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domingo, 8 de agosto de 2021

Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Geografía. Geografía Física España. Mapa principales formaciones vegetales. Tema 17: La península Ibérica: relieve, clima y vegetación. Diversidad regional de la España Peninsular e Insular.

 Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Geografía. Geografía Física España. Mapa principales formaciones vegetales. Tema 17: La península Ibérica: relieve, clima y vegetación. Diversidad regional de la España Peninsular e Insular.

En el siguiente mapa se representan las distintas formaciones vegetales de España. Con la información que contiene, conteste a las siguientes preguntas: (Valoración 4 puntos)Ç

a)    Diga las Comunidades Autónomas sobre las que se localizan los robledales, en general, y el hayedo. (1 PUNTO)

b)    Diga las provincias sobre las que se asienta el matorral subdesértico (1 PUNTO)

c)    Explique la relación que existe entre la distribución de las formaciones vegetales citadas y otros elementos del medio natural. (2 PUNTOS)

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miércoles, 21 de julio de 2021

Oposición Geografía e Historia. Prácticas Geografía Física y de España. Mapas temáticos regiones biogeográficas y suelos. Tema 17: La península Ibérica: relieve, clima y vegetación. Diversidad regional de la España Peninsular e Insular.

 Oposición Geografía e Historia. Prácticas Geografía Física y de España. Mapas temáticos regiones biogeográficas y suelos. Tema 17:  La península Ibérica: relieve, clima y vegetación. Diversidad regional de la España Peninsular e Insular

MAPA REGIONES BIOGEOGRÁFICAS


Los seres vivos, los ecosistemas y, con ellos, los paisajes naturales existentes en España presentan una importante diversidad, motivada por la gran variedad de climas, sustratos y suelos de su territorio. En función de lo anterior, la flora española permite diferenciar tres grandes regiones: la Eurosiberiana, la Mediterránea y la Macaronésica.

La primera es propia del Norte y Noroeste peninsular. Goza de temperaturas suaves y veranos húmedos y es favorable al desarrollo de la vegetación. Coincide con la popularmente llamada "España verde".

La Mediterránea, que se corresponde con la llamada "España parda", ocupa el 80% de la Península y Baleares. Se caracteriza por unos veranos cálidos y secos, condiciones que someten a la vegetación a un notable estrés hídrico.

La Macaronésica, a la que pertenecen las Islas Canarias, está expuesta a influencias contrapuestas: por un lado, a las masas de aire frescas y húmedas aportadas por los alisios y, por otro, en algunas ocasiones, a los vientos saharianos secos y cálidos. A su vez, las diferencias de orientación y de altitud determinan una gran diversidad de ambientes.

Por otra parte, cada región presenta unos suelos característicos, que dependen estrechamente del tipo de roca, del clima, de la vegetación, así como del tiempo transcurrido desde su formación y de la incidencia de las actividades humanas. Pero, a su vez, el suelo también ejerce su propia influencia, pues es el soporte de la vegetación, el almacén de agua y nutrientes que utilizan las plantas y, además, desempeña un importante papel regulador de la hidrología. A todo ello se suma que, a través de las actividades agrarias, es un recurso esencial para la alimentación humana.

Asimismo, y atendiendo a la composición de la cubierta vegetal, las regiones se pueden dividir en "provincias biogeográficas" y éstas en "sectores". Cada una de las regiones y provincias biogeográficas presentaba, antes de su alteración histórica por las actividades humanas, una vegetación en equilibrio con las condiciones ecológicas de cada lugar, y diferente en cada caso: se trata de la llamada "vegetación potencial", mayoritariamente compuesta por bosques.

Sin embargo, la sustitución de la vegetación preexistente por tierras de cultivo, pastos o espacios edificados ha supuesto una importante reducción de la superficie forestal y, en general, de los ambientes naturales que, en la actualidad, no ocupan más que un pequeño porcentaje de la superficie total.

Como consecuencia de lo anterior, los bosques aparecen hoy muy fragmentados y rodeados por áreas de cultivos, pastos u otros usos. Los paisajes resultantes son diferentes en función del tipo de bosque original pero, también, del tipo de usos del suelo que tradicionalmente han dominado en cada región. De este modo, por ejemplo, en la montaña Cantábrica los bosques suelen alternar con prados; en las áreas mediterráneas se intercalan entre cultivos de secano y amplias zonas de matorral, mientras que en el interior, menos poblado, subsisten serranías con extensas áreas boscosas o, en el oeste peninsular, encinares aclarados formando dehesas. Los bosques canarios, muy diferentes según la altitud y exposición, forman, junto a los entornos agrarios, un variado mosaico de paisajes.

En conclusión, los paisajes vegetales actuales son el resultado de la combinación entre las condiciones naturales y la actividad humana, tanto la que existe actualmente como la herencia de la que se desarrolló en el pasado.


MAPA DE SUELOS: 




El suelo es la capa que se forma, en la superficie del terreno, como consecuencia de la interacción entre la litosfera, la atmósfera, la hidrosfera y la biosfera. Constituye el nexo entre el mundo inorgánico y el de los seres vivos.

Su formación, o "edafogénesis", es el resultado de un largo proceso que se inicia con la disgregación mecánica de las rocas, acompañada por diversos procesos de meteorización química de los fragmentos que resultan de esa disgregación. Estas etapas iniciales permiten la instalación de unos primeros seres vivos (principalmente microorganismos) sobre ese substrato inorgánico. A partir de ese momento, los procesos vitales y metabólicos contribuyen a la meteorización de los minerales, acelerando la edafogénesis y permitiendo la instalación de comunidades vegetales cada vez más complejas que, a su vez, también seguirán favoreciendo la formación del suelo.

Dependiendo de los factores que han condicionado su desarrollo, los suelos españoles que se representan, de manera simplificada, en este mapa pueden dividirse en varios grupos:

  • Suelos cuya génesis ha estado muy condicionada por las características topográficas:
    • Regosoles: poco desarrollados, formados a partir de materiales no consolidados y en áreas de pendientes acusadas. Tienen una capacidad agrícola muy escasa.
    • Leptosoles: muy superficiales, con poco espesor, que se forman sobre roca dura o áreas muy pedregosas, normalmente en laderas de fuerte pendiente. Son poco aptos para la agricultura.
    • Fluvisoles: formados a partir de materiales aluviales recientes aportados por los ríos. Tienen un alto interés agrícola.
  • Suelos minerales muy condicionados por el material sobre el que se han formado:
    • Arenosoles: originados sobre materiales arenosos, poco desarrollados, muy permeables y con escasa capacidad para retener agua y nutrientes.
    • Andosoles: de color oscuro, formados a partir de rocas volcánicas, bien evolucionados y fértiles.
    • Vertisoles: de color oscuro, contienen abundante arcilla, material que al secarse suele producir grietas verticales, anchas y profundas.
  • Suelos formados bajo condiciones áridas o semiáridas, con una alternancia de periodos secos y húmedos que favorece la precipitación de sales, carbonatos o yeso:
    • Solonchaks: con abundancia de sales.
    • Calcisoles: con acumulaciones de carbonato cálcico.
    • Gypsisoles: con acumulaciones de yeso.
  • Suelos minerales condicionados por su edad de formación, donde el tiempo transcurrido no es todavía suficiente para que se hayan desarrollado:
    • Cambisoles: desarrollados sobre diferentes tipos de sustrato son muy variables, aunque presentan siempre horizontes diferenciados. Permiten numerosos usos agrarios. Cuando se trata de Cambisoles húmicos ácidos se denominan Umbrisoles.
  • Suelos que se forman en regiones que presentan condiciones climáticas húmedas o subhúmedas al menos durante una gran parte del año:
    • Luvisoles: el intenso lavado de estos suelos durante las estación húmeda permite la acumulación de arcilla en los horizontes inferiores (Bt).
    • Planosoles: formado en zonas llanas o deprimidas, donde el suelo puede permanecer encharcado estacionalmente.
    • Podzoles: formados en áreas frías y siempre húmedas, presentan un color gris, y son muy ácidos por acumulación de humus en el horizonte A. Presentan una fuerte diferenciación en horizontes.


sábado, 26 de junio de 2021

Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Geografía. Geografía Física de España: Regiones biogeográficas. Tema 17 oposición: La península ibérica: relieve, clima y vegetación. Diversidad regional de la España Peninsular e Insular

 Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Geografía. Geografía Física de España: Regiones biogeográficas. Tema 17 oposición: La península ibérica: relieve, clima y vegetación. Diversidad regional de la España Peninsular e Insular

MAPA REGIONES BIOGEOGRÁFICAS DE ESPAÑA



La principal característica de España desde un punto de vista biogeográfico es su diversidad.  Los seres vivos, los ecosistemas y, con ellos, los paisajes naturales existentes en España presentan una importante diversidad, motivada por la gran variedad de climas, sustratos y suelos de su territorio. En función de lo anterior, la flora española permite diferenciar tres grandes regiones: la Eurosiberiana, la Mediterránea y la Macaronésica. Asimismo, y atendiendo a la composición de la vegetación, las regiones se pueden dividir en "provincias biogeográficas" y éstas en "sectores".

La región Eurosiberiana es propia del Norte y Noroeste peninsular. Goza de temperaturas suaves y veranos húmedos, lo que favorece el desarrollo de la vegetación. Coincide con la popularmente llamada "España verde". La cubierta forestal estuvo dominada por los bosques caducifolios, principalmente, de robles y hayas. Sustituida por la landa cuando las condiciones naturales se endurecen ya sea por la altitud o por la acción del hombre.

La región Mediterránea, que se corresponde con la llamada "España parda", ocupa el 80% de la Península y Baleares. Se caracteriza por unos veranos cálidos y secos, condiciones que someten a la vegetación a un notable estrés hídrico. Estuvo ocupada por bosques perennifolios, donde predominaba la encina y, en algunos lugares, el pino carrasco. Sin embargo, dependiendo del clima y de los suelos, estas especies daban paso a otras como, por ejemplo, las sabinas o, en las zonas más áridas, a formaciones abiertas de especies herbáceas o matorral.

La Macaronésica, a la que pertenecen las Islas Canarias, está expuesta a influencias contrapuestas: por un lado, a las masas de aire frescas y húmedas aportadas por los alisios y, por otro, en algunas ocasiones, a los vientos saharianos secos y cálidos. A su vez, las diferencias de orientación y de altitud determinan una gran diversidad de ambientes. En las islas de mayor altitud se puede observar una secuencia, desde la costa hacia la cumbre, que va desde las comunidades vegetales adaptadas a condiciones subdesérticas, en las zonas más áridas; pasando por bosques perennifolios dominados por laureles en las zonas más húmedas; hasta llegar a los pinares e incluso a la vegetación de alta montaña.

Por otra parte, cada región presenta unos suelos característicos, que dependen estrechamente del tipo de roca, del clima, de la vegetación, así como del tiempo transcurrido desde su formación y de la incidencia de las actividades humanas. Pero, a su vez, el suelo también ejerce su propia influencia, pues es el soporte de la vegetación, el almacén de agua y nutrientes que utilizan las plantas y, además, desempeña un importante papel regulador de la hidrología. A todo ello se suma que, a través de las actividades agrarias, es un recurso esencial para la alimentación humana.

Asimismo, y atendiendo a la composición de la cubierta vegetal, las regiones se pueden dividir en "provincias biogeográficas" y éstas en "sectores". Cada una de las regiones y provincias biogeográficas presentaba, antes de su alteración histórica por las actividades humanas, una vegetación en equilibrio con las condiciones ecológicas de cada lugar, y diferente en cada caso: se trata de la llamada "vegetación potencial", mayoritariamente compuesta por bosques. 

Sin embargo, la sustitución de la vegetación preexistente por tierras de cultivo, pastos o espacios edificados ha supuesto una importante reducción de la superficie forestal y, en general, de los ambientes naturales que, en la actualidad, no ocupan más que un pequeño porcentaje de la superficie total.

Como consecuencia de lo anterior, los bosques aparecen hoy muy fragmentados y rodeados por áreas de cultivos, pastos u otros usos. Los paisajes resultantes son diferentes en función del tipo de bosque original pero, también, del tipo de usos del suelo que tradicionalmente han dominado en cada región. De este modo, por ejemplo, en la montaña Cantábrica los bosques suelen alternar con prados; en las áreas mediterráneas se intercalan entre cultivos de secano y amplias zonas de matorral, mientras que en el interior, menos poblado, subsisten serranías con extensas áreas boscosas o, en el oeste peninsular, encinares aclarados formando dehesas. Los bosques canarios, muy diferentes según la altitud y exposición, forman, junto a los entornos agrarios, un variado mosaico de paisajes.

En conclusión, los paisajes vegetales actuales son el resultado de la combinación entre las condiciones naturales y la actividad humana, tanto la que existe actualmente como la herencia de la que se desarrolló en el pasado.

 

miércoles, 12 de mayo de 2021

Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Geografía: Vegetación. Mapa distribución vegetación actual. Tema 17. La península ibérica: relieve, clima y vegetación. Diversidad regional de la España Peninsular e Insular

 MATERIALES OPOSICIÓN GEOGRAFÍA E HISTORIA:

PRÁCTICAS DE GEOGRAFÍA

Mapa vegetación actual: distribución masas boscosas.


BREVE RESEÑA PARA EL COMENTARIO:

Mapa temático, cualitativo, analítico y corocromático.

Nos informa sobre la distribución de las masas boscosas en España, incluyendo las repoblaciones antiguas.  

Lo primero que destaca es que su distribución es muy dispersa, lo que se debe a la acción del ser humano (recordar la frase de la ardilla que podía atravesar la península de sur a norte sin pisar el suelo). La mayor parte del territorio español, antes de recibir la influencia humana, estaba cubierta por bosques. Los primeros habitantes encontraron en ellos refugio y todo tipo de recursos como frutos, animales para cazar y, sobre todo, madera. Sin embargo, a medida que la población y las necesidades humanas aumentaban, los bosques fueron roturados para poder crear pastos para el ganado, tierras de cultivo o, simplemente, para permitir el crecimiento de los núcleos de población y sus infraestructuras.

A medida que los bosques retrocedían, la demanda de madera resultó cada vez más difícil de satisfacer, por lo que, a lo largo de los últimos siglos, y en particular de las últimas cinco décadas, se han multiplicado las plantaciones de árboles de rápido crecimiento (principalmente pinos y eucaliptos), que están permitiendo un incremento de la superficie arbolada.

El mapa muestra la superficie ocupada en la actualidad por bosques y plantaciones antiguas. Como puede observarse en él, la Meseta y el fondo de los grandes valles son las regiones donde la cubierta vegetal ha sufrido una mayor transformación, como consecuencia de su buena aptitud para la agricultura. Sin embargo, las áreas de montaña, menos accesibles y con baja densidad de población, conservan superficies arboladas mucho más importantes.

Grandes áreas de Andalucía occidental, Galicia, Cantábrico, Sistema Ibérico u otros lugares que llegaron a perder sus bosques, aparecen hoy arboladas debido a la extensión de las plantaciones, aunque la composición de las masas resultantes es muy distinta a la original y, en ocasiones, no están adaptadas a las condiciones ambientales del lugar.-

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sábado, 25 de abril de 2020

Oposición Geografía e Historia. Prácticas Vegetación España. Tema 17 oposición. Vegetación canaria.


Características de la flora y la vegetación

La flora canaria ha sido para visitantes y científicos tema de especial interés y de numerosas publicaciones, por su diversidad y riqueza. Esto es debido a las propias peculiaridades geológicas y climáticas de las Islas Canarias. Para entender la originalidad de la flora y vegetación de Canarias hay que tener en cuenta su condición de islas, por lo que las especies necesitan métodos de llegada y de colonización. También son territorios relativamente jóvenes desde el punto de vista de la historia natural. A partir de las primeras especies que llegaron al Archipiélago, se han ido desarrollando otras nuevas, en función de las características climáticas y el relieve donde se asientan, y también dependiendo del grado de intervención del hombre sobre el territorio. Todos estos factores han propiciado que en las Islas exista un alto grado de biodiversidad, tanto de especies como de hábitats, en función de las condiciones ambientales que se den.
En primer lugar, las Islas son tierras donde han podido conservarse, desde tiempos remotos, debido a su aislamiento, géneros y especies vegetales que en otros puntos del planeta se encuentran fósiles, enterrados bajo capas geológicas ya antiguas. En segundo lugar, la sucesión de climas variados, a causa de bruscos contrastes en el relieve, generando numerosos microclimas, ha dado origen a diferentes estratos vegetales o a pequeños núcleos donde viven especies endémicas, o con carácter puramente local.
En el paisaje canario algunas especies se han convertido en símbolos publicitarios de las Islas, como es el caso del drago o las strelitzias. Sin embargo, éstas últimas no son propias del Archipiélago. Por eso hay que distinguir entre especies autóctonas, especies endémicas y las especies que han sido introducidas por el hombre a partir del siglo XIV, cuando los europeos llegan a las islas.
La vegetación autóctona la forman las especies que son propias de Canarias, pero no necesariamente exclusivas del Archipiélago, puesto que por lo general, es compartida por toda la región Macaronésica (Azores, Madeira, Islas Salvajes, Canarias y Cabo Verde).
La flora endémica la forman especies que son exclusivas del Archipiélago o de algunas islas concretas, y por lo tanto no se dan en ningún otro lugar.
También hay que tener en cuenta que buena parte de la vegetación de las Islas está constituida por especies introducidas, las cuales han influido notablemente en la repartición de las que ya existían, pues algunas se desarrollaron tan bien que desplazaron a las originales.
ORIGEN Y CARACTERÍSTICAS
Varios autores consideran la flora canaria de origen mediterráneo, habiendo llegado a las Islas en la Era Terciaria. Poco después de su arribada, dicha flora queda prácticamente aislada, evolucionando en formas, variedades y especies, de acuerdo con las influencias del medio ambiente y las propias características genéticas de las especies.
Debido a su antigüedad, que abarca varios millones de años, presenta diversas relaciones, no sólo con la flora de la cuenca mediterránea, sino también con África, Asia y América del Sur.
El carácter ancestral está reforzado por el predominio de formas arborescentes leñosas y la existencia de géneros endémicos, entre otras razones biológicas.
Número y distribución
En la actualidad, existen alrededor de 1.700-1.800 plantas superiores que crecen espontáneas en las Islas. Puede afirmarse que aproximadamente 500-600 han sido introducidas a partir de la Conquista. La flora estrictamente canaria apenas rebasaría las 1.000 especies, cifras que están continuamente sometidas a correcciones debido a los nuevos descubrimientos.
Tipos de vegetación
Según en la zona en la que nos encontremos, la vegetación presenta unas características diferentes. La vegetación de las Islas podemos clasificarla por bandas altitudinales.
·        Zona baja o de matorral costero: Formaciones de ‘suculentas’ (cardonales y tabaibales) y pequeños matorrales de las formaciones arenosas.
·        Zona de bosque termófilo: Dominado por sabinares y palmerales. Estas dos formaciones aparecen siempre acompañadas por otras especies como el sauce, el drago y el acebuche.
·        Zona de bosque de monteverde: Predominan los bosques de laurisilva, más o menos conservados. Los montes de fayal-brezal pueden ser el resultado de la tala de los bosques de laurisilva o bien, una vegetación natural de transición a otros pisos de vegetación.
·        Zonas de bosque de pinos: Los pinares ocupan una gran extensión, coronando las islas más montañosas. El pino canario gracias a sus cualidades para adaptarse a situaciones adversas, ha jugado un papel importante en la colonización de los terrenos arrasados por los volcanes, siempre que se hallen dentro de su área potencial.
·        Vegetación de alta montaña: La zona de matorral de cumbre o de alta montaña posee especies adaptadas a bruscos cambios de temperaturas, a una fuerte insolación, a intensos vientos y que en ciertos períodos del invierno llegan a soportar nevadas. Las especies más características son las retamas del Teide y el codeso.
Los cardonales y los pinares son exclusivos de Canarias, mientras que los bosques de laurisilva también existen en la vegetación de los archipiélagos portugueses de Azores y Madeira.