domingo, 4 de abril de 2021

Oposición Geografía e Historia. Referencias bibliográficas: Jean Gimpel, La Revolución Industrial en la Edad Media. 1982. Ed. Taurus Ediciones (Madrid).

Jean Gimpel, La Revolución Industrial en la Edad Media. 1982. Ed. Taurus Ediciones (Madrid).

Jean Gimpel,  fue un historiador y ensayista francés. Su obra gira en torno a la cuestión de las tecnologías y del progreso -o del regreso- de la civilización. Entre sus trabajos podemos destacar, Contra el arte y los artistas (1968), en donde hizo un repaso histórico al arte producido desde Giotto desde el punto de vista de la condición social del artista y de la inserción de la obra de arte en el contexto económico que la produce, incidiendo especialmente en factores como el mecenazgo y el coleccionismo.

Para nuestros coetáneos, la revolución industrial se sitúa en la Inglaterra del siglo XVIII, la obra de Jean Gimpel pretende demostrar a sus lectores que antes de la Revolución Industrial del siglo XVIII, y antes aún del renacimiento italiano, Europa ya había conocido una verdadera revolución de las tecnologías, hasta ahora ignorada por nuestros contemporáneos. Desde el siglo XI al XII, Europa occidental vivió un tiempo de gran actividad tecnológica y   es uno de los períodos de la historia donde se produjeron las más prósperas invenciones, por ello, el autor considera que a este periodo se le debe llamar “La primera revolución industrial”.  Jean Gimpel, trata de hacer una historia distinta del Medievo, copada hasta el momento por trabajos que hablan sobre los “tiempos oscuros”, sobre los romances cortesanos o la caballería. Su objetivo es hacer una historia centrada en la tecnología, es decir en las máquinas, que hasta ahora no han sido tenidas en cuenta por los estudiosos de la historia por haber considerado esta rama como trabajo técnico de los ingenieros. “Los historiadores se han ocupado pocas veces de la historia de las técnicas”.

La obra está estructurada en nueve apartados. Se inicia con una pequeña introducción en la que de forma general se plantean las consideraciones que han llevado al autor a la edición de la obra. Tras el preámbulo inicial el escritor pasa a analiza “los recursos energéticos de Europa” este primer capítulo a su vez subdividido en varios apartados nos habla de las distintas fuentes de energía renovables y como se utilizaron durante la Edad Media, trata sobre los usos del agua  y la energía fluvial, de igual forma se centra en la manejo de la energía eólica  y como esta técnica se fue imponiendo,  reemplazando así a la fuerza del agua.  Un segundo apartado lo ocupa “la revolución de las explotaciones mineras” con el consiguiente desarrollo de la siderurgia y explotación en distintos usos (guerra, construcción labores agrícolas). El tercer capítulo, nos habla de la revolución agrícola. Si la ausencia o abundancia de agua condiciona numerosos aspectos del desarrollo humano lo es  mucho más  en el desarrollo de la agricultura, las nuevas técnicas introducidas provocaron profundos cambios y mejoraron considerablemente. En este proceso los animales de tiro adquirieron una importancia inestimable, y estos cambios en la forma de cultivo fueron capaces de provocar poderosos triunfos en la expansión de la economía.  El cuarto apartado se centra en el “análisis del medio ambiente y contaminación”. La expansión demográfica producida como causa de la mejora del cultivo produjo numerosos estragos al medio ambiente de la Europa medieval, la destrucción de bosque para aumentar la superficie cultivable, y el hecho de que la madera fuese uno de los principales combustibles tanto para el uso doméstico como industrial dieron lugar a un gran desmonte, que dejaron un entorno devastado. Esta situación junto con la contaminación atmosférica procedente de la explotación de las minas de carbón causaría estragos entre la población. La expansión de la industria planteó un problema que ya nos es familiar, el de la polución, tanto de ríos como de la atmósfera. Ante todo este desarrollo, cabe preguntarse cuál fue el papel de los artífices que llevaron a cabo dichos procesos, para ello el capítulo cinco se encarga del análisis de la condición de los obreros en la Edad Media. El Medievo practicó distintas políticas con los trabajadores. Dentro del grupo de los trabajadores, un pequeño grupo de especialista privilegiados, los arquitectos e ingenieros se situaron en la cúspide, en el capítulo seis se les dedica un apartado en el que se nos muestran algunas interesantes invenciones acompañadas de imágenes realizadas por Villard de Honnecourt. El capítulo siete está dedicadas exclusivamente a al papel del reloj, el cual es reflejo de la pasión mostrada por la sociedad medieval por la mecanización, dando lugar a una nueva concepción del tiempo. Finalmente, el libro cierra destacando a algunos de los principales inventores que fueron los causantes de este proceso de desarrollo (Abelardo, Robert Grossetete, Rager Bacón…) y las consecuencias que tuvo para la sociedad medieval esta mejora de la vida.

 Los temas plantados en la obra siguen siendo aspectos poco trabajados por los historiadores. El trabajo de Gimpel, supone una novedad en la temática tratada y un punto de partida para otras obras posteriores.

Podemos señalar la obra es interesante e innovadora ya que plantea aspectos que desmontan las bases sobre las que se asienta la historia de la tecnología, actualmente aceptadas de forma general. Los datos aportados conducen a la revisión de los parámetros aceptados hasta la actualidad en esta materia y a una investigación crítica del pasado.

 

 

 

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