni de religión. Y además, por lo que se refiere a los cristianos, hemos decidido que les sean devueltos los locales en donde antes solían reunirse y acerca de lo cual te fueron anteriormente enviadas instrucciones concretas, ya sean propiedad de nuestro fisco o hayan sido comprados por particulares, y que los cristianos no tengan que pagar por ello ningún dinero de ninguna clase de indemnización. Los que hayan recibido estos locales como donación deben devolverlos también inmediatamente a los cristianos, y si los que los han comprado o los recibieron como donación reclaman alguna indemnización  de nuestra benevolencia, que se dirijan al vicario para que en nombre de nuestra clemencia decida acerca de ello. Todos estos locales deben ser entregados por intermedio tuyo e inmediatamente sin ninguna clase de demora a la comunidad cristiana. Y como consta que los cristianos poseían no solamente los locales donde se reunían habitualmente, sino también otros pertenecientes a su comunidad, y no posesión de simples particulares, ordenamos que como queda dicho arriba, sin ninguna clase de equívoco ni de oposición, les sean devueltos a su comunidad y a sus iglesias, manteniéndose vigente también para estos casos lo expuesto más arriba (...). De este modo, como ya hemos dicho antes, el favor divino que en tantas y tan  importantes ocasiones nos ha estado presente, continuará a nuestro lado constantemente, para éxito de nuestras empresas y para prosperidad del bien público.  

 Y para que el contenido de nuestra generosa ley pueda llegar a conocimiento de todos, convendrá que tú la promulgues y la expongas por todas partes para que todos la conozcan y nadie pueda ignorar las decisiones de nuestra benevolencia". 

LACTANCIO, "De mortibus persecutorum" (c.318-321). Recoge  M. Artola "Textos fundamentales para la Historia", Madrid, 1968, p. 21-22.