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domingo, 16 de enero de 2022

Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia de España. Comentario de Texto: La jornada del arrabal de la Sequnda (818). Tema 28: Al-Andalus: política, sociedad y cultura

 Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia de España. Comentario de Texto: La jornada del arrabal de la Sequnda (818). Tema 28: Al-Andalus: política, sociedad y cultura

818. La jornada del arrabal:  

 En 198 (31 de agosto de 813) tuvo lugar en Córdoba la revuelta llamada del arrabal. Los hechos pasaron de la manera siguiente: el príncipe omeya reinante Al-Hakam ben Hixam casi no se ocupaba más que en jugar, cazar, beber y otros placeres semejantes y, por otra parte, la ejecución de muchos de los principales habitantes de la ciudad le hicieron odioso a la población, que era injuriada y maltratada por los mercenarios del emir.  

 El desorden llegó a tal punto que, cuando se convocaba a la plegaria, el populacho gritaba :"¡Ven a rezar, borracho, ven a rezar!", y cuando alguno lanzaba esta injuria, los otros aplaudían. Entonces, Al-Hakam comenzó a rodear Córdoba con un recinto fortificado, guarnecido de zanjas: acuarteló la caballería en la puerta de su palacio, donde había siempre una tropa armada, y aumentó el número de sus mamelucos. Todas estas precauciones no hicieron más que que acrecentar el odio de la población, que estaba persuadida de que quería vengarse de todas sus afrentas. Enseguida estableció el impuesto del diezmo sobre las mercaderías, impuesto que habría de cobrarse cada año sin remisión, lo que fue mal visto por el pueblo. Al-Hakam se apoderó de diez de los príncipales exaltados y les hizo ejecutar y crucificar, con lo que dio ocasión de cólera a las gentes del arrabal. Añádase a todo esto que un mameluco del príncipe llevó su espada a casa de un bruñidor para hacerla limpiar, y como éste la remitiera a su dueño más tarde de lo convenido, el mameluco tomó la espada y golpeó con ella al obrero hasta dejarle muerto. Ocurrió esto en Ramadan (abril-mayo del 814) del año referido. 

 Las gentes del arrabal meridional empuñaron los primeros las armas, y todos los otros arrabales les siguieron. El "chund", los omeyas y los esclavos negros se concentraron en el palacio y Al-Hakam procedió a la repartición de los caballos y de las armas, así como a la reunión de sus compañeros. 

 Se entabló la lucha y fue favorable a las gentes del arrabal, que cercaron el palacio. Entonces Al-Hakam descendió de la terraza donde se encontraba y fue, a caballo y armado, a reanimar el valor de los suyos, que se batieron a su vista con encarnizamiento (...) 

 Al-Hakam consultó con Abd al-Qarim ben Abd al-Wahid ben Abd al-Mugayth, su último confidente, quien le aconsejó clemencia. Tal fue el partido que tomó el príncipe, a pesar del dictamen contrario emitido por otro, y perdonó a los rebeldes, pero con amenaza de muerte y crucifixión para todos los habitantes del arrabal que no hubiesen partido del arrabal en el plazo de tres días. Los sobrevivientes salieron a escondidas, expuestos a toda clase de penas y humillaciones, llevando lejos de Córdoba a sus mujeres, sus hijos, sus riquezas de más fácil transporte. Los soldados y malhechores estaban en acecho para saquearles y mataban a quienes osaban resistir. 

 Terminado el plazo de tres días, Al-Hakam dió orden de respetar a las mujeres, a las que reunió en el mismo lugar, e hizo destruir el arrabal meridional (de Secunda) (...) 

BEN AL-ATHIR, "Kamil fi-l-Tarif", según versión francesa de Fagnan, pp. 165-177. Recoge J.L. MARTIN, "Historia de España. Alta Edad Media", Historia 16, Madrid, 1980, p. 50.  

INFORMACIÓN PARA EL COMENTARIO:

Cordoba, siglo IX. Durante el reinado de al-Haqem I, los habitantes del arrabal de Shaqunda (actual Maraflores), agobiados por los impuestos, se rebelaron contra el emir en el 818 dC, en un levantamiento civil que duró tres días. Dominada la insurrección, y a modo de castigo, el barrio fue incendiado y sus habitantes, ejecutados o exiliados (tuvieron que abandonar Córdoba unas 20000 familias que habitaban el arrabal, una cuarta parte de la población total de la ciudad).

Aquellas familias cordobesas desterradas cruzaron el mar y 7000 de ellas encontraron refugio en Marruecos, contribuyendo activamente en la fundación de la ciudad de Fez. El resto continuó durante años su éxodo por el norte de África y en navíos a través del Medietrráneo, hasta reencontrarse en Alejandría, donde comenzaron una gesta casi desconocida en España.

Los proscritos del arrabal, liderados por Abu Hafs al-Balluti -un natural de los Pedroches- conquistaron Alejandría, instaurando el Estado independiente de Alejandría. Tras su expulsión de Egipto, arrebataron Creta y otras islas de menor tamaño a Bizancio en el año 827, fundando allí un emirato cordobés que peduró casi siglo y medio. Allí pudieron recrear su segunda Córdoba, acuñaron su propia moneda, aclimataron a la isla cultivos, implantaron la  industria sedera, explotaron sus minas, impulsaron un comercio floreciente y abrieron la isla al mundo.

CONTEXTO GENERAL:

Si las regiones meridionales del emirato de Córdoba, aparentemente más tranquilas, atrajeron durante su reinado mucho menos la atención, el emir al-Hakam I tuvo que hacer frente dentro de la misma Córdoba, a la gran revuelta llamada La Revuelta del Arrabal, que se produjo en el barrio que, dado el crecimiento de la ciudad, se había edificado por el sur, al otro lado del Guadalquivir.

La política del tercer soberano omeya, considerada tiránica y poco acorde con las normas islámicas, provocó en el 818 la sublevación de una población sensible a la opinión crítica que los fuqaha (alfaquíes) más influyentes expresaban contra el régimen. La represión fue muy dura: el saqueo del arrabal sublevado duró tres días y aunque se perdonó a los fuqaha, se crucificó a trescientos notables. El resto de la población, varios miles de habitantes según las crónicas, fue expulsado de la ciudad y se exilió, bien en Toledo, bien en Marruecos. Un poco más tarde, los primeros pasaron al Mediterráneo oriental, donde reforzaron a un grupo de marinos-piratas de origen andalusí que ocupaba Alejandría; juntos se apoderaron de la Creta bizantina en el 827. Los segundos contribuyeron al poblamiento de Fez, recientemente fundada por los idrisíes, donde construyeron la ciudad llamada de los Andalusíes. Con estos métodos expeditivos, al-Hakam I dejó a su muerte, en el 822, un Estado bastante organizado, donde las revueltas locales de las que hablan las crónicas no parecen haber amenazado seriamente el poder central.

Su hijo Abd al-Rahman II pudo reinar sin demasiadas dificultades sobre un Estado bastante organizado administrativa y fiscalmente, como demuestra el volumen de emisiones monetarias que crecía regularmente. Se le atribuye generalmente una obra importante de refuerzo del gobierno y la administración (aumento del número de agentes del Estado, jerarquización de los cargos, racionalización de la organización fiscal y monetaria), inspirada en el ejemplo del califato de Bagdad. El gráfico del aumento del nivel de emisión monetaria bajo el emirato no refleja, sin embargo, una ruptura notable en la evolución de las emisiones, que, como se volverá a decir más adelante, aumentaron casi regularmente desde la reanudación de la acuñación bajo Abd al-Rahman I. Sin quitarle a Abd al-Rahman II el mérito de la mejora sensible de la organización y funcionamiento del Estado, que registran las fuentes, hay que resaltar también la continuidad de la acción de la dinastía, favorecida por la duración de los reinados de al-Hakam y del de su hijo y sucesor.

 

AMPLIACIÓN INFORMACIÓN:

La Revuelta del Arrabal tuvo lugar en el arrabal de Segunda de la ciudad de Córdoba, capital del Emirato independiente de Córdoba, en la primavera del año 818, coincidiendo con el ramadán, durante el gobierno del emir omeya Al-Hakam I. La revuelta pretendía expulsar a los Omeyas de la ciudad de Córdoba pero fracasó y fue duramente reprimida por el emir.

Antecedentes

La ciudad de Córdoba fue convertida por los conquistadores musulmanes, que en 711 habían puesto fin al Reino visigodo de Toledo, en la nueva capital de su estado, lo que provocó un gran crecimiento de su población que pronto desbordó el recinto amurallado de la época romana. Así, crecieron varios arrabales entre los que destacó Saqunda, situado al otro lado del río Guadalquivir frente a la mezquita y al alcázar, y habitado por artesanos y comerciantes.

En el año 796, Al Hakam I sucedió a su padre Hisham I al frente del Emirato independiente de Córdoba. Algunas fuentes retratan a Al Hakam I como un déspota sanguinario ordenó crucificar a todos los implicados en una conspiración contra su gobierno y, por otro lado, decretó el aumento de los impuestos lo que provocó rebeliones contra la autoridad de los Omeyas en algunas ciudades como Mérida y Toledo. También hubo muestras de descontento en la propia capital provocadas no solo por el aumento de las exacciones fiscales sino también por su conducta. Se le acusaba de impiedad y de estar más preocupado por el vino que por la plegaria. De hecho se produjeron algunos disturbios en los que a punto estuvo de perecer el prefecto de la ciudad y que se saldaron con la crucifixión cabeza abajo de uno de los agitadores,

La revuelta

El motivo que disparó la revuelta fue un altercado entre un guardia del emir y un artesano en el que este resultó muerto. Los amotinados se dirigieron al puente sobre el Guadalquivir que unía la ciudad con el arrabal con el objetivo de tomar el alcázar. Consiguieron cruzarlo y atacaron la muralla concentrándose en la Puerta del Puente. Los soldados del emir acudieron a defender esa puerta, pero pronto se vieron desbordados por la llegada de gentes del interior de la ciudad y de otros arrabales que se sumaron a la revuelta. Solo una hábil estratagema de un cadí al servicio del emir logró salvar la situación. Con un grupo de jinetes salió por otra puerta de la ciudad y se dirigió al arrabal de Saqunda vadeando el río aguas arriba. Sus hombres mataron a todos los que se encontraron a su paso y desde el arrabal se dirigieron al puente para cruzarlo y sorprender a los amotinados por la retaguardia. Cuando estos se dieron cuenta de la maniobra abandonaron el asedio del alcázar y regresaron a Saqunda. Allí durante varios días las tropas del emir se dedicaron al saqueo y a apresar a los rebeldes, hasta que Al-Hakam I concedió una tregua. Como ha señalado Eduardo Manzano Moreno, «el emir era consciente del grave peligro que había corrido. En el parte de victoria que ordenó redactar entonces se despachó contra los rebeldes tildándolos de depravados, canallas y esclavos que habían osado rebelarse contra su autoridad legítima»

Consecuencias:

La represión que ordenó Al-Hakam I fue feroz. El arrabal fue arrasado y se prohibió que se construyeran viviendas en el lugar. «El resultado de la revuelta de Arrabal fue un completo triunfo para al-Hakam. El emir impuso los nuevos tributos sobre la gente de la capital y de las kuras (provincias)

Emirato de Creta

Los habitantes de Saqunda que no habían muerto o no habían sido hechos prisioneros fueron obligados a abandonar Córdoba. Unos se marcharon a Toledo, otros emigraron al norte de África, asentándose la mayoría en un barrio de la recién fundada ciudad de Fezgracias al emir Idrís II. Algunos exiliados llegaron hasta Alejandría y tomaron el control de la ciudad hasta 828, cuando fueron expulsados por el general abasí Abdalah ibn Táhir, y decidieron instalarse en la isla de Creta y fundar el denominado Emirato de Creta, que plantó cara al Imperio bizantino durante casi 140 año

 

 

 


2º Bachillerato: Historia de España. Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Historia: Comentario de Texto: Crónica musulmana sobre la conquista: Al-Andalus: política, sociedad y cultura

 2º Bachillerato: Historia de España. Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Historia: Comentario de Texto: Crónica musulmana sobre la conquista: Al-Andalus: política, sociedad y cultura

Ocupación de España por los musulmanes:  

 En la era del 749, mientras por dichos enviados (Tariq y otros) se devastaba España y se combatía con gran furor, no sólo contra los enemigos, sino también entre sí, Muza (...) entró hasta la ciudad real de Toledo, castigando a las ciudades vecinas con mala paz fraudulenta, y a algunos nobles, señores varones que de algún modo se habían quedado, llegando a Toledo huyendo de Opas, hijo del rey Egica, los mató con la espada en el patíbulo, y con este motivo mató a todos  con la espada. 

 De este modo, no sólo la España Ulterior, sino también la Citerior, hasta Zaragoza, antiquísima y floreciente ciudad, abierta ya por manifiesto juicio de Dios, la despobló con la espada, el hambre y el cautiverio; destruyó, quemándolas con el fuego, las bellezas ciudadanas; envió a la cruz a los señores y poderosos del siglo, y descuartizó con los puñales a los jóvenes y pequeños. Y así incita a todos con semejante terror, y algunas ciudades que habían quedado, viendose forzadas, piden la paz, y persuadiendo o burlando con astucia a algunos no de modo acostumbrado, concede lo pedido. 

 Pero, los que habiéndola obtenido, se niegan a obedecer, aterrados por el miedo, e intentan huir a los montes, mueren de hambre y de diversas muertes. Y en la misma desgraciada España, en Córdoba, en la antigua sede patricia, que siempre había sido la más opulenta de las ciudades vecinas y hacían las delicias del reino visigodo, colocan el inhumano reino. 

"Crónica Mozárabe del 754". Ed MOMMSEN, Chron. minora, II, 353. Recogido en GARCIA GALLO, "Manual de Historia del Derecho Español, vol. II, Antología de fuentes del Antiguo Derecho", pp.432-433.  

 

2º Bachillerato: Historia de España. Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Historia: Comentario de Texto: El pacto de Teodomiro: Al-Andalus: política, sociedad y cultura.

 2º Bachillerato: Historia de España. Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Historia: Comentario de Texto: El pacto de Teodomiro:  Al-Andalus: política, sociedad y cultura.

El pacto de Teodomiro con Abd Al-Aziz:  

 En el nombre de Allah clemente y misericordioso. Escrito dirigido por Abd Al-Aziz ibn Musa ibn Nusayr a Tudmir ibn Abdush. 

 Este último obtiene la paz y recibe el compromiso, bajo la garantía de Allah y la de su profeta, de que no será alterada su situación ni la de los suyos; de que sus derechos de soberanía no le serán discutidos; de que sus subditos no serán asesinados, ni reducidos a cautividad, ni separados de sus mujeres e hijos, de que no serán estorbados en el ejercicio de su religión; y de que sus iglesias no serán incendiadas ni despojadas de los objetos de culto que en ellas existen; todo ello mientras cunpla las cargas que le imponemos. Le es concedida la paz mediante estas condiciones que regirán en las siete ciudades siguientes: Orihuela, Baltana, Alicante, Mula, Elche, Lorca e Iyyith. Además no deberá dar asilo a nadie que huya de nosotros, o que sea nuestro enemigo; ni hacer daño a quien goce de nuestra amnistía; ni mantener ocultas las noticias relativas a los enemigos que lleguen a su conocimiento. El y sus súbditos deberán pagar al año un tributo personal consistente en un dinar en metálico, cuatro almudes de trigo y cuatro de cebada, cuatro medidas de mosto, cuatro de vinagre, dos de miel y dos de aceite. Esta tasa quedará reducida a la unidad para los esclavos. Lo cual firmaron como testigos Uthman ben Abi Abda al-Quraixí y Habib ben Abi Ubaida al-Fihrí y Abd Allah ben Maisara al Fahtimí y Abu-l-Qasim al-Udhailí. Escrito a cuatro de rachab del año 94 de la Héjira. 

Ed. E. LEVI PROVENÇAL, "España musulmana", Historia de España, IV, Madrid, 1950, p. 21 y C.SANCHEZ ALBORNOZ, "La España muslmana", I. Buenos Aires, 1960, pp. 42-43.  

 

jueves, 6 de enero de 2022

Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia de España. Comentario de Texto: Las conquista de Tarik. Tema 28: Al-Andalus: política, sociedad y cultura.

 Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia de España. Comentario de Texto: Las conquista de Tarik. Al-Andalus: política, sociedad y cultura.

Conquistas de Tárik en la Península Ibérica 

 Marchó enseguida Tárik a la angostura de Algeciras, y después a la ciudad de Ecija: sus habitantes, acompañados de los fugitivos del ejército grande, saliéronle al encuentro, y se trabó un tenaz combate, en que los musulmanes tuvieron muchos muertos y heridos. Dios les concedió al fin su ayuda, y los politeístas fueron derrotados, sin que los musulmanes volviesen a encontrar tan fuerte resistencia. Tárik bajó a situarse junto a una fuente que se halla a cuatro millas de Écija, a orillas de su río, y que tomó el nombre de "fuente de Tárik". 

 Infundió Dios el terror en los corazones de los cristianos cuando vieron que Tárik se internaba en el país, habiendo creído que haría lo mismo que Tarif, y huyendo hacia Toledo, se encerraron en ls ciudades de España. Entonces Julián se acercó a Tárik y le dijo. "Ya has concluido con España: divide ahora tu ejército, al cual servirán de guías estos compañeros míos, y marcha tú hacia Toledo". Dividió, en efecto, su ejército desde Ecija y envió a Moguits Ar-Romí, liberto (...) a Córdoba, que era entonces una de sus mayores ciudades, y es actualmente fortaleza de los muslimes, su principal residencia y capital del reino, con 700 caballeros, sin ningún peón, pues no había quedado musulmán sin caballo. Mandó otro destacamento a Rayya, otro a Granada, capital de Elvira, y se dirigió él hacia Toledo con el grueso de las tropas. 

 Moguits caminó hasta llegar a Córdoba y acampó en la alquería de Xecunda, en un bosque de alerces que había entre las alquerías de Xecunda y Tarçail. Desde aquí mandó algunos algunos de sus adalides, quienes cogieron y llevaron a su presencia un pastor que andaba apacentando su ganado en el bosque. Pidíole Moguits noticias de Córdoba, y dijo que la gente principal había marchado a Toledo, dejando en la ciudad al gobernador con 400 defensores y la gente de poca importancia. Después le preguntó por la fortaleza de sus murallas, a lo que contestó que eran bastante fuertes, pero que sobre la puerta de la Estatua, que es la del puente, había una hendidura, que les describió. Llegada la noche, se acercó Moguits y favoreciendo Dios su empresa con un fuerte aguacero, mezclado con granizo, pudo con la oscuridad aproximarse al río, cuando los centinelas habían descuidado la guardia por temor al frío y a la lluvia, y sólo se escuchaban algunas voces de alerta, dadas débilmente y a largos intervalos. Pasó la gente el río, que sólo distaba del muro 30 codos, o menos, y se esforzaron por subir a una muralla: más como no encontrasen punto de apoyo, volvieron a buscar al pastor, y habiéndole traído, les indicó la hendidura, que si bien no estaba a la haz de la tierra, tenía debajo una higuera. Entonces se esforzaron por subir a ella, y después de algunas tentativas, un musulmán logró llegar a lo alto. Moguits le arrojó la punta de su turbante, y por este medio treparon muchos al muro. Montó Moguits a caballo y se colocó delante de la puerta de la Estatua, por la parte de afuera, después de haber dado orden a los que habían entrado de que sorprendiesen la guardia de esta puerta, que es hoy la del puente: en aquel tiempo estaba destruído y no había puente ninguno en Córdoba. Los muslimes sorprendieron, en efecto, a los que guardaban la puerta de la Estatua, llamada entonces de Algeciras, mataron a unos y ahuyentaron a otros (...) Moguits se dirigió al palacio del rey, más éste al saber la entrada de los musulmanes, había salido por la puerta occidental de la ciudad, llamada puerta de Sevilla, con sus 400 o 500 soldados y algunos otros, y se habían guarecido en una iglesia dedicada a San Acisclo, que estaba situada en la parte occidental y era firme, sólida y fuerte. Ocupó Moguits el palacio de Córdoba, y al siguiente día salió y cercó al cristiano en la iglesia, escribiendo a Tárik la nueva conquista. 

 El destacamento que fue hacia Rayya la conquistó, y sus habitantes huyeron a lo más elevado de los montes; marchó enseguida a unirse con el que había ido a Elvira, sitiaron y tomaron su capital y encontraron en ella muchos judíos. Cuando tal les acontecía, en una comarca reunían todos los judíos de la capital y dejaban con ellos un destacamento de musulmanes, continuando su marcha el grueso de las tropas. Así lo hicieron en Granada, capital de Elvira, y no en Málaga, capital de Rayya, porque en ésta no encontraron judíos ni habitantes, aunque en los primeros momentos de peligro allí se habían refugiado. 

 Fueron después a Todmir, cuyo verdadero nombre era Orihuela, y se llamaba Todmir del nombre de su señor (Teodomiro), el cual salió al encuentro de los musulmanes con un ejército numeroso, que combatió flojamente, siendo derrotado en un campo raso, donde los musulmanes hicieron una matanza tal, que casi los exterminaron. Los pocos que pudieron escapar huyeron a Orihuela, donde no tenían gente de armas ni medio de defensa; más su jefe Todmir, que era hombre experto y de mucho ingenio, al ver que no era posible la resistencia con las pocas tropas que tenía, ordenó que las mujeres dejasen sueltos sus cabellos, les dió cañas y las colocó sobre la muralla de tal forma que pareciesen un ejército, hasta que él ajustase las paces. Salió en seguida a guisa de parlamentario, pidiendo la paz que le fue otorgada (...) Después de haber puesto en noticia de Tárik las conquistas alcanzadas y de haber dejado allí (con Teodomiro) algunas tropas (...) marchó el grueso del destacamento hacia Toledo para reunirse con Tárik. 

 Moguits permaneció tres meses sitiando a los cristianos en la iglesia, hasta que una mañana vineron a decirle que el cristiano (principal) había salido, huyendo a rienda suelta en dirección a la sierra de Córdoba, a fín de reunirse con sus compañeros en Toledo, y que había dejado en la iglesia a sus soldados. Moguits salió en su persecución sólo y le vió que huía en su caballo, (...) llegó a un barranco donde su caballo cayó y se desnucó. Cuando llegó Moguits (...) se entregó prisionero, siendo el único de los reyes cristianos que fue aprehendido, pues los restantes o se entregaron por capitulación o huyeron a Galicia. Después volvió Moguits a la iglesia, hizo salir a todos los cristianos y mandó que les cortasen la cabeza, tomando entonces esta iglesia el nombre de la iglesia de los prisioneros. El cristiano principal permeneció preso para ser conducido ante el emir de los creyentes. Reunió Moguits en Córdoba a los judíos, a quienes encomendó la guarda de la ciudad, distribuyó en ella a sus soldados y se aposentó en el palacio. 

 Tárik llegó a Toledo, y dejando allí algunas tropas, continuó su marcha hacia Gudalajara, después se dirigió a la montaña, pasándola por el desfiladero que tomó su nombre, y llegó a una ciudad que hay en la otra parte del monte, llamada Almeida (La Mesa), nombre debido a la circunstancia de haberse encontrado en ella la mesa de Salomón, hijo de David, cuyos bordes y pies, en número de 365, eran de esmeralda verde. Llegó después a la ciudad de Amaya, donde encontró alhajas y riquezas, y (...) volvió a Toledo en el año 93. 

AJBAR MACHMUA (Colección de tradiciones), "Crónica anónima del siglo XI", Trad. E. Lafuente, Col. Obras arábigas de Historia y Geografía, Madrid, 1867, pp. 20-31. Recoge C. SANCHEZ ALBORNOZ y A. VIÑAS, "Lecturas históricas españolas", Madrid, 1981, pp. 35-37.  

martes, 22 de enero de 2019

Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Historia: Comentario de textos históricos de Historia de España.


Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Historia: Comentario de textos históricos de Historia de España. 

Aquí os dejo una serie de textos para que lo comentéis. Está relacionado con el tema 27 de la Oposición, si lo deseas puedes enviarme tu comentario para que te lo corrija ya sea por email o en la zona comentarios de esta misma entrada.

TEXTOS HISTORIA DE ESPAÑA EN LA  EDAD MEDIA
1.            1.- PACTO DE TEODOMIRO
2.            2.- LA LLEGADA DE LOS OMEYAS A LA PENÍNSULA
3.            3.- REVUELTA DEL ARRABAL DE CÓRDOBA
4.            4.- LA RENDICIÓN DE BOABDIL
5.            5.- EL CANTAR DE ROLDÁN
6.            6.- LA FUNDACIÓN DE OVIEDO POR ALFONSO II
7.            7. BARCELONA BAJO LA PROTECCIÓN DE LOS REYES FRANCOS
8.            8.- ORÍGENES DEL REINO DE PAMPLONA
9.            9.- EL CONDADO DE CASTILLA
10.            10.-. EL REPARTO DE LOS DOMINIOS DE SANCHO III
11.            11. FUERO DE LOGROÑO, CONCEDIDO POR ALFONSO VI (1095)
12.            12. CARTA PUEBLA
13.            13. LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA (1212)
14.            14. PARIAS
1.- PACTO DE TEODOMIRO
En el nombre de Dios, clemente y misericordioso. Escritura otorgada por ABD-AL-AZIZ BEN MUSA A TEODOMIRO BEN COBDUX. 
Que este se aviene o se somete a capitular aceptando el patronato de Alá y la clientela de su profeta, con la condición de que no se impondrá dominio ni sobre ninguno de los suyos; que no podrá ser cogido ni desposeído de su señorío; que ellos no podrán ser muertos ni cautivados, ni apartados unos de otros, ni de sus hijos, ni de sus mujeres, ni violentados en su religión, ni quemadas sus iglesias; que no será despojado de su señorío mientras sea fiel y sincero, y cumpla lo que hemos estipulado con él: que su capitulación se extiende a siete ciudades que son: Orihuela, Valéntila, Alicante, Mula, Begastro, Eyyo y Lorca. Que no dará asilo a desertores o a enemigos; que no intimidará a quienes viven bajo nuestra protección, ni ocultará noticias sobre enemigos que sepa. Que él y los suyos pagarán cada año un dinar y cuatro modios de trigo y cuatro de cebada, cuatro cántaros de arrope y cuatro de vinagre y dos de miel y dos de aceite. Pero el siervo solo pagará la mitad.  5 DE ABRIL DE 713.

2.- LA LLEGADA DE LOS OMEYAS A LA PENÍNSULA
Abd al-Rahman I era nieto del califa de damasco, Hisam, una circunstancia que tanto él como sus descendientes gustaban recordar. Convertido en emir de Al-Ándalus, dejó una semilla muy prolífica en este territorio. Desde su llegada y hasta el fin de su dinastía podemos documentar con nombres y apellidos a más de cuatrocientos descendientes suyos en línea masculina directa. En realidad debieron de ser muchos más: solo de su bisnieto y homónimo, el emir Abd al-Rahman II, las fuentes señalan con admiración la extraordinaria, aunque algo redonda, cifra de cien hijos. […]
Los más de cuatrocientos descendientes que tuvo Abd al-Rahman I en Al-Andalus demuestran el gran potencial demográfico que la poligamia y el concubinato otorgaban a un linaje árabe dominante. También ponen de relieve el éxito que coronó uno de los primeros objetivos que se propuso el emir a su llegada: crear una dinastía apoyada en una extensa familia.
E. Manzano, la expansión de los musulmanes en la península, 2007.

3.- REVUELTA DEL ARRABAL DE CÓRDOBA
Existía, desde el comienzo del gobierno de Al-Hakam I, malestar en todos los grupos sociales con respecto a la actitud despótica, violenta y orgullosa que él mantenía. De ahí que un grupo de notables de Córdoba –entre los cuales había varios alfaquíes– tramaron una conjura para derrocar al emir y sustituirlo en el trono por Muhammad Ibn Al-Qasim, primo del soberano. Este fingió aceptar y, en cambio, entregó una lista con todos los conjurados a Al-Hakam, quien el mismo día los hizo aprehender para condenarlos a morir crucificados […].
Sin embargo, los problemas no comenzaron en ese momento, sino cuando un guardia del emir acabó con la vida de un espadero niño. Esto sucedió en el instante en que Al-Hakam I había salido a cazar. Cuando regresó encontró en Córdoba una gran muchedumbre pidiendo su destitución y dirigiéndose armada al alcázar; ante esta situación decidió ordenar a sus jinetes que prendieran fuego a los edificios de los arrabales. La estratagema tuvo éxito y la gente se retiró cuando vio sus hogares en llamas. La guardia de Al-Hakam persiguió a los rebeldes y mató a más de 10.000. 
Diego melo, «la revuelta del arrabal de córdoba (818)», en notas históricas y geográficas, 2000.

4.- LA RENDICIÓN DE BOABDIL
Pasaron jullio e agosto e setiembre e octubre e novienbre, que nunca los moros se quisieron dar; e ya en el mes de dizienbre, que no tenían que comer sino pocos mantenimientos, demandaron partido al rey e a la reina; el cual se concertó entre el rey e los moros, en treinta días de dizienbre, de entregar todas las fortalezas que ellos e el rey Babdili [Boabdil] tenían, e el Alhambra, al rey don Fernando, e que los dexasse en su ley. En este partido fueron conformes todos, e el rey e la reina lo otorgaron con otras condiciones e capítulos: que se fuesen los que quisiessen e donde qui­siessen e cuando quisiessen, e les dies­sen pasage; e diessen ellos todos los cristianos cabtivos […]
El rey e la reina […] aderesçaron de ir a tomar el Alhambra; e partieron del real, lunes, dos días de enero, con gran hueste, muy ordenadas sus batallas; e llegando cerca del Alhambra, salió el rey moro muley Babdili, aconpañado de muchos cavalleros moros, con las llaves en las manos, encima de un cavallo. E quísose apear a besar la mano del rey, e el rey no se lo consintió descavalgar del cavallo ni le quiso dar la mano; e el rey moro le besó el braço, e le dio las llaves.
Memorias del reinado de los reyes católicos escritas por el bachiller Andrés Bernáldez.

5.- EL CANTAR DE ROLDÁN
Carlomagno ha devastado España; tomó sus castillos y violó sus ciudades. Él mismo dice que toca a su fin la guerra. Hacia Francia, la dulce, cabalga el emperador. El conde Roldán ata el gonfalón a su lanza; desde una altura, la eleva hacia el firmamento: a esta señal, los francos establecen sus campamentos por toda la región. Mientras tanto, a través de los anchos valles, cabalgan los infieles, cubiertos con sus cotas, atado el yelmo, con el escudo al cuello y la espada ceñida, y con las lanzas enristradas. Al llegar a la cima de unos montes, hacen alto en una espesura. Son cuatrocientos mil, esperando el alba. ¡dios! ¡qué dolor que no lo sepan los franceses! 
[…] la batalla es prodigiosa y dura. Roldán hiere sin descanso, y con él oliveros. El arzobispo dio ya más de mil golpes y no le van en zaga los doce pares, ni los franceses que juntos atacan. Por centenas y miles mueren los paganos. Quien no se da a la fuga, no hallará luego escapatoria: quiéralo o no, dejará allí su vida. Los francos van perdiendo sus mejores puntales. No volverán a ver a sus padres y parientes, ni a Carlomagno que los espera en los desfiladeros. En Francia se levanta una extraña tormenta, una tempestad cargada de truenos y de viento, de lluvia y granizo, desmesuradamente. […] algunos dicen: 
–¡esto es la consumación de los tiempos, ha llegado el fin del mundo! 
Pero ellos nada saben, no son ciertas sus palabras: es un inmenso duelo por la muerte de <Roldán.
Cantar de Roldán, finales del siglo XI

6.- LA FUNDACIÓN DE OVIEDO POR ALFONSO II
Por lo demás, el rey Alfonso, como fuese de mucha castidad de alma y de cuerpo, mereció obtener del señor un arca conteniendo diversas reliquias de santos. La cual arca, amenazando, por ventura, el terror de los gentiles, en lo antiguo fue transportada en un navío desde Jerusalén, permaneció por espacio de algún tiempo en Sevilla, y luego, durante cien años, en Toledo. Como otra vez oprimiesen los moros cuando ya nadie se les resistía, los cristianos arrebataron secretamente el arca de dios y por sitios excusados llegaron hasta el mar, y puesta allí en una nave, guiándolos dios abordaron el puerto de Asturias, cuyo nombre es Subsalas, por aquello de tener cerca y encima la regia ciudad de Gijón.
Más el rey Alfonso, luego que se vió divinamente enriquecido con gran dávida, en lugar de la pérdida Toledo, decretó fabricar una sede para la venerable arca. Para realizar este plan, dejadas las otras atenciones y ansiándolo más y más cada día, desde entonces por espacio de treinta años fabricó una iglesia en Oviedo de admirable obra, en honor de san salvador, y en ella, a los lados derecho e izquierdo del altar mayor, construyó dos grupos de a seis altares dedicados a los doce apóstoles. No menos llevó a efecto un santuario de la bienaventurada madre de dios y virgen maría, con pareja estructura y tres cabeceras. Hizo también una basílica de santa Leocadia, cubierta con obra de bóveda, sobre la que se hiciese una cámara, donde en el lugar más excelso fuese adornada por los fieles el arca santa. Y además fundó con bella obra una iglesia del bienaventurado mártir de cristo, tirso, en el mismo recinto. Edificó, a distancia de un estadio de la iglesia de san salvador, un templo de los santos Julián y Basilisa, adjuntándole a uno y otro lado capillas dispuestas en admirable composición.
Por cierto, que si llegase a ennumerar uno por uno los ornamentos de dicha cámara, disertación tan prolija me llevaría desviado harto lejos de lo que empecé. Más por la magnitud del milagro, la angélica cruz sea sacada a plaza. Pues como cierto día el susodicho Alfonso, rey casto y piadoso, tuviese por acaso en la mano cantidad de esplendídisimo oro y algunas piedras preciosas, comenzó a pensar como podía ser hecha una cruz con ello para servicio del altar del señor. Así, estando en este santo propósito, después de la participación del cuerpo y sangre de cristo, según costumbre, ya enderezaba sus pasos hacia el palacio real por causa de la comida, llevando el oro en la mano, cuando he aquí que se le aparecieron dos ángeles en figura de peregrinos, fingiendo ser artífices, el cual, al momento, les entregó el oro y las piedras, señalándoles mansión donde sin impedimento de hombres pudiesen trabajar. Lo demás parece cosa maravillosa e inusitada, después de los apóstoles hasta nuestros tiempos; porque vuelto sobre sí el rey en la misma corta espera de la comida, inquiere a qué personas diera el oro, y al punto comenzó a enviar un agente tras otro para que observasen qué hacían los desconocidos artífices. Ya los servidores se acercaban a la casa del taller, cuando de improvisto tanta luz hizo resplandecer el interior de toda la casa, que, por decirlo así, no fábrica humana, sino la salida del sol parecía por la extremada claridad. Pero mirando hacia dentro por una ventana los que habían sido enviados, (vieron que) idos los angélicos maestros, la cruz sola, llevada a cabo y puesta en medio, irradiaba como un sol en aquella casa; por donde abiertamente consta entenderse que ella fue hecha por divina y no humana aplicación. Lo que oyendo el devotísimo rey, dejado el servicio de mesa, corrió con incansable paso, y dando gracias a dios con loores e himnos por tan gran beneficio, según cumplía, puso reverentemente dicha venerable cruz sobre el altar de san salvador.
Ed. M. Gomez moreno, "Introducción a la historia Silense con versión castellana de la misma y de la crónica de Sampiro", Madrid, 1921, pp.82-84.

7.- BARCELONA BAJO LA PROTECCIÓN DE LOS REYES FRANCOS
“ha placido a nuestra voluntad tomar y conservar benignamente bajo la protección de la inmunidad y el amparo la defensa de los godos o hispanos que habitan en la ciudad de Barcelona, de prestigioso nombre, o en el castillo de Tarrasa, con todos los hispanos que se encuentren en el mismo condado de Barcelona fuera de la ciudad, y auxiliarlos oportunamente en sus necesidades [...]. De ahora en adelante no les sea exigido a las iglesias ni por el conde ni por sus ministros, ningún otro censo, es decir, ni de pastos en sus términos o villas, ni tributos en el condado donde viven, ni cualquier otra restitución. Y ni él ni sus hombres no sean de ninguna manera juzgados u obligados por ningún conde o ministro con poder judicial excepto por tres acciones criminales, es decir, homicidio, rapto e incendio, pero puedan, según su ley, llevar a término juicios sobre otras cosas, exceptuadas estas tres, y resolver todas las cosas que les afectan, a ellos y a sus hombres, según la propia ley.”,Carlos el Calvo (842)

8.- ORÍGENES DEL REINO DE PAMPLONA
En la era 943 surgió en Pamplona un rey de nombre Sancho Garcés. Muy unido a la fe de Cristo fue hombre devoto, piadoso entre todos los fieles y misericordioso entre los católicos. ¿que más? En todas las circunstancias consiguió ser el mejor. Luchando contra los islamitas, causó muchos estragos entre los sarracenos. También tomó bajo su tutela todos los castillos sitos entre Cantabria y la ciudad de Nájera. Ciertamente poseyó la tierra de Deyo, con todas sus fortalezas. Además, puso bajo su autoridad la "arba" pamplonesa. También tomó toda la tierra aragonesa con sus castillos. Finalmente, expulsados todos los malvados, en el año XX de su reinado abandonó el mundo. En la era 963 fue sepultado en el pórtico de san esteban. Reina con cristo en el cielo.
También su hijo, el rey García, reinó treinta y cinco años. Fue benigno, causó muchas carnicerías entre los sarracenos y así murió en la era 1008. Fue enterrado en el castillo de San Esteban.
También su hijo el rey Sancho, reino sesenta y cinco años. Fue benigno con todos, beligerante con los sarracenos y protector y amigo de los monjes. Falleció en la era 1073. Fue sepultado en el monasterio de Oña.
También su hijo, el rey García, reinó veintiún años. En la era 1092 fue muerto en Atapuerca. Fue sepultado en Nájera.
"Genealogías de roda". Ed. J.M. Lacarra, "Textos navarros del Códice de Roda". Recoge, M.Riu, "Textos comentados de época medieval (siglos V al XII)", Barcelona, 1975, pp.501-503.

9.- EL CONDADO DE CASTILLA
Yo, Fernán González, por la gracia de dios conde de toda Castilla, junto con mi mujer la condesa Sancha, para remisión de nuestros pecados y remedio de nuestras almas (...) En honor de San Millán (...) Y de ti, padre espiritual abad fortunio, y de todos los clérigos sujetos a ti, que día y noche sirven allí a cristo. Por tanto, ofrecemos, damos y confirmamos en la villa de salinas la cuartaparte, integra y libre, con salidas y entradas, con comunidad de pasto, con los habitantes de aquella villa, pero libre e ingenua de todo servicio real o de potestad y de entrada de sayón. Y no tengan homicidio ni fonsado según costumbre, y nadie sea sometido por ningún crimen a la potestad de aquella villa. Y os concedemos las fuentes de sal al tercer día, y de la albara que deben al conde de la tierra, os concedemos que tengaís libres iii de ellas por semana y que tanto el monasterio como las decanías lleven sal cuando quieran. Y las eras de sal de San Millán sean libres de autoridad del conde. Asimismo, os concedemos tal facultad, que todo lo que además de esto podáis obtener por donación o por compras los poseáis libre y firmemente por todos los siglos, amén. Esta donación, juntamente con nosotros, la prueban y confirman las villas de : Villanueva, Fuentes, Olisares, Villacón y también Terrazas y Villambrosa (...).
Hecha la carta en la era de DCCCC. LXXX. IIIA, v calendas de febrero.
Ubieto Arteta, A., "Cartulario de San Millán de la Cogolla (759-1076)", Valencia, 1976, no 36, pp. 49-50.

10.-. EL REPARTO DE LOS DOMINIOS DE SANCHO III
L.- también el rey SANCHO III mereció disfrutar largo tiempo y con felicidad de la compañía de sus hijos, a los que en vida, con gran benignidad, repartió entre ellos sus reinos. A su primogénito GARCÍA lo puso al frente de los pamploneses; a FERNANDO, el preferido de su padre le encargó el gobierno de la bélica castilla; a RAMIRO, que había nacido de concubina, le dió Aragón, que era el reino más alejado de todos sus territorios, sin duda para que ante los ojos de los otros hermanos, el ser desigual en el linaje materno, no fuera igual en la herencia de sus estados.
2.- Entonces, unos asesinos, parientes suyos, mataron al infante García, pues éste era merecedor de tal venganza. Seguidamente, SANCHO III se llevó consigo a la infanta Sancha, a la cual devuelve a Castilla, intenta casarla con su hijo primogénito Ramiro, el que había nacido de una noble señora de Ayvar, pero los castellanos se oponen con toda razón. La infanta Sancha, tres años más tarde, y con el beneplácito de su hermano Vermudo, cuando ya tenía 18 años, casó con el infante Fernando, hijo menor de SANCHO III, nacido de su matrimonio con Urraca. Vermudo entregó a Fernando el condado de Castilla. (...)
El rey SANCHO III tuvo una larga vejez, y cuando su hijo, el rey García hubo regresado de la ciudad de Roma, murió a consecuencia de una enfermedad en el año 1073. Su hijo Fernando lo enterró, con todos los honores que le eran debidos, en el monasterio de Oña.
"Crónica Najerense". Estudio preliminar, edición crítica e índices por a., Ubieto Arteta. Textos medievales, 16, Valencia 1966, p. 91.

11. FUERO DE LOGROÑO, CONCEDIDO POR ALFONSO VI (1095)
“...Yo, Alfonso, por la gracia de dios... Otorgamos esta carta a los pobladores de Logroño... Hacemos saber cómo el muy fiel conde don García y su esposa doña urraca que, para gloria de nuestro reino, estuvieron al frente del gobierno de los najerenses y calagurritanos...decidieron, con nuestro consejo y consentimiento, poblar la villa llamada Logroño...y aconsejaron dar ley y fuero a los que allí quisieran establecerse, a fin de que pudieran vivir sin verse sometidos a la grave opresión de la servidumbre... Y, siguiendo su consejo, .... Decidimos darles fuero, en el que deberán vivir todos los que ahora pueblan el sobredicho lugar y los que, dios mediante, lo hagan por siempre, así franceses como españoles, como cualesquier otras gentes y mantenerse conforme al fuero de francos y....ordenamos ... .... (3) ni tengan sobre sí fuero malo... Sino que permanezcan siempre libres e ingenuos....(28) y los pobladores de Logroño tengan plena licencia para comprar heredades donde quisieran... Y, si tuvieran necesidad de venderlas, véndanlas a quien quisieran...(29) y todo poblador de esta villa que tuviera su heredad un año y un día sin contradicción, téngala suelta y libre...(30)...y donde pudieran encontrar, dentro del término, tierras yermas sin labrar, que las labren. (31) y donde encontraran hierbas para pacer, que las aprovechen para pasto...(38) y si algún poblador hiciera molino en su heredad, téngalo a salvo y libre....(43) y tengan licencia para comprar ropa, trapos, bestias y toda clase de animales para carne... (32) y donde pudieran encontrar aguas para regar las piezas o las viñas o para los molinos o los huertos o cualquier otra necesidad, que las tomen. (33) y donde encontraran leña, montes, raíces para quemar o hacer casas o cualquier otra necesidad, que las tomen sin ningún impedimento.... (36) y que tengáis y poseáis esta donación mía firmemente sin ningún impedimento, vosotros y vuestros hijos y toda vuestra progenie o descendencia...”
Fragmentos según numeración y transcripción de BARRERO GARCÍA, ANA MARÍA “Estudio crítico y edición del fuero de Logroño”, en vv.aa, ANGEL SESMA (coord..), historia de la ciudad de Logroño, vol. Ii, EDAD MEDIA.

12. CARTA PUEBLA
Yo Alfonso concedo esta carta a vosotros cristianos mozárabes, a los cuales yo saqué, con el auxilio divino, del poder de los sarracenos y conduje a tierras cristianas. Me complace porque abandonasteis vuestras casas y vuestras heredades y vinisteis a poblar mis tierras, concederos buenos fueros en toda mi tierra, que seáis libres y francos vosotros y vuestros hijos, en todo cuanto podáis poblar y trabajar en las villas y términos que yo os daré. Vosotros mozárabes no daréis lezda en todas mis tierras en los mercados que hagáis, ni daréis hueste ni cabalgada y tendréis todos vuestros juicios en vuestra puerta. Andaréis libres y seguros por toda mi tierra sin que nadie os haga daño, pero si alguien os agravia pagará de multa mil maravedís […].
Texto extraído de j. M. Lacarra, documentos para la reconquista y repoblación del valle del Ebro 

13. LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA (1212)
La batalla se riñó el día 16 de julio de 1212, y los cristianos utilizaron la misma táctica que los almohades habían empleado por vez primera en ALARCOS. El Miramamolín (emir-Al-Muminin, o sea emir de los creyentes) almohade huyó a uña de caballo, y aquella misma noche llegó a Jaén. El botín cogido por los cristianos es incalculable. Basta señalar que el precio del oro se hundió inmediatamente en las ferias de Champaña y que el rey SANCHO I el fuerte se convirtió a partir de esa batalla en el más acaudalado banquero del mundo occidental. Sus fabulosos préstamos se hicieron a base del oro cogido en esta batalla.
Si económicamente la batalla fue un desastre para el mundo musulmán, desde el punto de vista demográfico prácticamente desapareció su ejército. Las cifras que dan los cronistas cercanos a los acontecimientos son muy dispares, pero parece que murieron entre cien mil y ciento cincuenta mil soldados musulmanes. Aunque no se conocen los efectivos numéricos del ejército musulmán, es evidente que las bajas sufridas fueron casi el total de las gentes capaces de llevar armas.
Una masa tan considerable de cadáveres insepultos, sobre los que actuó el calor andaluz del verano, produjeron inmediatamente una epidemia de disentería, que impidió a los cristianos ocupar todo el reino musulmán. Es más, las escasas ciudades que tomaron inmediatamente, o que quedaron vacías por la huida de los musulmanes (Úbeda, Baeza), se tuvieron que abandonar. Sólo faltó que el siguiente año 1213 fuese de sequía, escasez y hambre para que la consecuencia lógica del éxito de las Navas de Tolosa no pudiese llevarse a efecto. (Ubieto, A. y otros: Introducción a la Historia de España. Barcelona, 1980).

14. PARIAS
Cuenta la estoria que después que fue finado el rey don Ferrando, alzaron rey en Castilla é en León, é fué alzado en la muy noble ciudad de Sevilla, don Alfonso su fijo, é comienzó á reinar en el mes de mayo á veinte é nueve días. E andaba el año de la era de adán en cinco mill é veinte é un años (...) E la era de césar en mill docientos ochenta é nueve años romanos, ciento cincuenta días más. Y la era de la nascencia de Jesu-christo en mill docientos é cincuenta é dos años (...) E la edad deste rey don Alfonso en treinta é dos años; e este fue el deceno rey de Castilla é de León, que por este nombre fue llamado. Este rey don Alfonso, en el comienzo de su reinado, firmó por tiempo cierto las posturas é la avenencia que el rey don Ferrando su padre había fecho con el rey de Granada, é que le diesen las parias porque gelas non dieron tan complidamente commo las daban al rey don Ferrando su padre (...) E como quier que estas parias diese el rey de Granada al rey don Ferrando para que le dejase vevir en paz, pero más lo daba por manera de reconoscimiento, porque este rey don Ferrando dió ayuda de gentes á este rey de Granada é de los otros logares del reino contra un linaje de moros que eran sus contrarios muy poderosos, é decianles los de soysemela (...) E por estas razones había el rey don Ferrando de los moros tan grandecuantía de parias. E el rey don Alfonso su hijo, en el comienzo de su regnado mandó desfacer la moneda de los pepiones él fizo labrar la moneda de los burgaleses, que valía noventa dineros el maravedí, é las compras pequeñas se facían a sueldos, e seis dineros de aquellos valían un sueldo, é quince sueldos valían un maravedí. E destos le ovo de dar cada año el rey de Granada docientos e cincuenta mill maravedís. E en este tiempo, por el mudamiento de estas monedas, encaescieron todas las cosas en los regnos de Castilla é de León, é pujaron muy grandes cuantías.
"Crónica del rey Alfonso décimo", Crónicas de los reyes de Castilla, ed. C. Rosell, Madrid, 1953, tomo i, pp. 4-5.