Jean Gimpel, La Revolución Industrial en la Edad Media. 1982. Ed. Taurus Ediciones (Madrid).
Jean Gimpel, fue un historiador y ensayista francés. Su obra gira en torno a la cuestión de las
tecnologías y del progreso -o del regreso- de la civilización. Entre sus trabajos
podemos destacar, Contra el arte y los artistas (1968), en donde hizo un repaso
histórico al arte producido desde Giotto desde el punto de vista de la condición
social del artista y de la inserción de la obra de arte en el contexto
económico que la produce, incidiendo especialmente en factores como el
mecenazgo y el coleccionismo.
Para nuestros coetáneos, la
revolución industrial se sitúa en la Inglaterra del siglo XVIII, la obra de
Jean Gimpel pretende demostrar a sus lectores que antes de la Revolución
Industrial del siglo XVIII, y antes aún del renacimiento italiano, Europa ya
había conocido una verdadera revolución de las tecnologías, hasta ahora
ignorada por nuestros contemporáneos. Desde el siglo XI al XII, Europa
occidental vivió un tiempo de gran actividad tecnológica y es uno de los períodos de la historia donde
se produjeron las más prósperas invenciones, por ello, el autor considera que a
este periodo se le debe llamar “La primera revolución industrial”. Jean Gimpel, trata de hacer una historia
distinta del Medievo, copada hasta el momento por trabajos que hablan sobre los
“tiempos oscuros”, sobre los romances cortesanos o la caballería. Su objetivo
es hacer una historia centrada en la tecnología, es decir en las máquinas, que
hasta ahora no han sido tenidas en cuenta por los estudiosos de la historia por
haber considerado esta rama como trabajo técnico de los ingenieros. “Los
historiadores se han ocupado pocas veces de la historia de las técnicas”.
La obra está estructurada en nueve
apartados. Se inicia con una pequeña introducción en la que de forma general se
plantean las consideraciones que han llevado al autor a la edición de la obra.
Tras el preámbulo inicial el escritor pasa a analiza “los recursos energéticos
de Europa” este primer capítulo a su vez subdividido en varios apartados nos
habla de las distintas fuentes de energía renovables y como se utilizaron
durante la Edad Media, trata sobre los usos del agua y la energía fluvial, de igual forma se
centra en la manejo de la energía eólica
y como esta técnica se fue imponiendo,
reemplazando así a la fuerza del agua.
Un segundo apartado lo ocupa “la revolución de las explotaciones
mineras” con el consiguiente desarrollo de la siderurgia y explotación en
distintos usos (guerra, construcción labores agrícolas). El tercer capítulo, nos
habla de la revolución agrícola. Si la ausencia o abundancia de agua condiciona
numerosos aspectos del desarrollo humano lo es
mucho más en el desarrollo de la
agricultura, las nuevas técnicas introducidas provocaron profundos cambios y
mejoraron considerablemente. En este proceso los animales de tiro adquirieron
una importancia inestimable, y estos cambios en la forma de cultivo fueron
capaces de provocar poderosos triunfos en la expansión de la economía. El cuarto apartado se centra en el “análisis
del medio ambiente y contaminación”. La expansión demográfica producida como
causa de la mejora del cultivo produjo numerosos estragos al medio ambiente de
la Europa medieval, la destrucción de bosque para aumentar la superficie
cultivable, y el hecho de que la madera fuese uno de los principales
combustibles tanto para el uso doméstico como industrial dieron lugar a un gran
desmonte, que dejaron un entorno devastado. Esta situación junto con la
contaminación atmosférica procedente de la explotación de las minas de carbón
causaría estragos entre la población. La expansión de la industria planteó un
problema que ya nos es familiar, el de la polución, tanto de ríos como de la
atmósfera. Ante todo este desarrollo, cabe preguntarse cuál fue el papel de los
artífices que llevaron a cabo dichos procesos, para ello el capítulo cinco se encarga
del análisis de la condición de los obreros en la Edad Media. El Medievo
practicó distintas políticas con los trabajadores. Dentro del grupo de los
trabajadores, un pequeño grupo de especialista privilegiados, los arquitectos e
ingenieros se situaron en la cúspide, en el capítulo seis se les dedica un
apartado en el que se nos muestran algunas interesantes invenciones acompañadas
de imágenes realizadas por Villard de Honnecourt. El capítulo siete está dedicadas
exclusivamente a al papel del reloj, el cual es reflejo de la pasión mostrada
por la sociedad medieval por la mecanización, dando lugar a una nueva
concepción del tiempo. Finalmente, el libro cierra destacando a algunos de los
principales inventores que fueron los causantes de este proceso de desarrollo (Abelardo,
Robert Grossetete, Rager Bacón…) y las consecuencias que tuvo para la sociedad
medieval esta mejora de la vida.
Los temas plantados en la obra siguen siendo aspectos
poco trabajados por los historiadores. El trabajo de Gimpel, supone una novedad
en la temática tratada y un punto de partida para otras obras posteriores.
Podemos señalar la obra es interesante e innovadora ya que plantea aspectos que desmontan las bases sobre las que se asienta la historia de la
tecnología, actualmente aceptadas de forma general. Los datos aportados
conducen a la revisión de los parámetros aceptados hasta la actualidad en esta
materia y a una investigación crítica del pasado.
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