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jueves, 15 de abril de 2021

Oposición Geografía e Historia. Anexo Tema 1: La concepción del espacio geográfico. Corrientes actuales del pensamiento geográfico. Distintas visiones de la Geografía.

Oposición Geografía e Historia.  Anexo Tema 1: La concepción del espacio geográfico. Corrientes actuales del pensamiento geográfico.


Distintas visiones geográficas", Geocrítica, 1978

 

Enmarcado en las grandes "revoluciones científicas" (Kuhn)  del s. XX, el avance de la disciplina científica ha atravesado tres grandes fases a lo largo del siglo: 

-la tradicional, bajo el paradigma historicista especialmente francés de desarrollo en la 1a. mitad del siglo XX.

-la cuantitativa, bajo el paradigma neopositivista de la postguerra.

-las alternativas, surgidas a partir de la década del '60, con la gran diversidad de enfoques que ha caracterizado al último cuarto del s. XX. 

GEOGRAFÍA TRADICIONAL

Aunque teniendo raíces históricas a lo largo de los siglos, fue solamente en el s. XIX que la Geografía comenzó a usufructuar del estatus de conocimiento organizado, penetrando en las universidades. Las primeras cátedras de Geografía fueron creadas en Alemania en 1870, y posteriormente en Francia. Organizada y estructurada en función de las obras de Alexander von Humboldt y de Karl Ritter, poco a poco la Geografía fue difundiéndose a los demás países. Las contribuciones y las ideas presentadas por los geógrafos alemanes y franceses tuvieron gran influencia en el desarrollo de esta ciencia en la primera mitad del s. XX.

MARCO TEÓRICO.

Aunque teniendo raíces históricas a lo largo de los siglos, fue solamente en el s. XIX que la Geografía comenzó a usufructuar del estatus de conocimiento organizado, penetrando en las universidades. Las primeras cátedras de Geografía fueron creadas en Alemania en 1870, y posteriormente en Francia. Organizada y estructurada en función de las obras de Alexander von Humboldt y de Karl Ritter, poco a poco la Geografía fue difundiéndose a los demás países. Las contribuciones y las ideas presentadas por los geógrafos alemanes y franceses tuvieron gran influencia en el desarrollo de esta ciencia en la primera mitad del s. XX. Si en Alemania los trabajos más significativos son los de Alfred Hettner; en Francia los trabajos básicos son los de Paul Vidal de La Blache. 

Tratar la definición de la Geografía es asunto delicado. En 1925 Alfred Hettner consideraba como objeto fundamental al estudio de la diferenciación regional de la superficie terrestre. Esta definición fue acatada y elaborada de modo minucioso por Hatshorne en 1939, en su obra The Nature of Geography. Otra definición se refería al análisis de las influencias e interacciones entre el hombre y el medio, que se expresó de modo claro en la proposición de Albert Demangeon en 1942: "es el estudio de los grupos humanos en su relación con el medio geográfico". Muy mencionada es la definición elaborada por Emmanuel de Martonne, en su obra  Traité de Géographie Physique, cuya primera edición surgió en 1909 y la última en 1951. De Martonne ponderó que la "Geografía moderna encara la distribución en la superficie del globo de los fenómenos físicos, biológicos y humanos, las causas de esta distribución y las relaciones locales de estos fenómenos". Existió acuerdo en que la superficie terrestre era el dominio específico del trabajo geográfico, aunque esas definiciones en la práctica de la investigación geográfica estaban plagadas de contradicciones dicotómicas.

Entre ellas, dos merecen ser destacadas en esta oportunidad. La primera dicotomía estaba relacionada con la Geografía Física y la Geografía Humana. Representando los conjuntos medio geográfico y actividades humanas, la Geografía Física se destinaba al estudio del cuadro natural, mientras que la Geografía Humana se preocupaba con la distribución de los aspectos originados por las actividades humanas. En virtud del aparato metodológico más eficiente de las ciencias físicas y de la  espléndida concatenación teórica elaborada por William Morris Davis, la Geografía Física rápidamente ganó la imagen de ser la parte científicamente mejor consolidada y ejecutada. Prácticamente, no había más necesidad de preocupaciones metodológicas y conceptuales a sus propósitos. Desprovista del aparato teórico y explicativo para las actividades humanas, así como por la imprecisión de los procedimientos metodológicos, la Geografía Humana siempre se debatía en procurar justificación a su parcela científica y en establecer su definición y finalidad como ciencia. A esta dicotomía se unía el conflicto conceptual de ser la Geografía una "ciencia única" o un conjunto de ciencias. Los debates relativos a esta temática son continuos y siempre reabiertos, sin llegar a una conclusión definitiva. Del artículo de  Vidal de La Blache (1913) al de Henry Baulig (1948), para ejemplificar, estos asuntos son relevantes. 

La segunda dicotomía se refiere a la Geografía General y a la Geografía Regional. Objetivando estudiar la distribución de los fenómenos en la superficie de la Tierra, la Geografía General analizaba cada categoría de fenómenos de una forma autónoma. Esta focalización resultó en la geografía sistemática o tópica y en la subdivisión de la Geografía (Geomorfología, Hidrología, Climatología, Biogeografía, Geografía de la Población, de la Energía, Urbana, Industrial, de la Circulación y otras). Mientras tanto, se debe recordar que el designativo general no se refería al concepto de la metodología científica de procurar generalizaciones o leyes, sino que se basaba en el principio de la "unidad terrestre" (La Blache, 1896) y en la "escala planetaria" (Cholley, 1951). Tomaba en consideración el hecho de comparar constantemente determinado fenómeno en un lugar con "los fenómenos análogos que pueden presentarse en otros puntos del globo, ... a fin de mostrar como es que sus particularidades se explican por los principios generales de evolución"  (De Martonne, 1954, p. 18). Teniendo en vista las concepciones davisianas, De Martonne ejemplificó con el caso de la morfología litoral. En esa circunstancia, se poseía un modelo de evolución de las formas litorales y a él se comparaban las características de los casos cuya especificidad propiciaba clasificar conforme a las etapas de evolución o de acuerdo con los tipos de influencias externas (costas de emersión, costas de inmersión; costas atlánticas, costas pacíficas, etc.)

La Geografía Regional intentaba estudiar las unidades componentes de la diversidad de la superficie terrestre. En cada lugar, área o región la combinación y la interacción de las diversas categorías de fenómenos se reflejaban en la elaboración de un paisaje distinto que se originaba de una forma objetiva y concreta. El estudio de las regiones y de las áreas favoreció la expansión de la perspectiva regional o corológica, que tuvo como base las clásicas monografías de la escuela francesa. Preocupados en comprender las características regionales, el geógrafo desarrolló la habilidad descriptiva, ejerciendo la caracterización ya establecida por La Blache en 1913. Enfrentándose a cada caso, la explicación se basaba en el descifrar la evolución histórica y establecer la secuencia de las fases que terminan en las características del área o región considerada. Es también, tomando en cuenta la condición de que el globo es un organismo coherente, con sus partes funcionando de forma integradora, que se admite que muchas unidades espaciales ejecutaban una "función" en términos del conjunto. (...)

En la perspectiva corológica, la región es la unidad globalizada en la cual hay interpenetración de todos los aspectos, los físicos y los humanos. Al estudiar la región, el geógrafo podía comprender la totalidad. Esta totalidad, resultante de la pluralidad de las cosas, señalaba la influencia relativamente inconsciente que la visión de la filosofía de Hegel tuvo sobre el trabajo geográfico. Esta noción de pluralidad de fenómenos está en la base del concepto de Landschaft y de paisaje y creaba la posibilidad de considerar las regiones como entidades objetivas, independientes del observador, siendo "objetos concretos" del análisis geográfico (Hatshorne, 1939).

Una cuestión paralela incidía sobre el proceso metodológico. Analizando y comprendiendo el conjunto interrelacionado de los aspectos existentes en una región, se consideraba que cada categoría de fenómeno, en particular, era el objeto de determinada ciencia (Sociología, Economía, Demografía, Botánica, Hidrología  y otras). Todas estas ciencias ejecutaban el análisis sobre los asuntos particulares. La Geografía, considerando la totalidad, correspondía al trabajo de síntesis, reuniendo y coordinando todas las informaciones a fin de lograr la visión global y totalizadora de la región. La vocación sintética se transformó en la responsable por la unidad de la Geografía, haciendo que la "Geografía tenga por objeto el conocimiento de las relaciones que condicionan, en determinado momento, la vida y las relaciones de los grupos humanos. Estas relaciones ponen en juego elementos y acciones de esencia múltiple, tan diferentes como la presencia de granito o la de una frontera" (Pierre George, 1961). En virtud de esta concepción amplia, todos los eventos de la superficie terrestre acaban perteneciendo al ámbito geográfico. La importancia asumida por la síntesis es tan grande que Jacque Iine Beaujeau Garnier (1971) observa que "el método geográfico analiza una porción del espacio concreto, esto es, investigar todas las formas de relaciones y de combinaciones que pueden existir entre la totalidad de los elementos presentes. Esto es la geografía global....". Además de reflejarse en el método, la síntesis geográfica es plenamente atendida en los estudios regionales, permitiendo a  André Allix afirmar que "el estudio regional está en el corazón de nuestros trabajos. Ningún geógrafo es digno de este título si no se dedica a los esfuerzos por definir sintéticamente las regiones... El estudio regional es la expresión más completa del método geográfico". Como consecuencia del campo tan extenso y de la perspectiva sintética, resulta que "los geógrafos llegan a creer que su forma de trabajo es única y exclusiva, y que la Geografía no es una ciencia como otras" (Reynaud, 1974). De allí las afirmaciones constantes para señalar que la Geografía estaba caracterizada por poseer métodos propios y distintos de las demás ciencias. La Geografía es una ciencia singular. 

Oposición Geografía e Historia. Anexo Tema 1: La concepción del espacio geográfico. Corrientes actuales del pensamiento geográfico.

 Oposición Geografía e Historia.  Anexo Tema 1: La concepción del espacio geográfico. Corrientes actuales del pensamiento geográfico.

Anexo: FUNDAMENTOS EPISTEMOLÓGICOS DE LA GEOGRAFÍA.

Por lo común, las propuestas didácticas de los geógrafos, desde el punto de vista epistemológico, no se definen por una geografía en concreto para la ESO, sino más bien mantienen una posición ecléctica. Dependerá de las Unidades didácticas el que se realice uno u otro enfoque, ya que lo que se pretende es dar una visión geográfica pluriparadigmática. Analicemos las distintas escuelas geográficas y cómo se emplean sus paradigmas:

El modelo cuantitativo.

Este modelo que a partir de 1950 pusieron de moda Schaeffer y Bunge con la crítica del estudio regional y la obsesión por la elaboración de teorías para interpretar los hechos, tuvo su auge también en los años sesenta cuando los números y las aplicaciones matemáticas a la Geografía causaban verdadero furor. Hoy, los juegos geográficos por ordenador se inscriben muchas veces en este paradigma geográfico. Sin embargo, las numerosas críticas de las otras tendencias han hecho que este modelo sea, verdaderamente, una subdisciplina de la ciencia geográfica, en el sentido que permite a cualquier escuela usar sus métodos, sobre todo matemáticos, para instrumentalizar los datos que aportan. Hoy, el modelo cuantitativo, es una herramienta de trabajo de la mayoría de geógrafos pero ya no supone una escuela “núcleo” de la Geografía. Sus técnicos son “neutrales” para cualquier tendencia. Podemos afirmar que “se ha incrementado su extensión, su difusión, y ha disminuido lo que podemos llamar intensidad...” (Bosque Sendra, J. 1986).

Se emplean las técnicas de la geografía cuantitativa en la mayoría de las UD a nivel sencillo, adecuado a las edades a las que se dirigen los materiales curriculares. El método matemático-estadístico sencillo nos permite acercar la realidad geográfica al alumnado. Especial hincapié merece en las UD de Geografía Física y Geografía Industrial, así como en actividades referidas a ejercicios de simulación en la construcción de redes de transporte. Sirve para trabajar la vertiente, sobre todo, deductiva.

El modelo de la Geografía de la Percepción.

Este paradigma tuvo su desarrollo a partir de 1960 y de la obra de Lynch, La imagen de la ciudad. Cada alumno tiene una imagen perceptual de la realidad geográfica más próxima, intermedia y alejada de su lugar de vivienda habitual, que varía según los intereses, educación familiar, grupo social al que pertenezca, etc. Los geógrafos han estudiado esta dimensión psicológica de la mente humana, es decir, de esas “geografías personales”. Se entiende que la Geografía de la Percepción puede ser muy interesante en dos parcelas diferentes del modelo de enseñanza-aprendizaje propuesto:

a) Para detectar las ideas geográficas previas.

b) En la Geografía Urbana.

Las actividades propuestas, desde este paradigma, tienden, sobre todo, a corregir los errores que hayan podido ser detectados y agrupados en el primer caso y para afianzar, en el segundo, los conocimientos de tipologías de planos urbanos y funciones.

Las nuevas geografías.

En la década de los setenta, frente al cuantitativismo surgió la Geografía Humanista que aparece para reafirmar una teoría global del ser humano-medio. La base fundamental es el análisis del comportamiento del ser humano frente al espacio vivido. Es un intento de convertirlo en el verdadero protagonista de la Geografía. Aunque ha recibido numerosas críticas, sobre todo de la escuela marxista y de los positivistas, se trata de una escuela que defiende el poder del ser humano para conseguir actitudes de cambio y transformación del paisaje. Las UD deben presentar ejercicios que se incluyan en esta tendencia y que promuevan la creación de actitudes que estén en perfecta adecuación con aquellas que se pretenden en la actual Reforma educativa.

La Geografía Idealista es un enfoque que entronca con la Geografía Humanista. Guelke, uno de sus teóricos más brillantes, señala en su obra que la principal preocupación de los geógrafos tiene que ser el pensamiento racional, causa o transformación del paisaje.

La Geografía Social tiene importancia en los enfoques didácticos. Más que a las definiciones de sus teóricos Eyles, Buttimer o Watson, se usa el concepto de Jones, quien señala que esta escuela “busca la comprensión de las formas que surgen del uso que los grupos humanos hacen del espacio, tal y como lo perciben, y de los procesos implicados en elaborar y transformar tales formas” (Jones, 1969).

De esta corriente parten hasta la actualidad la Geografía del Bienestar, la corriente marxista y la corriente fenomenológica. De la primera una de sus bases fundamentales es que los geógrafos deben poner de manifiesto las desigualdades espaciales (riqueza-pobreza) como un instrumento que sirva para concienciar sobre la necesidad de una redistribución más justa de los recursos. En este sentido, esta Geografía serviría, más que para proporcionar conocimientos, para conseguir actitudes por medio de los procedimientos oportunos. Se debe tener en cuenta en las UD, sobre todo en los ejes transversales.

La Geografía fenomenológica interesa también, en cuanto que intenta demostrar que la visión espacial del alumnado varía según el grupo social al que se pertenezca y ello posibilita al profesorado una serie de recursos para abordar el conocimiento de las “ideas previas” de sus alumnos y alumnas. Se relaciona, por tanto, con la geografía de la Percepción.

La Geografía radical se impuso en algunos ámbitos en la década de los sesenta y setenta. Según sus postulados, los geógrafos deben implicarse e implicar a su alumnado en los problemas de desigualdad social y territorial, en la injusticia que se deriva del uso de los recursos. Revistas como “Antípode” o “Herodote” han servido para propagar las bases de esta escuela. Las Geografías marxista y neomarxista derivan, en parte, de ella. Lacoste, al igual que otros geógrafos radicales, han dado mucha importancia a la reconstrucción de paisajes y croquis por medio del dibujo. Ello hace que sean muy interesantes, al ser enormemente didácticos (Lacoste, Yves. 1983).

Se deben dedicar actividades a la Geografía Política que, desde hace más de dos décadas, tiene cada vez una mayor importancia en algunas Universidades españolas, aunque no haya influido apenas en los materiales curriculares. Conceptos de Taylor como “periferia” (área del planeta explotada), “semiperiferia” (explotadora y explotada) y “centro” (explotador) poseen importancia en algunos planteamientos didácticos. Igualmente el estudio de los organismos supranacionales y comunitarios, la integración europea frente a la desestabilización actual, son objeto de análisis así como las transformaciones de la Guerra Fría, los cambios producidos por la crisis del sistema socialista en Europa Oriental y ex-URSS, etc.

Relacionada con la Geografía radical y del bienestar, también tiene importancia la Geografía médica y de la educación para la salud. Este enfoque novedoso, puede emplearse en abundantes ejercicios y está en evidente interdisciplinariedad con otras áreas, sobre todo con la de Ciencias de la Naturaleza. Debe motivar al alumnado a la toma de conciencia frente a los ruidos de las ciudades, el stress, los problemas de la automedicación en los países más desarrollados y la carencia de medicinas de los subdesarrollados. Actividades relacionadas con la estructura hospitalaria o sobre las distintas enfermedades pueden acercarles a una mejor comprensión de las diferencias.

Recientemente se ha difundido en España la Ecogeografía que hace especial hincapié en los problemas actuales de degradación del medio ambiente, a nivel planetario (Tricart Killan, 1982; De Haro, 1983). Grupos dinámicos de trabajo han comenzado a experimentar y difundir esta nueva escuela más en el actual Bachillerato que en la EGB (Grupo Pangea de la Comunidad Valenciana). En síntesis, la Ecogeografía se puede concebir como “...la dialéctica hombre-medio” y “...analiza la acción antrópica sobre el medio ambiente en la historia y en la actualidad, como un proceso contínuo y dinámico que transforma el paisaje natural en un paisaje humanizado y no alterando su equilibrio interno...” (Grupo Pangea, 1990). Consideramos, que aunque la Ecogeografía tiene interrelación con numerosos paradigmas epistemológicos, se imbrica sobre todo con la Geografía social y radical en cuanto que el ser humano tiene que tomar una postura activa y comprometida frente a los actuales problemas medio-ambientales que amenazan con la supervivencia planetaria. Las propuestas de esta escuela se pueden reflejar en el aula por medio de actividades que tiendan a concienciar al alumnado sobre el difícil equilibrio actual y les permitan tomar parte activa de modo individual y colectivo, para evitar los problemas.

Finalmente, es importante también introducir en los materiales los presupuestos más sencillos de la Geografía de los riesgos. Han de servir para hacer comprender que el ser humano modifica el paisaje físico de modo irracional por lo que, en un momento determinado, pueden sobrevenir catástrofes que se hubiesen podido evitar. En los casos de los terremotos se incide, por medio de actividades, en delimitar cuáles son las áreas de mayor riesgo en España y demostrar históricamente cómo nos han afectado. Se hará hincapié en las inundaciones y sus causas tanto físicas como antrópicas. Del mismo modo, sobre las consecuencias y los medios que el alumnado puede aportar para convivir e intentar contribuir en la solución de estos problemas.

Oposición Geografía e Historia. Anexo Tema 1: La concepción del espacio geográfico. Corrientes actuales del pensamiento geográfico.

 Oposición Geografía e Historia.  Anexo Tema 1: La concepción del espacio geográfico. Corrientes actuales del pensamiento geográfico.

Anexo Espacio geográfico

El espacio geográfico es un concepto utilizado para la ciencia geográfica para definir el espacio organizado por la sociedad. Es el espacio en el que se desenvuelven los grupos humanos en su interrelación con el medio ambiente, por consiguiente es una construcción social, que se estudia como concepto geográfico de paisaje en sus distintas manifestaciones (paisaje natural, paisaje humanizado, paisaje agrario, paisaje industrial, paisaje urbano, etc.). También se emplea el término territorio.

Según Jean Tricart, “En su sentido más amplio, el espacio geográfico es la epidermis del planeta Tierra”. El espacio geográfico posee dos dimensiones fundamentales, la locacional y la ecológica. De allí se definen dos grandes sistemas que interactúan entre sí y que conforman el espacio geográfico. Se trata del sistema espacial por un lado y del sistema ecológico-ambiental por el otro.

Desde un punto de vista histórico, el espacio geográfico es acumulativo, en  él se reflejan las huellas de las sociedades que lo organizaron a lo largo de la Historia. Cada momento, cargado de historia, produce sus formas de organización, es decir su propia “lógica espacial”, racional para cada época. Su resultado actual es fruto de la superposición de espacios organizados a lo largo de los distintos periodos históricos (Prehistoria, Historia Antigua, Media, Moderna,  Contemporánea); a lo que hay que añadir  los cambios que la actual sociedad de la información o del conocimiento están provocando sobre el medio y las relaciones humanas.

Escalas y perspectivas sobre el espacio geográfico

El espacio geográfico posee diferentes escalas para su análisis, desde lo global (espacio mundo) hasta lo local (espacio de las identidades).

Tres visiones del espacio geográfico son necesarias para interpretarlo: la biótica, la abiótica y la antrópica.

El espacio geográfico es el objeto de estudio de la geografía, pero para su explicación e  interpretación se requiere un enfoque transdiciplinar o interdisciplinar.

Cada momento histórico produce sus propias formas de organización. Aquel espacio geográfico que se encuentran bajo un orden administrativo recibe el nombre de territorio y está formado por municipios y unidades superiores, que pueden tener validez natural, histórica o administrativa, como las comarcas, las provincias y las regiones (cuya difícil definición no impide que la geografía regional sea la base tradicional del trabajo geográfico). Las entidades superiores (naciones o estados) suelen ser demasiado grandes para poseer uniformidad desde un punto de vista geográfico de la geografía física, pero aun así son la principal escala de la organización los estudios académicos y de divulgación. Las entidades supranacionales (continentes), y el conjunto de las tierras emergidas y los océanos, serían la escala anterior a la consideración de una geografía planetaria.

El análisis geográfico del espacio geográfico puede desarrollarse desde distintas perspectivas; desde la teoría de la localización; desde la temporal (geografía histórica); desde los conjuntos espaciales; desde la configuración de las redes y los movimientos, o a partir de la dualidad entre espacios urbanos y espacios rurales.

En la actualidad, el análisis del espacio geográfico presenta ante la globalización de la sociedad una interesante dicotomía. Por un lado el espacio mundial, caracterizado por redes y flujos globales y por otro el espacio de los lugares, espacio de las regiones, de las ciudades y de las identidades. Así, el espacio geográfico se observa entre lo global y lo local. El espacio debe ser entendido  como un espacio total, como un hecho social, así como fruto de una historia y estructura.

Uno de los varios problemas que podemos encontrar en esta definición, es su aceptación por parte de los geógrafos tradicionalistas, que ven en el término una sustitución del objeto de estudio de la geografía, que es el espacio. Pero a pesar de todo, la propuesta se muestra como una alternativa para aquellos que hacen geografía social en el uso de una teoría y una metodología que puede brindar nuevas formas de conceptualizar al espacio.

 

El espacio geográfico: en las distintas escuelas geográficas

Los griegos ya hablaban de la ecúmene. Para ellos ésta se refiere al conjunto del mundo conocido por una cultura, a aquella porción de la Tierra permanentemente habitada. Se relaciona estrechamente con la geografía humana. Se toma la Tierra como morada de la especie humana y se pregunta la relación de interdependencia entre la humanidad y su hábitat. El punto de vista geográfico se confunde con el etnográfico para pasar a delimitar sus zonas habitadas, dando lugar a otras ecúmenes, aparte de la griega.

El conocimiento de la Tierra les lleva a conocer otros espacios, desiertos y habitados, y otras formas de habitar. La cartografía contribuye a precisar las localizaciones y las distribuciones; las escuelas geográficas nacionales desarrollan sus intereses y sus métodos. La teoría de una sola ecúmene en la Tierra desaparece aunque se preserve con algunas teorías filosóficas, como en el caso de Kant que al exponer el deber del ciudadano encuentra que habitar la Tierra es comportarse como un ciudadano del mundo.

La cuestión de la ecúmene se reformula en la geografía humana en la que Vidal de la Blache (Principes de géographie humaine, 1921) emplea la palabra para denominar la relación de la Tierra con la humanidad: "Por encima del localismo, del cual se inspiran las concepciones anteriores, las relaciones generales entre la Tierra y el hombre se actualizan (...). Las soledades oceánicas dividieron a las ecúmenes durante mucho tiempo, ignorándose unos a otros (...). Hoy en día todas las partes de la Tierra entran en relación, el aislamiento es una anomalía que parece un desafío". La evolución de una humanidad dividida en ecúmenes distintas hacia una sola ecúmene unida da paso al principio de unidad terrestre que funda la geografía humana.

Max Sorre desarrolla este concepto de la “ecúmene unida” de Vidal de la Blache y llega a decir que la Tierra es ante todo un hábitat en el sentido biológico, donde el género humano vive y se reproduce, dividiéndose en sí mismo en razas adaptadas a los diferentes medios (determinismo geográfico, opuesto al posibilismo).[] Empieza a vislumbrar que es un espacio que atañe a la sociedad. Max Sorre hace de la ecúmene una noción clave de la geografía humana.

Años más tarde, aunque ya parecía que había llegado el final de la geografía clásica, O. Dollfus, se la vuelve a encontrar y pretende reducir a aquellos que intentan reformular el proyecto geográfico: “El dominio del espacio geográfico en su sentido más amplio es "la epidermis de la Tierra”, es decir la superficie terrestre y la biosfera. En una acepción que no es más que en apariencia más restrictiva, es el espacio habitable, la ecúmene de los antiguos, allí donde las condiciones naturales permiten la organización de la vida en sociedad. Hasta una fecha reciente la ecúmene coincidía más o menos con las tierras cultivables y utilizables para la agricultura y el pastoreo. Los desiertos donde la irrigación es imposible, el dominio glacial de las altas latitudes y de la alta montaña estaban excluidos de ésta. Esta noción de la ecúmene debe ser revisada. El geógrafo Max Sorre, que la ha desarrollado y empleado extensamente lo constataba él mismo”.

A. Berque propone extender la relación ecológica entre hombre y Tierra habitable hacia una reflexión ontológica que tiene en cuenta el carácter humano de la Tierra y el fundamento terrestre de la humanidad. Esta interrelación que Beerque acerca a la definición de espacio geográfico. Todos los puntos del espacio geográfico se localizan en la superficie de la Tierra, definiéndose por sus coordenadas y por su altitud, pero también por su emplazamiento. Como espacio localizable, el espacio geográfico se encuentra, es cartografiable. Más adelante, Jameson (1986) reivindicará una “cartografía social”, mapas que “permitan la representación situacional”, relacionar los imaginarios de los seres sociales con las condiciones reales de su existencia.

En el análisis del espacio geográfico, se parte de lo que está presente, de lo visible, para entender la importancia de las herencias y la velocidad de las evoluciones, para descifrar los sistemas que son las estructuras que actúan sobre el espacio. El análisis de un paisaje urbano es revelador de su historia y de sus condiciones de desarrollo, y muestra el peso del pasado en la organización del espacio urbano en la época contemporánea. Se han llevado a cabo distintos intentos de clasificación de los espacios geográficos y el criterio fundamental que se ha seguido es el de orden espacial aunque otras clasificaciones podrían basarse en clima o incluso en los niveles de desarrollo (países desarrollados o subdesarrollados). El análisis y comprensión de los fenómenos localizados en un espacio geográfico pasan por el uso de documentos cartográficos donde son seleccionados elementos distintos según las escalas utilizadas. La acción humana tiende a transformar el medio natural en medio geográfico, y aunque la historia humana sea mínima para la historia de la Tierra, ostenta a una posición principal para la explicación y comprensión del espacio geográfico.

domingo, 7 de marzo de 2021

Oposición Geografía e Historia. Tema 39: La construcción del estado liberal y primeros intentos democratizadores en la España del siglo XIX. Anexo: Textos historiográficos sobre el reinado de Isabel II para personalizar el tema.

 TEXTOS HISTORIOGRÁFICOS SOBRE EL REINADO DE ISABEL II

- Marichal, Carlos (1980): La revolución liberal y los primeros partidos políticos en España: 1834‑1844, Madrid, Cátedra. p. 169‑170.

Durante el periodo que va de 1837 a 1840 los partidos políticos Progresista y Moderado tuvieron un notable desarrollo. Su creciente fuerza desató al mismo tiempo el antagonismo entre ellos, manifiesto en enconadas batallas electorales y disputas parlamentarias, a pesar de que estaban lejos de ser partidos de masas en el sentido moderno. Esencialmente eran partidos oligárquicos que buscaban afanosamente afianzar su poder y promover los intereses materiales de los gru­pos relativamente restringidos que representaban.

La lucha por el poder no se limitaba exclusivamente a la pugna por controlar el parlamento [ ... ] También se extendía al terreno municipal [...] los gobiernos municipales controlaban la organización de la Milicia Nacional, el reclutamiento para el ejército, y tenían amplias facultades con respecto a la recaudación de impuestos. El objetivo de los moderados era subordinar estos poderes «democrá­ticos» y «federales» a la autoridad del gobierno central. En cambio, los progresis­tas veían en la relativa autonomía municipal un instrumento fundamental para lograr el apoyo popular necesario para llevar a cabo las reformas todavía pen­dientes.

 [ ... ] Los progresistas apoyaron a los sectores de la burguesía comercial y pro­fesional, de la pequeña burguesía y de los artesanos que reivindicaban sus dere­chos a participar en el ejercicio del poder político. Los moderados estaban más identificados con aquellos sectores de las clases altas que se oponían a las re­formas avanzadas.

 

- Payne, S.G. (1977): Ejército y sociedad en la España liberal 1808‑1936, Madrid, Akal, p. 11 ‑ 13.

 Lo que más llama la atención en el caso de España [...] es la dilatada dura­ción de la fase del periodo convulsivo (65 años, de 1810 a 1875) y la magnitud del paroxismo político implicado.  [ ... ]

Hubo otros dos factores de importancia implicados en la experiencia españo­la: los restos del Imperio y el conflicto de intereses regional / provincial. En el caso de España estos dos factores estuvieron más agudizados que en ningún otro estado del siglo diecinueve. Las guerras constantes dentro y fuera del país (1808-­14, 1815‑25, 1827, 1833‑40, 1846‑49, 1868‑78, 1869‑76) unidas a las continuas revueltas en las provincias, contribuyeron a mantener el sistema en constante conmoción durante décadas enteras, siendo una fuente de disturbios y gastos sin parangón en ningún otro país [...]

Siempre que las elites civiles de una nación son Incapaces de dirigirla y go­bernarla, son suplantadas por los militares [....]

La intervención de los militares en política suele conocerse como «militarismo», pero politólogos prefieren el término más exacto de «pretorianismo», que permite distinguir las funciones políticas de los militares... el término de pretorianismo se refiere específicamente a la intervención del ejército en la política y en el gobierno civiles confines primariamente civiles (es decir, políticos), más relacionados con problemas nacionales y políticos que con ambiciones militares propiamente di­chas.

 

Puelles Martínez, Manuel de (1980): Educación e ideología en la España contemporánea, Barcelona, Labor, p. 152‑153.

 La ley fue, en general, bien recibida por los diversos sectores [...]. Bien pudo decir Moyano en 1887:

«Esta ley ha durado y durará muchos años más porque dicha ley, y esto pue­do decirlo muy alto, fue una ley nacional, no de partido... » [ ... ]

Con la ley Moyano se acentúa también uno de los rasgos del sistema liberal educativo: la centralización [ ... ]

Frente al tema polémico del derecho de inspección de la Iglesia, Moyano supo hacer frente a su compromiso. Así, el artículo 295 dispone: «Las autoridades civi­les y académicas cuidarán, bajo su más estrecha responsabilidad, de que ni en los establecimientos públicos de enseñanza, ni en los privados se ponga impedimento alguno a los reverendos obispos y demás prelados diocesanos, encargados por su ministerio de velar por la pureza de la doctrina, de la fe y de las costum­bres, y sobre la educación religiosa de la juventud, en el ejercicio de ese cargo». La Inspección eclesiástica [ ... ] señalan, sin embargo, un foco de conflicto futuro. El deseo de los moderados de conciliarse con la Iglesia aumentará en los últimos años de la monarquía isabelina, exacerbando de este modo el conflicto entre la Iglesia y las fuerzas progresistas del país.

viernes, 22 de mayo de 2020

Oposición Geografía e Historia. Historia Contemporánea. Anexo documental sobre la Guerra Fría. Tema 51 oposición Geografía e Historia.


DOCUMENTO SOBRE LA GUERRA FÍA.   Hobsbawn, Eric, Historia del Siglo XX, Editorial Crítica, Buenos Aires, 1998. Página 229-233

Los cuarenta y cinco años transcurridos entre la explosión de las bombas atómicas (1945) y el fin de la Unión soviética (1991) no constituyen un periodo de la historia homogéneo y único… Sin embargo, la historia de este periodo en su conjunto siguió un patrón único marcado por la peculiar situación internacional que lo dominó hasta la caída de la URSS: El enfrentamiento constante de las dos superpotencias surgidas de la segunda guerra mundial, la denominada Guerra Fría. 
“La guerra no consiste sólo en batallas, o en la acción de luchar sino que es un lapso de tiempo durante el cual la voluntad de entrar en combate es suficientemente conocida” (Hobbes, capítulo 13)
 La guerra fría entre Estados Unidos y la URSS fue un periodo de tiempo con esas características. Generaciones enteras crecieron bajo la amenaza de un conflicto nuclear global que, tal como creían muchos, podía estallar en cualquier momento y arrasar a la humanidad. La singularidad e la guerra fría estribaba en que, objetivamente hablando, no había ningún peligro inminente de guerra mundial. Más aun: pese a la retórica apocalíptica de ambos bandos, sobre todo del lado norteamericano, los gobiernos de ambas superpotencias aceptaron el reparto global de fuerzas establecido al final de la segunda guerra mundial. 
La URSS dominaba o ejercía una influencia preponderante en una parte del globo: la zona ocupada por el ejército rojo y otras fuerzas armadas comunistas al final de la guerra, sin intentar extender más allá su esfera de influencia por la fuerza de las armas. Los Estados Unidos controlaban y dominaban el resto del mundo capitalista, además del hemisferio occidental y los océanos, asumiendo los restos de la vieja hegemonía imperial de las antiguas potencias coloniales. En contrapartida, no intervenían en la zona aceptada como hegemonía soviética.
La delimitación de influencias estaba clara en Europa y en Japón… La disputa por la influencia se manifestaría en los antiguos imperios coloniales, que para1945, en el caso de Asia ya se avizoraban síntomas de desintegración. Como la orientación futura de los nuevos estados poscoloniales no estaba clara, fue en esta zona donde las dos superpotencias siguieron compitiendo en busca de apoyo e influencia durante toda la guerra fría, allí era donde resultaban más probables los conflictos armados que acabaron por estallar (Corea y Vietnam son los más característicos) … La paz se mantuvo durante la guerra fría porque a pesar de la retórica utilizada por ambas parte, ninguna de ellas estaba dispuesta a llegar al enfrentamiento directo, por tanto, una de las premisas durante este periodo era que la coexistencia pacífica entre ambas potencias era posible. … Como ejemplos claros de esta situación tenemos la Guerra de Corea en 1950-53 y la crisis de los misiles en Cuba en 1962. En ambos casos las partes no se arriesgaron a comenzar el enfrentamiento directo porque conocían los riesgos que ello significaba. En el caso de Corea, Estados Unidos participó directamente, mientras que la URSS lo hizo de manera encubierta a través de los Chinos.
 Esa situación la sabían los norteamericanos, pero se mantuvo en secreto porque se dedujo que lo último que quería Moscú era un enfrentamiento abierto. En la crisis de los misiles en 1962 ambas partes retrocedieron y lograron salir del problema sin verse involucrados en la guerra directa. … 
La URSS aprendió durante la guerra fría que los llamamientos de Estados Unidos a “hacer retroceder al comunismo” no eran más que propaganda, ya que lo que primaba realmente era el respeto a la esfera de influencia soviética Una vez que la URSS se hizo con armas nucleares, atómica 1949, hidrógeno 1953, ambas superpotencias dejaron de utilizar la guerra como arma política en sus relaciones mutuas, pues era el equivalente a un pacto suicida. Sin embargo, ambas superpotencias se sirvieron de la amenaza nuclear… la confianza de que no se utilizarían parecía estar justificada, pero al precio de desquiciar los nervios de varias generaciones. El ejemplo más significativo es la crisis de los misiles cubanos. 
Libro: Hobsbawn, Eric, Historia del Siglo XX, Editorial Crítica, Buenos Aires, 1998. Página 229-233

viernes, 8 de mayo de 2020

Oposición Geografía e Historia: Tema 22. Proceso de hominización y cultura material. La aportación de la Antropología Histórica, Anexos


Oposición Geografía e Historia: Tema 22. Proceso de hominización y cultura material. La aportación de la Antropología Histórica, Anexos

Como sabéis el tema 22 de la oposición de Geografía e Historia, que aborda el proceso de hominización, es un tema complejo. Aquí os dejo algunos enlaces interesantes para el que quiera profundizar en él e introducir alguna aportación personal. Mejorar un tema como éste, con algunas aportaciones recientes, siempre lo enriquece, pero debéis tener en cuenta que deber ser unas pocas, centrarse en los aspectos más controvertidos y siempre dejando muy claro que se trata de un proceso abierto que depende de lo que los nuevos hallazgos puedan aportar. 
SOBRE LA CRONOLOGÍA DE LA SALIDA DEL HOMO SAPIENS DE ÁFRICA un reciente estudio puede cambiarla de forma sustancial. Aquí os dejo el enlace a un interesante estudio que nos aporta un nuevo enfoque sobre la evolución:

PARA DEFENDER COMO EN EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN SE DESARROLLA NO DE UNA FORMA LINEAL aquí os dejo unos interesantes enlaces en los que podéis comprobar como de complejas son las relaciones genéticas entre los diferentes grupos, lo que hace que el proceso de hominización este definido por unas complejas relaciones que se van entrecruzando. Los casos más significativos estudiados son:
 
§  La relación genética de los neandertales. Tenemos así que varios artículos ponen de manifiesto que la relación genética con los Neandertales ha sido tremendamente fructífera para nuestra evolución. Estas investigaciones están revolucionando nuestro conocimientos sobre el proceso de hominización. Para ilustraos podéis abrir los siguientes enlaces: 
       http://www.publico.es/ciencias/logran-extraer-adn-nuclear-fosiles.html
§  Relación Sapiens-neandertales. Las recientes y más exhaustivas investigaciones confirman algo de lo que cada vez hay más evidencias: los Neandertales no desaparecieron por cuestiones climáticas sino que convivieron y se mezclaron con los Sapiens y su huella genética aún pervive como se argumenta en este artículo: http://elpais.com/elpais/2016/02/16/ciencia/1455633230_824000.html
Interesantes son también una serie de artículos que de forma general sintetizan la evolución en cuatro etapas. Para ilustrar esta teoría os recomiendo la lectura de este interesante artículo: http://www.publico.es/ciencias/cuatro-grandes-etapas-marcaron-evolucion.html
Más desarrollado y con una interesante interpreación del pelo y su peinado es el siguiente artículo:
Sobre la polémica entorno a la teoría del antecesor y su puesta en cuestionamiento cada vez que aparece un nuevo hallazgo os dejo este enlace en el que se afirma que parece cada vez más claro que el Homo Antecessor es el gran ancestro común entre los humanos y el Neardental:
Debe quedar claro que el debate no está cerrado. Según este artículo todo hace pensar que su vinculación con estas especies y su relación con los grupos orientales le hacen ser el mejor candidato, aunque cada vez son más los antropólogos que lo cuestionan.

No obstante, la investigación no cesa y nuevos trabajos y descubrimientos enriquecen los estudios y el conocimiento de esta gran aventura que es la hominización y su interés queda reflejado en los siguientes artículos de prensa: 
 http://www.publico.es/ciencias/descubierto-etiopia-nuevo-ancestro-humanos.html
  http://www.publico.es/culturas/hallan-valiosas-pinturas-del-paleolitico.html

Por último, y a modo de curiosidad os dejo un interesante artículo sobre los orígenes de los americanos. Su interés reside en que abre nuevas vías de investigación sobre los grupos indígenas de este continente: https://elpais.com/elpais/2018/01/03/ciencia/1514970823_405582.html

viernes, 1 de marzo de 2019

Oposición Geografía e Historia. Temario. Anexo Tema 29: Reinado Sancho III.


Anexo SANCHO III, el Mayor: 1004 a 1035 
Sancho III fue el rey de Pamplona que unificó temporalmente la España cristiana (992 -1035). Era hijo de García Sánchez, el Trémulo, a quien sucedió en el Trono en el año 1000, inicialmente bajo un consejo de regencia.
Aprovechando la desintegración del Califato de Córdoba, dirigió toda su atención hacia los principados cristianos de la península Ibérica y algunos del otro lado de los Pirineos: siguiendo las ideas feudales dominantes en la Europa del siglo XI, estableció una red de relaciones de vasallaje y parentesco que le hizo rey -teóricamente- de un extenso territorio que iba «desde Zamora hasta Barcelona», incluyendo Gascuña. 
Se casó con la hija del conde de Castilla en 1010, lo cual facilitó un acuerdo favorable sobre las fronteras entre ambos estados (1016). Anexionó a su reino los condados de Sobrarbe y Ribagorza, alegando derechos dinásticos para intervenir en sus conflictos internos contra las pretensiones del conde de Barcelona (1019). Más tarde sometió también a este último a vasallaje, a cambio de la ayuda prestada en el conflicto contra su propia madre (hacia 1023). Por las mismas fechas, el apoyo al conde de Gascuña en su lucha contra el Condado de Toulouse, le proporcionó al rey de Pamplona el vizcondado del Labourd y el vasallaje de Gascuña (que teóricamente heredó Sancho al morir el conde, que era su tío). 
Su parentesco con la familia condal castellana le permitió igualmente intervenir en aquel estado, apoyando la autoridad de su cuñado (el conde niño don García) frente a los nobles y a la intromisión del rey de León; Sancho casó a su hermana Urraca con el rey leonés para pacificar las relaciones con él y poder así ejercer libremente su influencia sobre Castilla. Al morir asesinado el conde don García durante un viaje a León (1029), Sancho ocupó Castilla alegando los derechos sucesorios de su mujer, a pesar de que existían herederos masculinos con más derechos para regir aquel Condado. 
Esto hizo estallar la guerra con el rey de León, que también ambicionaba la anexión de Castilla; la suerte de la guerra entre los dos reyes favoreció al de Pamplona, que ocupó León, Zamora y Astorga (1034). 
De ese momento data una acuñación de moneda en la que Sancho se titula emperador. Sin embargo, su «imperio» fue efímero: en 1035 el rey leonés reconquistaba su capital (que era la ciudad que daba derecho a usar el título imperial). Y en aquel mismo año moría Sancho, dejando sus estados repartidos entre sus hijos:  
ü  Pamplona, las Vascongadas y la Bureba para García; 
ü  Castilla para Fernando; 
ü  Sobrarbe y Ribagorza para Gonzalo;
ü   y Aragón para Ramiro.


AMPLIACIÓN DEL CONTEXTO Y DE SU REINADO.
Sobrepasado el año 1000, se sucede una etapa de prosperidad económica, cultural y social que produce un gran optimismo en los cristianos habitantes del norte peninsular. Superado el temor a las devastadoras razzias de Al-Mansur y abandonados los temores milenaristas, el terreno era propicio para una persona de la habilidad y personalidad de Sancho III, al que la política de alianzas familiares con sus vecinos castellanos y leoneses, emprendida por la familia Jimena, beneficiaría en sus ansias expansivas.

Hijo del rey navarro García Sánchez II, "El Temblón o el Trémulo" y de Jimena, mujer perteneciente a un linaje nobiliario leonés. Biznieto de Fernán González y nieto de la infanta castellana Urraca. Marido de Muniadonna, hija del conde de Castilla Sancho García y cuñado de Alfonso V, rey de León; Sancho tenía vínculos familiares con todos los territorios anexos a su reino, que se circunscribía originalmente a Pamplona y la Navarra nuclear; la tierra najerense y el condado de Aragón. 
Es muy probable que recibiera en herencia el reinado de Pamplona hacia el año 1000, pero sus primeros pasos estarían supeditados a la regencia de su tío Sancho Ramírez. En 1004 asumiría las riendas personalmente, pero bajo la observación y consejo de su madre Jimena y su abuela Urraca, que junto con los prelados de Pamplona y Nájera dirigirían el devenir de su gobierno hasta su plena madurez, que llega en el año 1011.
La influencia de su madre leonesa y de su abuela castellana dejarán una profunda huella en la futura acción del monarca, que enfocará sus miras hacia estos territorios, amparándose en los lazos familiares que le vinculaban a ellos.

La expansión de los territorios de Sancho el Mayor
·       El condado de Ribagorza: aprovechando la muerte del conde Guillermo en el año 1010. Momento en que sus dominios pasan a doña Mayor,  Esta, la heredera había sido repudiada después de haberse casado con el conde Ramón III de Pallars, lo éste aprovechó  para hacerse con el condado, provocando la huida de doña Mayor. Esta  coyuntura fue aprovechada por Sancho III para intervenir a favor de su pariente y hacerse con el control de Ribagorza y más tarde de Sobrarbe. 
·        Castilla: En 1017 muere el conde castellano Sancho García, dejando como heredero al infante García Sánchez, de tan sólo 7 años. Las injerencias leonesas y la división de la nobleza ponen en peligro la integridad del condado, lo que provoca la intervención del monarca pamplonés, como cuñado del infante, que actúa desde ese momento como tutor. En 1029, en la víspera de su boda con doña Sancha, hermana del rey leonés Vermudo III, el infante García es asesinado. Inmediatamente, Sancho III, amparado por la potestad de su esposa, asume la tutela definitiva del condado de Castilla, al frente del que pone a su segundo hijo, Fernando, que pasaría a la historia como "El Magno".
·       León: Sancho había aprovechó la muerte de Alfonso V de León en el cerco de Viseo para ejercer su derecho de tutoría sobre el heredero de la corona leonesa, Vermudo III, que era menor de edad.
 De esta forma, sus dominios se extienden desde el condado de Aragón hasta el reino astur-leonés, constituyendo la mayor unidad territorial de los reinos cristianos peninsulares después de la dominación musulmana. 
Dividió su reino entre sus hijos, acaecida tras su muerte. A García le correspondió Navarra, Castilla a Fernando, Aragón a Ramiro y Sobrarbe y Ribagorza a Gonzalo, provocando así que durante muchos siglos, todos los reyes peninsulares descendieran de un tronco común, el del pamplonés.
SOBRE SU REINADO
Pese a que en 1031 se produce la desintegración de Al-Andalus en Reinos de Taifas, Sancho III no dirigió su poder militar hacia el sur. Únicamente se conformó con tomar algunas posiciones repoblando las orillas del río Gállego y reforzando puestos fronterizos en las sierras y presierras pirenaicas. Su dominio territorial se forjó a base de hábiles gestiones familiares y golpes militares escasos, concretos y certeros en sus fronteras este y oeste, dirigidos hacia sus vecinos cristianos.
Sancho III orientó sus relaciones hacia el exterior de la península. En 1010 viajó a Saint-Jean d'Angely, con motivo del descubrimiento de la cabeza de San Juan el Bautista. Era el primer viaje de un monarca hispano a una corte extranjera. 
Mantuvo relación con Odilón de Cluny, para cuya abadía destinó importantes sumas económicas y envío a su hijo García a Roma, lo que demuestra una relación con el Papado. 
Sus contactos con el abad Oliba potenciaron la llegada de clérigos catalanes a sus territorios, fomentado la penetración de la regla benedictina. Poncio, abad de San Saturnino de Tavérnoles, pasó a ser obispo de Oviedo y Bernardo, monje de Ripoll, fue el primer obispo de Palencia, diócesis fundada por Sancho III para dominar los territorios del Cea y del Pisuerga, origen de litigios fronterizos sempiternos entre León y Castilla. 
Para poder asegurar sus dominios, desvió el Camino de Santiago hacia el sur, de tal manera que por un lado fomentaba el tránsito de comerciantes a través de la ruta xacobea y, por otro, potenciaba una vía de comunicación fluida para el desplazamiento de sus ejércitos a través de todos sus territorios. 
Refundó el monasterio de San Juan de la Peña en 1025 y mimó San Salvador de Leire, quizás porque allí pasó su infancia. También potenció la introducción de la regla benedictina en Irache, Albelda y Oña, monasterio burgalés donde fue enterrado tras su muerte en 1035. 
Como conclusión, cabe decir que Sancho III no tuvo el afán de unificar todos los reinos peninsulares bajo su mandato ni pensó en la europeización de sus territorios, su propósito fue únicamente el de acumular dominios para incrementar su poder, lo que le granjeó una red de contactos, algunos allende nuestras fronteras, que permitieron la entrada de nuevas ideas en la península.
De lo contrario, no se explicaría la división de su reino entre sus hijos, acaecida tras su muerte. A García le correspondió Navarra, Castilla a Fernando, Aragón a Ramiro y Sobrarbe y Ribagorza a Gonzalo, provocando así que durante muchos siglos, todos los reyes peninsulares descendieran de un tronco común, el del pamplonés.