Mostrando entradas con la etiqueta Prácticas Tema 24. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Prácticas Tema 24. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de agosto de 2021

Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia. Mapas históricos. Práctica el comentario: Mapa metalurgia peninsular. Tema 24: La península Ibérica hasta la dominación romana.

 Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia. Mapas históricos. Práctica el comentario: Mapa metalurgia peninsular.  

Relación con el  tema 24.  La península Ibérica hasta la dominación romana.

Si quieres realizar un comentario para ser compartido por otros opositores o para ser comentado por mi añádelo al final de la entrada en zona comentarios. A más comentarios compartidos, mayor enriquecimiento para todos. 



domingo, 4 de abril de 2021

Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia: Comentario de textos. Un navío samio. Tema 24. La península ibérica hasta la dominación romana

 Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia: Comentario de textos. Un navío samio. Tema 24. La península ibérica hasta la dominación romana

"(...) un navío samio, que tenía por patrono a Colaios y que se dirigía hacia Egipto, fue arrojado fuera de su ruta a la isla de Platea; las samios confiaron todo el asunto a Corobios y le hicieron un depósito de víveres para un año. Ellos mismos, que, al partir de la isla, habían marchado con un enorme deseo de llegar a Egipto, navegaron fuera de su ruta, arrastrados por el viento del Este; y, sin dejar de soplar el viento, alcanzaron las columnas de Hércules y, conducidos por un dios, llegaron a Tartessos. Este lugar de comercio estaba sin explotar en esta época, de forma que, a su vuelta, estos samios realizaron con su cargamento el mayor beneficio que haya conseguido hasta ahora ningún griego, del que nosotros tengamos referencias exactas, si exceptuamos a Sóstrato, hijo de Laodamente de Egina, que ningún otro puede compararse con éste. De sus ganancias los samios dedujeron el diezmo, seis talentos y ordenaron fabricar un jarrón de bronce en forma crátera argólica." Heródoto hablando sobre Argantonio, rey tartessio

 Resolución de un opositor.

COMENTARIO DE TEXTO

Nos encontramos ante un texto histórico de fuente secundaria, ya que el autor lo escribió siglo y medio después de suceder los hechos narrados. Se trata de un texto de naturaleza historiográfica y de tema político-económico, escrito por Heródoto para dar a conocer unos hechos que tienen que ver con la llegada de los samios a tartessos.

Heródoto es un historiador y geógrafo griego del siglo V a.C., el fragmento que nos ocupa forma parte de su obra Historias, que tiene como objetivo narrar  los enfrentamientos que tuvieron lugar entre griegos y bárbaros.

El texto trata del acontecimiento histórico por el cual Colaios de Samos llegó por primera vez hasta las tierras del sur de la Península Ibérica, concretamente tartessos, obteniendo de este contacto importantes beneficios económicos.

La noticia no constituye un relato del todo  independiente sino que aparece insertada dentro de un contexto más amplio como es la historia de la colonización de Cirene por los habitantes de la isla de  Tera. Dentro de ella, la referencia a Corobios, en particular la historia de su viaje hasta Tartessos, constituye una digresión de la línea narrativa principal, interesada sobre todo en seguir los pasos de los expedicionarios de Tera hacia las costas de África.

En el texto, podemos destacar una idea central, la llegada de los samios a tartessos, así como otras que lo complementan y explican:

·         El descubrimiento de las tierras de Tartessos es de forma casual.

·         Desde el punto de vista narrativo solo su relación temporal con el cretense Corobios parecería justificar su inserción en este episodio, pero casi de forma inmediata a la mencionada conexión, la atención se desvía hacia la propia historia de Colaios que  constituye sin duda  el punto focal de dicho pasaje.

·         Las Columnas de Heracles nos remiten a un universo del que la distancia es nota característica. Tartessos por su situación era una de esas zonas remotas del mundo.

·         Tartessos aparece como un lugar al que nadie hasta entonces había llegado, como se encarga de subrayar Heródoto al hacer referencia al carácter todavía virgen del lugar.

·         Tartessos poseían los productos más preciados y los recursos más cuantiosos.

·         Las ganancias obtenidas fueron evaluadas en sesenta talentos, es decir, 150 kilogramos de plata. Con la décima parte de los beneficios, Colaios y sus compañeros encargaron un magnífico exvoto en honor a la diosa Hera, patrona de Samos, como acción de gracias a la divinidad por el éxito del viaje.

El texto nos habla sobre una de las primeras campañas de colonización llevada a cabo por los griegos en la península, pero ¿Cuáles fueron los motivos que impulsaron a los samios a realizar esta primera incursión a tartessos?

Los motivos no son quizá muy difíciles de imaginar si tenemos en cuenta que el riesgo de la complicada hazaña de Colaios debía estar justificado por una gran causa,  el  beneficio que obtendrían gracias a la importante fuente de materias primas de las que gozaba este territorio. Tartessos ofreció unos beneficios increíbles a los samios que apenas resistían la comparación con cualquier otra empresa semejante.

Tartessos, desde época temprana, figuraba dentro del imaginario griego con una destacada relevancia como país situado en uno de los extremos del mundo, donde las riquezas, especialmente la plata, abundaban y cuyos monarcas constituían una referencia paradigmática por su sabiduría y longevidad.

Ésta sería la única referencia con que contamos para atribuir un perfil individual, aunque borroso, a toda una larga etapa de tanteos, expediciones fallidas y contactos esporádicos con claros fines comerciales que culminarían con el establecimiento definitivo de la presencia griega en algunos puntos de la costa ibérica.


COMENTARIO EXTENSO DE OTRO OPOSITOR: 

Nos encontramos ante un texto histórico de fuente secundaria, ya que el autor lo escribió siglo y medio después de suceder los hechos narrados. Se trata de un texto de naturaleza historiográfica y de tema político en el que se hace referencia a temas económicos.  El marinero Kolaios de Samos descubrió, casualmente, las tierras de Tartessos para la civilización griega en el siglo VII a.C., empujado por el viento apeliota o del Este durante una expedición comercial por el Mar Mediterráneo, según relata el historiador Heródoto de Halicarnaso. Los marineros de Kolaios aprovecharon la riqueza de minerales de Tartessos para desarrollar el comercio con las tribus indígenas. Los nautas helénicos regresaron a su patria con un formidable tesoro de 60 talentos. La noticia sobre la riqueza de las tierras de Tartessos se difundió con rapidez en el mundo helénico.

la noticia no constituye un relato del todo  independiente sino que aparece insertada dentro de un contexto más amplio como es la historia de la colonización de Cirene por los habitantes de la isla de  Tera.

Dentro de ella, la referencia a Coleo, en particular la historia de su viaje hasta Tartessos, constituye una digresión de la línea narrativa principal, interesada sobre  todo en seguir los pasos de los expedicionarios de Tera hacia las costas de África.

Sin embargo, a pesar de este carácter digresivo, Heródoto no parece haberse dejado llevar por sus inclinaciones habituales en este sentido. A diferencia de lo que ocurre en otras muchas ocasiones, el historiador no ha sacado excesivo partido de las posibilidades que la noticia le ofrecía al tratar de uno de los confines del orbe.

Sorprende en efecto la parquedad de sus informaciones sobre un lugar como Tartessos, que desde época temprana figuraba ya dentro del imaginario griego con una destacada relevancia como país situado en uno de los extremos del mundo, donde las riquezas, especialmente la plata, abundaban y cuyos monarcas constituían una referencia paradigmática por su sabiduría y longevidad

De esta forma Tartesos o las Columnas de Heracles nos remiten a un universo del que la distancia es nota característica. Situado en los confines extremos del orbe el mítico reino aparece de forma significativa al final de la secuencia geográfica que marca la carrera de descubrimientos realizada por los foceos Incluso se le distingue de Iberia, que ya de por sí debía representar para Heródoto y su mundo un espacio marginal y apartado poblado por tribus bárbaras dedicadas a hacer la guerra^*". Para llegar hasta él era preciso atravesar las Columnas de Heracles, lugar que en la conciencia griega aparece como sinónimo de lejanía extrema. Incluso el mismo Heródoto utiliza esta referencia a las Columnas con el fin de ilustrar de forma evidente la idea de lejanía con que una isla como Samos aparecía en la perspectiva de los griegos a comienzos del siglo V a.C. Fuera de ellas se encontraban sólo puntos extremos y limítrofes del orbe como la ciudad de Gadir, situada a orillas del océano, o pueblos casi desconocidos como los Celtas y Cinetes, que en palabras del propio Heródoto son los que habitan las zonas más occidentales de Europa. El relato de Coleo se acomoda bien a estas coordenadas. La distancia es efectivamente uno de los elementos que parece destacar Heródoto en esta historia por encima de otras circunstancias relativas a la realidad del reino tartesio que pudieran suscitar su interés. La distancia constituye en efecto el elemento relevante que convertía en hazaña la acción del navegante samio. Para llegar hasta allí era necesario atravesar las Columnas de Heracles- hecho que subraya expresamente Heródoto- que como hemos dicho antes constituían uno de los límites del mundo conocido para la imaginación griega y eran por tanto la puerta de entrada a lo desconocido, al Océano inmenso poblado de terribles monstruos marinos, el lugar que constituía por tanto la frontera misma del mundo accesible más allá del cual era imposible proseguir.

Además de la distancia. Heródoto desea destacar otro elemento significativo de su relato como es la enorme riqueza que el samio consiguió en su aventura viajera.

Coleo había obtenido unos beneficios increíbles que apenas resistían la comparación con cualquier otra empresa semejante. Esta supremacía aparente en los resultados de un viaje aventurado y también una característica del ámbito propiamente heroico si tenemos presente el alegato que este sentido dirige Menelao en el canto cuatro de la hazaña de Coleo se aproxima también de este modo al universo heroico, pero es a la vez también perfectamente coherente con su concepción del mundo. Tartesos por su situación era una de esas zonas remotas del mundo que poseían los productos más preciados y los recursos más cuantiosos y era por tanto lógico que quien consiguiera llegar hasta ellas obtuviera en este sentido el merecido premio.

Sin embargo, a pesar de esta coloración heroica, el episodio de Coleo encaja igualmente bien dentro de los parámetros generales que rigen la selección y presentación del relato herodoteo. El historiador jonio asume desde el principio la veracidad del relato mediante su inclusión dentro de una secuencia de acontecimientos históricos que le dan pleno sentido. El barco de Coleo viajaba rumbo a Egipto que era un destino habitual del comercio samio de aquel tiempo^^ y en su trayecto resultó desviado por la acción de los vientos a la isla de Platea donde se hallaba el cretense Corobio a la espera del regreso de los expedicionarios de Tera.

La acción de Coleo se somete además a los mismos controles que garantizan la veracidad de una historia. Así si la intervención divina justificaba el extraordinario viaje, su increíble ganancia se relativiza mediante su comparación con la que consiguió Sóstrato de Egina, a quien nadie podría superar. Con independencia de la realidad histórica concreta que se pueda esconder tras este nombre y la dimensión prodigiosa de sus empresas comerciales, es muy posible que Heródoto utilice de forma consciente la mención de un conocido comerciante, situado además en una cercanía tangible de comprobación como era la vecina isla de Egina, para validar la veracidad del relato referente a Coleo. Sus hazañas con ser grandes no superaban sin embargo los logros alcanzados por el egineta y esta circunstancia convertía la aventura de Coleo en una acción más creíble que ya no se alejaba de la medida humana a pesar de los parámetros míticos que rodeaban toda su historia.

Heródoto además refleja esta relativización sobre las enormes ganancias de Coleo mediante su expresión "al menos que nosotros sepamos positivamente", utilizando para ello el término axpeKeÍTj que ya había empleado en otros contextos para reflejar los límites de su conocimiento y la condición que garantiza la validez de sus afirmaciones". Heródoto refuerza todavía más esta misma apelación a la credibilidad de su relato al referir con cierto detalle la ofrenda realizada por Coleo y sus compañeros en el Hereo de Samos como acción de gracias a la divinidad por el éxito del viaje. La extraordinaria monumentalidad del objeto arroja ya de entrada serias dudas sobre su existencia efectiva^*. Sin embargo, Heródoto lo aproxima al ámbito de lo creíble al indicar casi de pasada que se trataba de una vasija del tipo de las cráteras argólicas. Esta aclaración ayudaría sin duda a forjar una imagen correspondiente en la imaginación de su público, asombrado en principio por la magnitud y el boato de la ofrenda. Heródoto además parece ofrecer de la misma una descripción que tiene su base en un testimonio por la precisión de los detalles que acompaña. Esta circunstancia se convierte también en un aval importante de la credibilidad de la historia dadas las preocupaciones que Heródoto refleja a este respecto a lo largo de su obra^^. La buena información relativa a Samos de la que dispuso Heródoto, demostrada con creces en otras partes de su obra, le convierten en un testigo fiable en este terreno y por tanto la misma inclusión de la noticia sin otra clase de prevenciones dentro de su relato constituye ya de hecho una confirmación por su parte de la veracidad admitida de la historia""*Resta considerar el objetivo que Heródoto perseguía mediante la inserción de la noticia en sí dentro de un contexto narrativo como el de la colonización de Cirene,  donde la misma, aparentemente, apenas parece cumplir ningún papel relevante.

Desde el punto de vista narrativo solo su relación temporal con el cretense Corobio parecería justificar su inserción en este episodio, pero casi de forma inmediata a la mencionada conexión la atención se desvía hacia la propia historia de Coleo que se constituye sin duda en el punto focal de dicho pasaje. La noticia en sí ha interesado por tanto a nuestro historiador de forma particular hasta el punto que consideró que la misma era digna de consideración por su propio contenido, con independencia de la razón de ser que justificaba su aparición en dicho contexto. Los motivos no son quizá muy difíciles de imaginar si tenemos en cuenta que la hazaña de Coleo de haber atravesado las Columnas de Heracles y haber conseguido alcanzar el reino mítico de Tartesos, que todavía por aquel entonces era un mercado virgen -aicTipaxov-, tal y

como se encarga de subrayar él mismo, constituyen uno de los casos claros de Coleo fue en efecto, según el testimonio del historiador, un auténtico pionero y en nada contradice esta noticia el valor factual de una referencia anterior al logro realizado por los focenses, quienes al decir del mismo Heródoto fueron quienes descubrieron estas lejanas tierras del extremo occidente'*^.El viaje de Coleo en cambio reviste como se ha visto las características de un hecho absolutamente excepcional, que no tuvo precedentes ni consecuencias inmediatas, dado que se nos presenta como una acción individual inintencionada -Coleo iba hacia Egipto- que por obra del azar y de la acción divina concluyó de forma afortunada y sorprendente. Tartesos aparece  aquí no como una entidad histórica asociada a la persona concreta de uno de sus monarcas sino como una referencia casi mítica de un lugar excepcional, situado más allá de las fronteras del mundo accesible y al que nadie hasta entonces había llegado, como se encarga de subrayar el mencionado apunte herodoteo sobre el carácter todavía virgen del lugar''^ El hecho de por sí tenía todos los elementos necesarios para suscitar la atención de Heródoto y llevarlo a incluir dicha noticia en el conjunto de su obra cuando el resquicio pertinente para su introducción así se lo permitía.

Es precisamente de este resquicio y de la justificación final de la historia dentro de su contexto narrativo de lo hablaremos para concluir. La breve digresión que constituye la noticia sobre el viaje de Coleo de Samos cumple una determinada función dentro del relato de la colonización de Cirene, donde se encuentra incluida.

Es efectivamente el mismo Heródoto quien al final de la misma nos proporciona la clave de lectura adecuada cuando a modo de colofón indica que este episodio fue precisamente "el origen remoto de los sólidos lazos de amistad que dréneos y tereos entablaron con los samíos'"^. La noticia funciona de esta forma como una especie de mecanismo etiológico que explica la razón histórica puntual de las buenas relaciones posteriores que se dieron entre esos pueblos. Se daba cuenta de forma dramática y explícita, mediante la referencia de un hecho completamente excepcional, de una realidad coetánea y conocida que requería ser explicada desde el punto de vista histórico, es decir para el que había que encontrar la aítíe correspondiente, y que para un jonio como Heródoto tenía un interés más que justificado.

Una vez situada la noticia sobre el viaje de Coleo de Samos dentro de su contexto adecuado desde el punto de vista narrativo hemos sin duda de volver a preguntamos sobre la implicación histórica de la misma. Hace ya tiempo que Rhys Carpenter emitió sus sospechas acerca de la veracidad completa de la historia por considerarla “too odyssean for full credence". Otros en cambio han apostado por la realidad escueta del viaje y han querido hallar las correspondientes pruebas arqueológicas del mismo"

 Sin embargo, quizá la realidad de los hechos es mucho más matizada como ya vio bien García y Bellido quien no aceptó la historia sin más y con su habitual agudeza crítica supo ver en ella un relato legendario elaborado a partir de hechos

reales''^ Es ciertamente probable que Heródoto escuchara en Samos noticias vagas sobre la hazaña del navegante, posiblemente ya mitificada por sus mismos compatriotas e incorporada de lleno a las glorias de la historia local donde debió figurar en un lugar señalado. Nuestro historiador decidió incorporarla a su obra pues la noticia reunía todas las características necesarias para interesar al propio autor y a su auditorio y encontró para la misma el lugar adecuado dentro del contexto narrativo de la colonización de Cirene donde cumplía una función determinada de forma inmejorable. Poco debieron preocuparle las connotaciones precisas que la tal noticia implicaba, especialmente dado su profundo desconocimiento del lejano occidente y su declarada incapacidad para poder ofrecer una información viable y veraz del mismo. La noticia cobra así su pleno sentido explicada dentro del marco  de la propia obra herodotea y pierde en cambio bastante relevancia fuera de la misma  pues nos hallamos frente a un relato fantástico de marinos con ribetes míticos cuya  precisa base real desconocemos y, a pesar de los considerables avances que en el  terreno arqueológico se han llevado a cabo a lo largo de los últimos años, apenas  estamos mejor capacitados para dar textura y cuerpo a la escueta referencia sobre la  aventura increíble del navegante samio de lo que estaba en su momento el propio  historiador de Haiicamaso

Heródoto, en sus Historias, hace referencia a Coleo de Samos, un navegante de mediados del siglo VII a. C que en su travesía hacia Egipto es desviado por el viento Apeliota (Levante) hacia esas columnas de Heracles en el estrecho de Gibraltar. Llegando a comerciar con el mítico rey Argantonio de Tartessos, unos tratos comerciales de los que obtuvo extraordinarios beneficios destaca la figura singular de Coleo de Samos, el navegante que según el testimonio de Heródoto llegó por primera vez hasta las tierras del sur de la Península Ibérica en algún momento del período arcaico'. Si aceptamos como históricamente válido dicho testimonio, ésta sería la única referencia con que contamos para atribuir un perfil individual, aunque borroso, a toda una larga etapa de tanteos, expediciones fallidas y contactos esporádicos con claros fines comerciales que culminarían con el establecimiento definitivo de la presencia griega en algunos puntos de la costa ibérica-

Apoyo documental para su realización: HERODOTO, COLEO Y LA HISTORIA DE LA ESPAÑA ANTIGUA F. Javier Gómez Espelosín Universidad de Alcalá de Henares (PINCHAR PARA VER). 

viernes, 12 de marzo de 2021

Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia: comentario de textos históricos. Tema 24.

 Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia: comentario de textos históricos. Tema 24. 

Descripción de la Celtiberia de Estrabón. Estrabón, Geografía.III.4.10-15

§ 10. Tal es todo el litoral desde las Columnas hasta la frontera entre Iberia y Céltica. El interior -digo el país por dentro (al Sur) de los Pirineos y del lado Norte de Iberia hasta los Astures- está bordeado principalmente por dos cordilleras. De ellas una corre paralela con la Pyrene empezando por los Cántabros y terminando en el Mar Nuestro. Esta Sierra llaman Idubeda. La otra cordillera va desde el medio (de la costa) hacia el Oeste (Sur) y tuerce hacia el Sur (Oeste) y el litoral que empieza con las Columnas. Esta cordillera en su principio es baja y desnuda atravesando el Campo Espartario, después se junta con la sierra con bosques que está sobre Cartago (Nova) y la región de Malaca. Esta sierra se llama Orospeda. Entre la Pyrene y la Idubeda corre el Ebro, siendo paralelo a ambas sierras y recibiendo sus aguas por los ríos que bajan de allí (de las dos sierras) y por otras aguas. En el Ebro está la ciudad Caesaraugusta y la colonia Celsa, que tiene un paso por un puente de piedra. Este país está habitado por varias tribus, de las que la más conocida es la de los Iaccetanos. Esta tribu empieza por las estribaciones del Pirineo y se extiende por los llanos (del Ebro) llegando hasta la región de los Ilergetes alrededor de Ilerda y Osca, no lejos del Ebro. Sertorio, después de haber sido expulsado de la Celtiberia, hizo su última guerra en estas ciudades y en Calagurris, ciudad de los Vascones, y en el litoral de Tarraco y Hemeroskopeion, muriendo en Osca. Y más tarde en la región de Ilerda Afranio y Petreyo, los generales de Pompeyo, fueron vencidos por el dios César. Ilerda dista del Ebro, hacia el Oeste, 160 estadios; de Tarraco, hacia el Sur, 460 estadios; de Osca hacia el Norte, 590. Por esta región va la vía que conduce de Tarraco a los últimos Vascones que están junto al Océano con Pompaelo y *Oiasona, la cual está en la costa del Océano. La vía va hasta la frontera misma entre Aquitania e Iberia teniendo una longitud de 2.400 estadios. En el país de los Iaccetanos Sertorio combatió contra Pompeyo, y más tarde Sexto, hijo de Pompeyo, contra los generales de César. Al Norte de la Iaccetania está la tribu de los Vascones con Pompaelo, lo que significa “ciudad de Pompeyo”.

 § 13. De los Celtíberos mismos, que están divididos en cuatro partes, los más fuertes son los Arévacos, que están hacia el Este y Sur y lindan con los Carpetanos y las fuentes del Tagus. Su ciudad más célebre es Numancia. Los Numantinos enseñaron su valor en la guerra Celtibérica contra los Romanos que duró 20 años. Porque muchos ejércitos fueron aniquilados con sus generales y por último los Numantinos murieron por hambre con excepción de unos pocos que entregaron la ciudad. Por el Este (de Celtiberia) están los Lusones, que igualmente llegan hasta las fuentes del Tagus. A los Arevacos pertenece también Segida y Pallantia. Numancia dista 800 estadios de Caesaraugusta, que según hemos dicho está situada en el Ebro. También Segóbriga es ciudad de los Celtíberos y Bílbilis, alrededor de las cuales Metelo y Sertorio combatieron. Polibio describiendo las tribus y ciudades de los Vacceos y Celtíberos, nombra entre sus ciudades también a Segeda e Intercatia. Dice Posidonio que Marco Marcelo había logrado en la Celtiberia un tributo de 600 talentos, por lo que resulta que los Celtíberos eran numerosos y tenían bastante dinero a pesar de que habitaban un país pobre. Diciendo Polibio que Tiberio Graco tomó 300 de sus “ciudades”, (Posidonio) dice, burlándose de él, que el hombre (Polibio) ha dicho esto para complacer a Graco, llamando a las torres “ciudades”, como es costumbre en las pompas triunfales. Y quizá con esta crítica Posidonio tiene razón. Porque los generales y los historiadores fácilmente se dejan llevar de tales mentiras exagerando sus hazañas, ya que también los que atribuyen a los Iberos más de 1.000 ciudades me parece que han sido llevados a tal mentira llamando las aldeas grandes “ciudades”. Porque ni la naturaleza del país admite muchas ciudades por su pobreza y lejanía y falta de cultura, ni la vida y las hazañas de los habitantes admiten nada de esto con excepción de los habitantes del litoral del Mar Nuestro, siendo salvajes los que viven en aldeas. Tal es la mayor parte de los Iberos. Y hasta las ciudades no alcanzan fácilmente civilización, cuando son más numerosos los que habitan los bosques y hacen daño a sus vecinos.

 § 15. Casi todos los Iberos, por así decir, combaten como peltastas, armados a la ligera por su bandolerismo, como dijimos de los Lusitanos, usan jabalina, honda y puñal. Con los infantes está mezclada también la caballería, siendo los caballos adiestrados en subir sierras y arrodillarse con facilidad, cuando esto hace falta y se les manda. Produce la Iberia muchos corzos y caballos salvajes. Y hay en algunos sitios lagunas con muchas aves, es decir cisnes y otros pájaros parecidos. Hay también muchas avutardas. En los ríos hay castores, pero su castóreo no tiene la misma calidad como el del Mar Negro, siendo propia al castóreo póntico su importancia medicinal, como sucede también con muchos otros productos. Porque según Posidonio sólo el cobre de Chipre produce la cadmea, el vitriolo azul y el arsénico blanco. Propio de Iberia según Posidonio es también que las cornejas ibéricas no son negras y que los caballos de Celtiberia siendo grises cambian tal color si se los lleva a la Hispania exterior. Dice que son parecidos a los de la Parthia, siendo más veloces y de mejor carrera que los demás.


sábado, 6 de febrero de 2021

Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia. Historia de España. Textos. Tema 18 y 67. Temas 24 y 25. La llegada de los focenses a la Tartessos

 Oposición Geografía e Historia. Recursos didácticos: Historia de España (Textos)

Texto: Los Focenses llegan a Tartessos.

"Fueron los focenses los primeros de los griegos que emprendieron largas navegaciones. Ellos fueron los descubridores del mar Adriático, del Tirreno, de Iberia y de Tartessos. No navegaban en navíos redondos, sino en embarcaciones de cinco filas de remos. Llegados a Tartessos se hicieron muy amigos del rey de los tartesios. Era éste Argantonio, quien reinó sobre Tartessos ochenta años y vivió en su totalidad ciento veinte. Los focenses se hicieron tan amigos de este rey que les invitó en primer lugar a abandonar Jonia y a habitar en la zona de su territorio que quisieran. Luego, como no lograba convencer en esto a los focenses, informado por ellos de los progresos de los persas, les dio dinero para rodear su ciudad de una muralla".

Heródoto, Historia.

 CLASIFICACIÓN:

Por su naturaleza diremos que se trata de un texto historiográfico ya que se trata de un documento fuente, pues, aunque Heródoto no vivió los hechos que el documento describe, es una de las fuentes que en la historiografía del mundo antiguo se usa para recabar información de esa época histórica.  Heródoto fue un historiador griego del siglo V a. C., podemos decir que con él se inicia una larga tradición historiográfica y sus textos son junto con los de Estrabón, en el siglo I a. C., uno de las principales fuentes historiográficas para el estudio de la Antigüedad Clásica. El destinatario sería un público general y tendría una intención divulgativa.

ANÁLISIS:

El texto se centra en la descripción de la llegada de los focenses a Tartessos. Los focenses fueron un pueblo griego procedentes de Focea una polis de Jonia o Asia Menor, que a través de la costa norte del Mediterráneo, llegó a las costas de Francia y desde allí a la península. Por su parte, la referencia a Argantonio, rey de Tartessos en el siglo VIII a. C., nos remite a los contactos comerciales entre las polís griegas y Tartessos, mítico pueblo indígena, situado al suroeste de la Península Ibérica. En el texto también nos indica el dominio de unas técnicas de navegación lo suficientemente avanzadas para recorrer el Mediterráneo, así como la presión que sobre ellos, y otros pueblos de Asia Menor, ejercen los persas.

CONTEXTO HISTÓRICO:

Poco conocemos del pueblo de Tartessos, a parte de lo escrito por Heródoto, no se conservan más fuentes escritas, tampoco hay grandes hallazgos arqueológicos, salvo contadas excepciones como el Tesoro del Carambolo. Algunos historiadores lo han identificado con el mito de la Atlántida y otros con la Tarsis bíblica, sin embargo, lo que parece probable es que se ubicara en occidental de Andalucía, conocían el metal y se cree que su principal actividad económica era la explotación de minas, el propio nombre del rey Argantonio hace referencia a "el hombre de la plata". Una vez acabada la Edad Oscura, comienza una nueva época en lo que conocemos como la Grecia Clásica, se crearon numerosas polis y se creó una talasocracia instaurando un dominio del Mar Mediterráneo. Numerosas polis, entre ellas Focea, navegaron en busca de puertos donde establecer factorías y comerciar con los pueblos indígenas. Sin duda, Tartessos, en vista de los griegos, era un pueblo muy rico y bastante desarrollado no sólo económica sino también culturalmente, es posible que dominaran la escritura, Tartessos posiblemente comerciaría con los focenses su plata por cerámicas, aceite o vino que eran los productos más prestigiosos y una muestra de su riqueza fue el ofrecimiento al establecimiento en su territorio o financiar la construcción de una muralla en Jonia. Se conoce muy poco de Tartessos después del reinado de Argantonio apenas existen referencias, y después del siglo V a. C. se pierde su rastro en la historiografía, por lo que se piensa, que quizá, tras la Batalla de Alalia (537 a. C.) después de la caída de sus aliados, los focenses, los tartesios, también cayeran bajo el poder de los cartagineses.

CONCLUSIÓN:

A modo de conclusión señalaremos la importancia de este texto para conocer cómo fue el proceso y asentamiento de los focenses en la Península Ibérica, así como de la figura de Heródoto, que es una de las fuentes fundamentales para el estudio de las colonizaciones de la Península Ibérica durante la Edad de Hierro, y que introduce a la Península en la Historia, en concreto en la llamada “Protohistoria!”, pues aunque sea a través de referencias de otros pueblos (fuentes indirectas), los colonizadores ya existen documentos escritos sobre los distintos pueblos que habitan en la Península. 

ABRIR Y DESCARGAR AQUÍ. 

Estos textos pueden utilizarse para completar el anexo de prácticas de los temas 24 y 25 de la oposición, así como material didáctico y de actividades para programaciones de 1º de ESO e Historia de España de Bachillerato.

Tema: 24: La península Ibérica hasta la dominación romana

Tema 25:  La civilización grecolatina.

viernes, 9 de agosto de 2019

Materiales y recursos didácticos Oposición Geografía e Historia-. Prácticas Historia de España: Tema 24


Materiales y recursos didácticos Oposición Geografía e Historia-.

Prácticas Historia de España: Tema 24


Texto: Guerra contra cántabros y astures (Tema 24 oposición)
“En Occidente, casi toda Hispania estaba pacificada, a excepción de la parte que toca las últimas estribaciones de los Pirineos y que baña el océano Citerior. En esta región vivían pueblos valerosísimos, los cántabros y los astures, que no estaban sometidos al imperio. Fueron los cántabros los primeros que demostraron un ánimo de rebelión más resuelto, duro y pertinaz. No se contentaron con defender su libertad, sino que intentaron subyugar a sus vecinos los vaceos, túrmogos y autrigones a quienes fatigaban con frecuentes incursiones. Teniendo noticias de que su levantamiento iba a mayores, César no envió una expedición, sino que se encargó él mismo de ella. Se presentó en persona en Segisama e instaló allí su campamento. Luego dividió al ejército en tres partes e hizo rodear toda Cantabria, encerrando a este pueblo feroz en una espacie de red, como se hace con las fieras […]
Los astures por ese tiempo descendieron de sus nevadas montañas con un gran ejército […] y se prepararon a atacar simultáneamente los tres campamentos romanos.
La lucha contra un enemigo tan fuerte, que se presentó tan de repente y con planes tan bien preparados, hubiera sido dudosa, cruenta y ciertamente una gran carnicería, si no hubieran hecho traición los brigicinos […]. Estas luchas fueron el final de las campañas de Augusto y el final de la revuelta de Hispania.
Desde entonces sus habitantes fueron fieles al imperio y hubo una paz eterna, ya por el ánimo de los habitantes que se mostraban más incitados a la paz, ya por las medidas de César quien temeroso del refugio seguro que les ofrecían las montañas, les obligó a vivir y a cultivar el terreno de su campamento, que estaba situado en la llanura.
Allí debían tener la asamblea de su nación y aquella debía ser su capital. La naturaleza de la región favorecía estos planes, ya que toda ella es una tierra aurífera y rica en bórax, minio y otros colorantes. Allí les ordenó cultivar el suelo. Así, los astures, trabajando bajo tierra, comenzaron a conocer sus propios recursos y riquezas mientras las buscaban para otros.”
- Floro, Compendio de la Historia de Tito Livio XXIII, 46 y ss. en Manual de Hª de España, ed. Akal, Libro de Fuentes documentales, M-2009, p. 12 –
Se trata del texto clásico que ser utiliza en diferentes Comunidades Autónomas en las pruebas de EBAU para analizar la conquista de la Península por parte de Roma. Su resolución puede hacerse a partir de la teoría del tema 24 de oposición. Para una mayor profundidad os dejo un anexo teórico sobre las Guerras Cántabras (PINCHAD SOBRE LA IMAGEN), así como unos mapas e imágenes que lo complementan. Si hacéis el comentario enviádmelo y os lo corrijo. ¡Ánimo!, a través de la práctica se alcanzará el éxito.  

https://drive.google.com/file/d/1hzGIFgF-2k6AFb41Quqhz6fik3dcsh8e/view?usp=sharing

sábado, 16 de marzo de 2019

Oposición Geografía e Historia. Prácticas Región de Murcia y Tema 24.




En diario el País hay un interesante artículo sobre la cultura argárica en la Región de Murcia, en relación al yacimiento argárico de La Almoloya (Pliego, Mula.)



Aunque se centra en la polémica sobre la propiedad y exposición de los restos arqueológicos hallados. 
Mula exige al Gobierno regional que le devuelva una tumba de la Edad del Bronce para exponerla en su nuevo museo.
Más allá de esa polémica, el artículo nos da idea de la importancia del mismo y expone una serie de imágenes interesantes que además pueden ser objeto de prácticas de oposición. 

Para leer el artículo completo pincha sobre la imagen de al lado.  


jueves, 7 de febrero de 2019

Oposición Geografía e Historia. Historia de España. Textos Romanización. Tema 24.

SELECCIÓN DE TEXTOS SOBRE LA ROMANIZACIÓN.
§  LAS CAUSAS DE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
§  TRIBUTOS.
§  ALIANZA O SUMISIÓN.
§  ESCLAVITUD O EXTERMINIO
§  IMPRESIONES SOBRE HISPANIA
§  HISPANIA ENTRE LA GALIA Y ÁFRICA
§  LA EXPLOTACIÓN DE LAS MINAS
§  ¿CUÁL FUE LA MONEDA EN QUE COBRÓ JUDAS?
§  COMIDAS Y BANQUETES.
§  DESCRIPCIÓN DE CARTHAGO NOVA (CARTAGENA) POR POLIBIO.
§  LA GUERRA NUMANTINA.
§  CÉSAR Y LA CONCESIÓN DE CIUDADANÍA A LOS HISPANOS.
§  LAS ISLAS BALEARES SEGÚN PLINIO.
§  ROMANIZACIÓN DE LAS GENTES DE HISPANIA.
§  EL FINAL DEL IMPERIO 

TEXTOS de LA ROMANIZACIÓN.

Las causas de la Segunda Guerra Púnica
Polibio es, probablemente, nuestro mejor informante sobre los acontecimientos que precedieron a la segunda Guerra Púnica. Cronista habitual de las guerras de los Escipiones en los avatares bélicos del siglo II a.C., tuvo acceso a pormenores históricos que escaparon a otros autores y llegó a relatar con cierto detalle los dos puntos de vista, el romano y el cartaginés, en los prolegómenos del conflicto.
Polibio vincula la guerra a los fuertes tributos impuestos a Cartago tras la primera Guerra Púnica y tilda de pretexto las artimañas de Aníbal para centrar la atención en el comportamiento de los saguntinos con los aliados de los cartagineses. En el texto se hace referencia al delicado juego diplomático previo al conflicto y Polibio nos hacer ver que en la mente de Roma ya se había diseñado una estrategia que convertía a la Península Ibérica en campo de batalla. (Juan Manuel Abascal).
"... Aníbal ... nadie de allá del Ebro se atrevió fácilmente a afrontarle, a excepción de Sagunto. Pero Aníbal, de momento, no atacaba en absoluto a la ciudad, porque no quería ofrecer ningún pretexto claro de guerra a los romanos hasta haberse asegurado el resto del país; en ello seguía sugerencias y consejos de su padre, Amílcar.
Los saguntinos despachaban mensajeros a Roma continuamente, porque preveían el futuro y temían por ellos mismos; querían, al propio tiempo, que los romanos no ignorasen los éxitos cartagineses en España. Hasta entonces los romanos no les habían hecho el menor caso, pero en aquella ocasión enviaron una misión que investigara lo ocurrido. Era el tiempo en que Aníbal ya había sometido a los que quería y se había establecido con sus tropas de nuevo en Cartagena, para pasar el invierno. Esta ciudad era algo así como el ornato y la capital de los cartagineses en las regiones de España. Allí se encontró con la embajada romana, la recibió en audiencia y escuchó lo que decían acerca de la situación. Los romanos, poniendo por testigos a los dioses, le exigieron que se mantuviera alejado de los saguntinos (pues estaban bajo su protección) y no cruzara el río Ebro, según el pacto establecido con Asdrúbal. (....) Pero al mismo tiempo, Aníbal envió correos a Cartago para saber qué debía hacer, puesto que los saguntinos, fiados en su alianza con los romanos, dañaban a algunos pueblos de los sometidos a los cartagineses. Aníbal, en resumen, estaba poseído de irreflexión y de coraje violento. Por eso no se servía de las causas verdaderas y se escapaba hacia pretextos absurdos. Es lo que suelen hacer quienes por estar aferrados a sus pasiones desprecian el deber. ¡Cuánto más le hubiera valido creer que los romanos debían devolverles Cerdeña y restituirles el importe de los tributos que, aprovechándose de las circunstancias, les habían impuesto y cobrado anteriormente, y afirmar que si no accedían, ello significaría la guerra! Pero ahora, al silenciar la causa verdadera y fingir una inexistente sobre los saguntinos, dio la impresión de empezar la guerra no sólo de un modo irracional, sino aun injusto. Los embajadores romanos, al comprobar que la guerra era inevitable, zarparon hacia Cartago, pues querían renovar allí sus advertencias. Evidentemente, estaban seguros de que la guerra no se desarrollaría en Italia, sino en España, y de que utilizarían como base para esta guerra la ciudad de Sagunto."
Tributos.
"Se les impuso un tributo de dos millones mil sextercios y cuarenta jinetes de familia noble, pero éstos no como rehenes, puesto que fueron incorporados al ejército, pero sí como prenda de fidelidad por parte de sus paisanos."   Livio, XL: 57. Campaña del 179 a. de C.

ALIANZA O SUMISIÓN.
"... se hicieron prisioneros a muchos miembros de buena familia, entre los cuales contábanse dos hijos y una hija de Thurro, que era el reyezuelo de aquellas gentes y, con mucho, uno de los hispanos más poderosos. Enterado éste de la desgracia de sus hijos, envió legados para pedirle a Graco que le fuera permitido entrar en el campamento. Llegó y preguntó en primer lugar si se les respetaría la vida a él y a los suyos... Tras la respuesta afirmativa romana, Thurro se convierte en aliado."  Livio, XL: 49. id

ESCLAVITUD o EXTERMINIO
"Llegado a Hispania Didio... hizo trasladar a Termes, ciudad populosa siempre fiel a los romanos, desde una eminencia al llano y prohibió a sus habitantes que la fortificasen. Sitió después a Colenda y la tomó al noveno mes, obligándola a rendirse y vendiendo como esclavos a todos sus habitantes, con mujeres y niños incluidos. No lejos de Colenda había otra ciudad habitada por celtíberos de diversa procedencia, establecidos allí de acuerdo con el Senado, por Mario, cinco años atrás, quien los había utilizado en sus campañas contra los lusitanos. Su pobreza les obligaba al bandidaje. Didio... determinó aniquilarlos... Salustio: Con Catilinae, XIX. Años 65-64 a. de C.

IMPRESIONES SOBRE HISPANIA
Inmediatamente después de Italia, y exceptuando las fabulosas regiones de la India, debo colocar a Hispania, al menos todo su borde costero; es Hispania, en verdad, pobre en parte, pero allá donde es fértil produce en abundancia cereales, aceite, vino, caballos y metales de todo género, en lo cual la Galia va a la par; pero Hispania la vence por el esparto de sus regiones desérticas, por la piedra especular, por la belleza de sus colorantes, por su ánimo para el trabajo, por sus fornidos esclavos, por la resistencia de sus hombres y por su vehemente corazón.
Casi toda Hispania entera abunda en yacimientos de plomo, hierro, cobre, plata y oro. Hay también canteras de mármol. (PLINIO Naturalis historia. 23-4-79 d.C.)

HISPANIA ENTRE LA GALIA Y ÁFRICA
Hispania es más fértil que Galia y África, pues ni la abrasan el sol violento, como a África, ni vientos continuos la azotan como a la Galia; por el contrario, situada entre las dos, goza de una parte de una temperatura buena, Y por otra de lluvias abundantes Y oportunas por ello es rica en toda clase de frutos). (Texto de Trogo Pompeyo ,recogido por Justino en el S. III D.C.)

LA EXPLOTACIÓN DE LAS MINAS
Al principio, cualquier particular, aunque no fuese un experto, se entregaba a la explotación de las minas y obtenía cuantiosas riquezas. Luego ya, cuando los romanos se adueñaron de Iberia, itálicos en gran número atestaron las minas y obtenían inmensas riquezas por su afán de lucro. Pues comprando gran cantidad de esclavos los ponen en manos de los capataces de los trabajos en la mina...
... Los que pasan su vida dedicados a los trabajos de minas, hacen a sus dueños tremendamente ricos, porque la cantidad de aportaciones gananciosas rebasa el límite de lo creíble, pero ellos, bajo tierra, en las galerías día y noche, van dejando la piel, y muchos mueren por la excesiva dureza de tal labor. Pues no tienen cese ni respiro en sus trabajos, sino que los capataces, a fuerza de golpes, los obligan a aguantar el rigor de sus males y así echan a barato su vida en condiciones tan miserables, pero los hay que por vigor corporal y fortaleza de ánimo soportan sus padecimientos largo tiempo. (DIODORO DE SICILIA: Biblioteca histórica, 90-fines s. I a. C.)

¿Cuál fue la moneda en que cobró Judas?
¿Qué clase de moneda eran las 30 piezas de plata que, según San Mateo, recibió Judas Iscariote por traicionar a Jesús?. En aquellos tiempos circulaban en Galilea tres divisas diferentes. Los impuestos para sufragar los gastos de los templos se recaudaban en monedas de Tiro. Ahora bien, la pieza de uso más corriente era el tetradragma de Rodas, que era conocido y apreciado en todo el área mediterránea, debido a la gran expansión del comercio griego. La tercera moneda en circulación era el denario de plata, que fue introducido por los romanos. A diferencia de las otras dos divisas, la romana estaba muy depreciada: una jarra de vino costaba alrededor de 0,06 denarios. Al cambio actual, y si hubiera cobrado en denarios de plata, el apóstol traidor habría recibido unas 100.000 pesetas.

COMIDAS Y BANQUETES.
La comida diaria de un legionario romano en tiempos de la República consistía en 850 g de trigo, 100 g de manteca, 30 g de queso y medio litro de vino. Esta ración se distribuía regularmente a cada soldado y le era descontada de su paga. Podía completarse con algunas conservas de pescado.
Este era el menú de un banquete, descrito por Macrobio, en la época del Imperio Romano: la "gustatio" (entremeses), compuesta de ostras, mejillones en salsa, capón con espárragos; la "prima caena" (primer plato), compuesta de costillas de corzo y jabalí, patés de ave, mariscos de múrice y púrpura; la "altera cena" (segundo plato), que comprendía mamas de cerda al natural o guisadas, pechuga y cuello de pato asados, liebres y pollos de Frigia asados, fiambre de cabeza de jabalí; los postres, compuestos de crema de harina y pastel de Vicenza. Estos banquetes, así como la comida ordinaria más importante del día, solían celebrarse al atardecer. En cambio, al mediodía, la comida era muy frugal. Polibio, Historias 3, 14, 9 a 3, 15, 13. Edición de Manuel Balasch en Ed. Gredos, Madrid, 1981, fragmentos de las pp. 288-289.

Descripción de Carthago Nova (Cartagena) por Polibio.
Cuentan Diodoro y Polibio que Hasdrúbal fundó una ciudad en la costa y la bautizó con el mismo nombre que la patria púnica del norte de Africa. La nueva ciudad, cuya fundación puede datarse en torno a los años 229/228 a.C., ocupó un lugar privilegiado desde el punto de vista topográfico que permitía controlar la periferia y disponer de un buen puerto para las comunicaciones con el norte de Africa. Carthago Nova se convertiría en el centro político del dominio púnico en la Península Ibérica.
Tras convertirse en objetivo de las tropas romanas durante la segunda Guerra Púnica, Carthago Nova fue asediada por Publio Cornelio Escipión y por sus legados Caio Laelio y Lucio Marcio en la primavera del año 209 a.C.; la ciudad caería en manos romanas en el invierno del 209/208 a.C. y de sus vicisitudes como afirma Livio. Nuestra mejor documentación al respecto es la de Polibio, que no sólo narró los pormenores del asedio, sino que nos dejó una detallada descripción topográfica de la ciudad.
Los nombres que Polibio da a los cuatro cerros que rodeaban la ciudad son responden a la ubicación en cada uno de ellos de antiguos espacios religiosos vinculados al pasado púnico de la ciudad, que habrían adoptado un nombre griego como resultado de una interpretatio graeca del panteón original. Si seguimos a Koch, el monte Asklepios de Polibio (Castillo de la Concepción) pudo ser probablemente el emplazamiento de un antiguo centro de culto a Eshmun; el Hephaistos (actual Despeñaperros) pudo albergar quizá un culto a Ptah o a Bes y el monte Kronos (Monte Sacro) parece indicar la presencia de un santuario para Ba'al Hammon. Incluso es probable que en la ciudad hubiera un culto a una divinidad griega equivalente a una de las divinidades del panteón púnico que habría sido conocida por el epíteto Aletes, cuyo santuario estaría ubicado, si seguimos a Polibio, en el actual Cerro de San José, y que Koch vincula al ager de la ciudad y a su riqueza minera. (Juan Manuel Abascal).

"Está situada hacia el punto medio del litoral español, en un golfo orientado hacia el Sudoeste. La profundidad del golfo es de unos veinte estadios y la distancia entre ambos extremos es de diez; el golfo, pues, es muy semejante a un puerto. En la boca del golfo hay una isla que estrecha enormemente el paso de penetración hacia dentro, por sus dos flancos. ... En el fondo del golfo hay un tómbolo, encima del cual está la ciudad, rodeada de mar por el Este y por el Sur, aislada por el lago al Oeste y en parte por el Norte, de modo que el brazo de tierra que alcanza al otro lado del mar, que es el que enlaza la ciudad con la tierra firme, no alcanza una anchura mayor que dos estadios. El casco de la ciudad es cóncavo; en su parte meridional presenta un acceso más plano desde el mar. Unas colinas ocupan el terreno restante, dos de ellas muy montuosas y escarpadas, y tres no tan elevadas, pero abruptas y difíciles de escalar. La colina más alta está al Este de la ciudad y se precipita en el mar; en su cima se levanta un templo a Asclepio. Hay otra colina frente a ésta, de disposición similar, en la cual se edificaron magníficos palacios reales, construidos, según se dice, por Asdrúbal, quien aspiraba a un poder monárquico. Las otras elevaciones del terreno, simplemente unos altozanos, rodean la parte septentrional de la ciudad. De estos tres, el orientado hacia el Este se llama el de Hefesto, el que viene a continuación, el de Altes, personaje que, al parecer, obtuvo honores divinos por haber descubierto unas minas de plata; el tercero de los altozanos lleva el nombre de Cronos. Se ha abierto un cauce artificial entre el estanque y las aguas más próximas, para facilitar el trabajo a los que se ocupan en cosas de la mar. Por encima de este canal que corta el brazo de tierra que separa el lago y el mar se ha tendido un puente para que carros y acémilas puedan pasar por aquí, desde el interior del país, los suministros necesarios." Polibio, Historias 10, 10. Edición de Manuel Balasch, Ed. Gredos, Madrid, 1981, pp. 361-363.

La guerra numantina.
El año 133 a.C. caía Numantia bajo la presión romana tras un largo asedio que ponía fin a lo que la historiografía conoce como las guerras celtibéricas (154-133 a.C.). Publio Cornelio Escipión Emiliano, el vencedor de Cartago, al frente de un ejército consular de cerca de 25.000 hombres, culminaba así uno de los episodios más largos de la conquista de Hispania y abría la Meseta y los territorios interiores a los romanos. El asedio fue sobredimensionado en las fuentes y convertido en ejemplo de la capacidad de resistencia de los sitiados y de la fortaleza militar del general romano. Como en otros relatos similares de aquellos años, la leyenda y la realidad se combinan hasta oscurecer la fidelidad del relato, consiguiendo así hacer más notoria la victoria romana frente a un enemigo tan valeroso.
La descripción de los acontecimientos de aquella guerra nos ha llegado en diversas fuentes, de la que Apiano es la más detallada en cuando a peripecias y anécdotas. Pero este fragmento de Floro, resumiendo uno de los pasajes perdidos de Livio, es una magnífica visión de conjunto de los acontecimiento. (Juan Manuel Abascal).

"Numancia, así como en riqueza fue inferior a Cartago, Capua y Corinto, en fama, por su valor y dignidad fue igual a todas y, por lo que respecta a sus guerreros, la mayor honra de España. Pues, ella sola, que se alzaba junto a un río, en una colina medianamente empinada, sin murallas y fortificaciones, contuvo con cuatro mil celtíberos, durante once años, a un ejército de cuarenta mil, y no sólo lo contuvo, sino que lo golpeó con notable dureza y le impuso infamantes tratados. Por último, una vez que ya hubo constancia de que era invencible, fue necesario recurrir al que había destruido Cartago.
Dificilmente, si se me permite confesarlo, se podría hallar causa más injusta para una guerra. Habían acogido a los segidenses, aliados y parientes suyos, fugitivos de las manos de los romanos. De nada sirvió su intercesión. Pese a que se habían mantenido lejos de toda participación de los enfrentamientos, recibieron la orden de deponer las armas como precio para un compromiso oficial. Esto fue recibido por los bárbaros como si se les amputasen las manos. En consecuencia, se aprestaron inmediatamente a la guerra a las órdenes del valerosísimo Megarábico." Floro, Epítome de Livio, 34 [II, 18], 1-4. Ed. de Isabel Moreno, Epítome de la Historia de Livio, Ed. Gredos, Madrid 2000, pp. 198-199.

César y la concesión de ciudadanía a los hispanos.
A partir de Sertorio avanzó significativamente la ciudadanía otorgada de modo individual (viritim); no era graciosa donación, sino recompensa a cambio de colaboración y adhesiones a los generales rivales de la guerra civil. Esta política de concesión de privilegios jurídicos como parte de un sistema de recompensas por el apoyo en las guerras de conquista formó parte del sistema habitual de relaciones establecido por Roma con las comunidades locales de Hispania y sería empleado por casi todos los generales que intervinieron en las guerras. En este marco, Dion Cassio relata los favores otorgados por César en Hispania al término de la batalla de Munda (45 a.C.). (Juan Manuel Abascal).
"Después de esto ocupó Munda y las otras ciudades ... impuso tributos, tanto que no respetó siquiera los exvotos depositados en el templo de Hércules de Gades. A algunas ciudad les quitó una parte de su territorio; a otras les impuso un aumento de impuestos; de este modo se comportó con las ciudades que se le habían opuesto. A las que le habían apoyado de cualquier manera, les concedió tierras y las eximió de impuestos, e incluso a algunas les dio también el derecho de ciudadanía romana. A algunas poblaciones les otorgó el rango de colonias de Roma, pero tampoco este privilegio se les daba a cambio de nada."
Dión Cassio, Historia romana 43, 39, 4-5. Versión propia sobre la edición italiana de G. Norcio (1995).

Las Islas Baleares según Plinio.
La monumental Historia Natural de Caio Plinius Secundus, con sus 37 volúmenes, parece la obra de toda una vida de alguien de no hizo otra cosa más que viajar y escribir. Sin embargo, su autor desempeñó a lo largo de su vida diversos cargos en el Estado romano, en la administración civil y en la militar, conoció y leyó una gran parte de las obras geográficas aún conservadas en su tiempo y murió antes de cumplir los sesenta años, lo que puede dar idea de su incesante actividad. Plinio había nacido a mediados del reinado de Tiberio, en torno al año 23 ó 24 d.C. en el norte de Italia, y su curiosidad por presenciar de cerca la famosa erupción del volcán Vesubio el año 79 d.C. acabó con su vida. Elogiado por su sobrino homónimo, el Plinio el Joven amigo del emperador Trajano, Caio Plinius Secundus consagró todo el tiempo que le dejaban libres sus ocupaciones al estudio y a la escritura, contándose entre sus costumbres la de hacerse leer textos mientras se bañaba y comía o el desplazarse en litera para aprovechar mejor el tiempo en trabajar.
Su contacto con Hispania no llegaría, al menos en lo conocido hasta hoy, hasta el año 73 d.C., en que desempeñó el cargo de procurator de la provincia Hispania Citerior, con sede en Tarragona. Para aquellas fechas, la parte geográfica del volumen III de su Historia Natural ya se habría enriquecido con los datos del censo elaborado por Agrippa en época de Augusto y con otros tratados geográficos; pero desde Tarragona, Plinio podría perfilar y mejorar sus datos sobre las ciudades de Hispania, conocer con detalle la situación jurídica y fiscal de cada una de ellas y así enriquecer su texto con detalles tan precisos como los que nos ofrece en la descripción de las islas Baleares.
Este texto, que forma parte de una descripción más amplia de las islas del Mediterráneo, es el más detallado relato que la antigüedad nos ha legado de la geografía y toponimia de estas islas, con sus dimensiones, nombre y número de sus ciudades e, incluso, con las particularidades que singularizaban a cada una de ellas. (Juan Manuel Abascal).

"Las primeras islas que hay a lo largo de estos mares son las Pitiusas, llamadas así en griego por la piña de sus pinos: ahora ambas se llaman Ebusus y constituyen una ciudad federada, estando separadas por un angosto estrecho. Su contorno es de cuarenta y seis mil pasos y distan de Dianium setecientos estadios, la misma distancia que había por tierra a Dianium desde Carthago Nova. A esa misma distancia de las Pitiusas, mar adentro, se encuentran las dos Baleares y, frente al río Sucro, Colubraria.
Los griegos llamaron Gimnasias a las Baleares, conocidas por pelear con hondas. La Mayor tiene una longitud de cien millas y un perímetro de cuatrocientos setenta y cinco. En ella se encuentran las poblaciones de ciudadanos romanos de Palma y Pollentia; Guium y Tucis, que son de derecho latino, y Bocchoris, que fue federada. De ella dista treinta millas la isla Menor, que mide cuarenta millas de longitud y ciento cincuenta de perímetro. En ella se encuentran las ciudades de Iamo, Sanisera y Mago.
Mar adentro, a doce millas de la isla Mayor, se encuentra Cabrera, peligrosa por los naufragios, y desde la zona de la ciudad de Palma, las Menarias, Ticuadra y el islote de Aníbal. La isla de Ebusus ahuyenta las serpientes; la de Colubraria las cría. Por eso es peligrosa para todos, salvo para los que traen tierra de Ebusus. Los griegos la llamaron Ofiusa. Ebusus tampoco cría los conejos que asolan las cosechas de las Baleares."
Plinio, Historia Natural, 3, 11, 76-78. Versión de Juan Manuel Abascal a partir del texto latino (FHA VII, Barcelona, 1987, 27-28) y de las traducciones de Bejarano (FHA VII) y de A. Fontán et al. (Ed. Gredos, Madrid, 1998).

Romanización de las gentes de Hispania.
Fruto de la conquista romana de la Península Ibérica es el proceso de transformación experimentado por sus habitantes, los cuales, de un modo paulatino y comenzando por las regiones que se vieron afectadas en primer lugar por la presencia romana, literalmente, y desde la perspectiva oficial dominante a comienzos del Principado, "se convirtieron en romanos". Este fenómeno, tradicionalmente denominado "romanización", presenta en realidad múltiples facetas derivadas de la interacción cultural existente entre romanos e indígenas, matices que son simplificados por Estrabón en beneficio de una imagen homogeneizadora del dominio romano.
Historiador y geógrafo griego nacido en Amasia del Ponto (65 a.C. - ca. 19 d.C.), además de una Historia hoy perdida que continuaba a la de Polibio, Estrabón es conocido por su Geografía, la cual ha llegado hasta nuestros días prácticamente íntegra. Redactada en diecisiete libros, se trata de una auténtica etnogeografía que describía el mundo conocido y sus habitantes y que reúne un enorme volumen de información de carácter geográfico, etnográfico, histórico y mitológico. (Pilar Rivero-Julián Pelegrín).

"Con la prosperidad del país les llegó a los turdetanos la civilización y la organización política; y, debido a la vecindad, o, como ha dicho Polibio, por el parentesco, también a los celtas, aunque en menor medida, porque la mayoría viven en aldeas. Sin embargo los turdetanos, en particular los que habitan en las proximidades del Betis, se han tornado por completo al carácter de los romanos y ni siquiera recuerdan ya su propia lengua. La mayoría se han convertido en latinos y han recibido colonos romanos, de modo que poco les falta para ser todos romanos. Las ciudades mixtas que se fundan en la actualidad, como Pax Augusta entre los célticos, Emérita Augusta entre los túrdulos, Cesaraugusta junto a los celtíberos y algunos otros asentamientos, muestran a las claras la transformación de los citados modos de vida. Todos los iberos que muestran este carácter son llamados estolados, y entre éstos se cuentan incluso los celtíberos, que antaño fueron tenidos por los más fieros de todos."
Estrabón, Geografía, III 2, 15, traducción propia a partir de la publicada por María José Meana, Biblioteca Clásica Gredos, Madrid, 1992.

El FINAL DEL IMPERIO
Los godos, dispersos por toda la costa de Tracia, avanzaban cautelosamente, mientras que algunos hombres que se habían rendido de forma espontánea o fueron hechos prisioneros, les mostraban las localidades más ricas, sobre todo aquellas que tenían fama de estar bien abastecidas; su innato coraje aumentaba enormemente al ver cómo, día a día, se unían a ellos numerosas personas de su misma clase, vendidos a los mercaderes hacía tiempo, y otras que en los primeros días de la travesía se habían entregado por un sorbo de vino o un trozo de pan. A éstos se unieron igualmente muchos trabajadores de las minas de oro que no podían soportar por más tiempo los graves tributos que se les imponían...
(AMMIANO MARCELINO), XXXI, 6,5-6.