Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia. Comentario de Texto: Conquista de Toledo, 1085. Tema 29: La expansión de los reinos cristianos en la península Ibérica.
Texto: La conquista de Toledo, 1085
"Este año se puso en marcha Alfonso con un ejército innumerable de cristianos, de francos, vascones, gallegos y cruzó Al-Ándalus, deteniéndose ante cada una de sus ciudades, devastando arruinando, matando y cautivando, para ir luego a otra. Acampó ante Sevilla y permaneció allí tres días, asoló su región y la deshizo, arrasando en el Aljarafe muchas aldeas. Hizo lo mismo en Sidonia y su región; luego llegó hasta la isla de Tarifa, metió las patas de su caballo en el mar y dijo: "Este es el final del país de Al-Ándalus y lo he pisado". Luego volvió a la ciudad de Zaragoza, la sitió y juró no levantar su cerco hasta que la tomase, o que la muerte se interpusiese entre él y su propósito: era la ciudad que más quería ganar de todo Al-Ándalus. Su emir, al-Musta'in ben Hud, le envió todo el dinero que pudo, pero no se lo recibió y dijo: "La ciudad y el dinero son míos".
Envió a todas las capitales de al-Ándalus tropas que las estrechasen, con asedio. Apoderóse de la ciudad de Toledo en el año 477 [10 de mayo de 1084 a 28 de abril de 1085]. Cuando los emires de Al-Ándalus vieron esto, convinieron en que pasase el estrecho Yusuf ben Tachfin (Yusuf ibn Tashufin), y le escribieron todos, pidiéndole ahincadamente socorro y que impidiese al enemigo ahogar a Al-Ándalus: que ellos serían con él una sola mano en la guerra santa contra los infieles".-
Ibn Abi Zar. Rawd al-Qirtas. (Historia de Marruecos).
CLASIFICACIÓN: Nos encontramos ante el fragmento de una crónica, por lo que hemos de considerarlo como una fuente secundaria de naturaleza historiográfica de carácter público, pues tiene una intención divulgativa y didáctica dirigida a un público culto, ya que es fruto de la investigación histórica. Fue escrito por Ibn Abi Zar y pertenece a su obra Historia de Marruecos, escrita en el siglo XIII. No obstante, podría clasificarse como fuente primaria si lo consideramos como un documento fuente a partir del cual se conoce el hecho narrado, la conquista de Toledo por Alfonso VI, en cuyo caso sería un texto histórico circunstancial.
ANÁLISIS: El texto comienza haciendo referencia a Alfonso, se trata del rey Alfonso VI de León, lo cual deducimos por las campañas que relata contra los territorios de Al-Ándalus: Aljarafe, Tarifa o Sidonia, Zaragoza o Toledo. Campañas que se ven favorecidas por la descomposición del Califato de Córdoba en 1031, lo que supone la división de Al-Ándalus en una treintena de reinos taifas, lo que las debilita frente al poder emergente de los reinos cristianos del norte, en particular del reino de León, una incipiente Castilla y en menor medida navarra y Aragón.
Otra referencia a destacar del texto, la encontramos al final del primer párrafo en la que se menciona a Musta'in ben Hud, rey de la taifa de Zaragoza que ofreció dinero a Alfonso VI a cambio de la paz, a lo que el primero se negó. Este tipo de pagos, conocidos como parias, fueron habituales durante los reinos de taifas. Gracias a ellos compraban treguas, que en gran medida consiguieron contener los ataques cristianos a las taifas, al menos a corto plazo, pero que a medio y largo plazo contribuyeron a debilitarlas, pues contribuyeron a enriquecer a los reinos del norte, por lo que no sólo se fortalecieron, sino que alimentaron su deseo de expansión.
En el segundo párrafo encontramos el hecho esencial, la alusión a la toma de Toledo por parte de Alfonso VI en el año 1085 y como el resto de taifas piden ayuda a un poder surgido en el norte de África, el imperio almorávide. La toma de Toledo reviste una gran importancia, tanto simbólica como estratégica. Desde un punto de vista simbólico destaca por su estatus de antigua capital visigoda y sede del arzobispado, lo que la convertían en todo un símbolo de poder. No es extraño que Alfonso VI eligiese esa ciudad, no sólo por su importancia histórica, sino como una de las principales ciudades de Al-Ándalus. Y desde un punto de vista geoestratégico suponía ocupar una de las marcas defensivas del Al-Ándalus (la central) y situar la frontera en torno al río Tajo, lo que abría al avance cristiano la submeseta sur.
COMENTARIO: La toma de Toledo hay que inscribirla un acontecimiento mucho más amplio, que es el de Reconquista, que en su doble concepto supone conquista y repoblación de territorios. En un sentido amplio en este proceso se distinguen tres etapas. La primera sería la de los inicios y consolidación de los reinos cristianos. Sería una etapa de resistencia y pequeños avances, que comenzaría en el 722 con la Batalla de Covadonga y la consolidación del reino Astur bajo el mandato de Pelayo y llegaría hasta el siglo X. Cuando Alfonso III logra consolidar las fronteras del reino de León y las conquistas de Galicia y la Extremadura del Duero. Quedan fijadas así las fronteras en el río Duero y se comienza una política de repoblación que permitiera la ocupación efectiva del territorio y su defensa, empleándose en mayor medida el sistema de presura.
La segunda etapa, se llevaría a cabo durante los siglos XI-XII, que queda simbolizada por la toma de Toledo en 1085. Aunque la reacción de las taifas andalusíes no se hizo esperar, pidiendo socorro a los almorávides, nuevo poder musulmán aparecido en el norte de África, que en 1086 al mando de su general Yusuf ibn Tashufin derrotan a los cristianos en la batalla de Sagrajas o Zalaca y reunificando las taifas andalusíes bajo el poder almorávide. Pero fue una reacción breve, pues como hemos indicado en el análisis, en esta etapa se conjuga por un lado el crecimiento demográfico y económico de los reinos cristianos y la decadencia política de Al-Ándalus por la desintegración del califato. La incorporación de nuevos territorios lleva aparejada la aparición de un nuevo sistema de repoblación: la concesión de fueros. Aunque se siguen concediendo presuras, el otorgamiento de fueros está motivado porque ahora se conquistan territorios densamente poblados en lo que conviene mantener la población. Así, los fueros consistieron en la concesión de ciertos privilegios por parte del rey a los habitantes de pueblos y ciudades para que permaneciesen allí. Algunos de los más destacados serían el derecho a elegir su señor, y un gran alfoz o territorio municipal que permitiera la caza o el pastoreo, además de otras prebendas reales.
Finalmente, la última etapa de la reconquista está marcada por la batalla de las Navas de Tolosa en 1212. La victoria en ella, frente al poder almohade, permitió reconquistar todo el valle del Guadalquivir, el Levante y las Baleares, exceptuando el reino nazarí de Granada. Debido a la enorme extensión de tierras, se emplearon fundamentalmente dos sistemas de repoblación, los donadíos, que consistía en el reparto de tierras a nobles y órdenes militares, principalmente las de Santiago, Alcántara y Calatrava, siguiendo un claro esquema feudal. El otro sistema fue conformado por los repartimientos, que se llevaron a cabo tras la expulsión de los musulmanes de sus ciudades a los que accedieron hidalgos de condición más humilde y aquellos con méritos militares.
A modo de conclusión podemos señalar que las repercusiones de la reconquista y en especial de los sistemas de repoblación empleados tienen su reflejo en la actual estructura de la propiedad (minifundios en el norte de España y a grandes latifundios, pertenecientes a la grandeza de España en el sur), lo cual se ha mantenido pese a los intentos de reforma agraria ilustrados, las desamortizaciones liberales del siglo XIX, el intento de reforma agraria de la república, los proyectos de concentración de la propiedad mediante cooperativas en tiempos de Franco y las subvenciones de la UE.
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