viernes, 1 de marzo de 2019

Oposición Geografía e Historia. Temario. Anexo Tema 29: Reinado Sancho III.


Anexo SANCHO III, el Mayor: 1004 a 1035 
Sancho III fue el rey de Pamplona que unificó temporalmente la España cristiana (992 -1035). Era hijo de García Sánchez, el Trémulo, a quien sucedió en el Trono en el año 1000, inicialmente bajo un consejo de regencia.
Aprovechando la desintegración del Califato de Córdoba, dirigió toda su atención hacia los principados cristianos de la península Ibérica y algunos del otro lado de los Pirineos: siguiendo las ideas feudales dominantes en la Europa del siglo XI, estableció una red de relaciones de vasallaje y parentesco que le hizo rey -teóricamente- de un extenso territorio que iba «desde Zamora hasta Barcelona», incluyendo Gascuña. 
Se casó con la hija del conde de Castilla en 1010, lo cual facilitó un acuerdo favorable sobre las fronteras entre ambos estados (1016). Anexionó a su reino los condados de Sobrarbe y Ribagorza, alegando derechos dinásticos para intervenir en sus conflictos internos contra las pretensiones del conde de Barcelona (1019). Más tarde sometió también a este último a vasallaje, a cambio de la ayuda prestada en el conflicto contra su propia madre (hacia 1023). Por las mismas fechas, el apoyo al conde de Gascuña en su lucha contra el Condado de Toulouse, le proporcionó al rey de Pamplona el vizcondado del Labourd y el vasallaje de Gascuña (que teóricamente heredó Sancho al morir el conde, que era su tío). 
Su parentesco con la familia condal castellana le permitió igualmente intervenir en aquel estado, apoyando la autoridad de su cuñado (el conde niño don García) frente a los nobles y a la intromisión del rey de León; Sancho casó a su hermana Urraca con el rey leonés para pacificar las relaciones con él y poder así ejercer libremente su influencia sobre Castilla. Al morir asesinado el conde don García durante un viaje a León (1029), Sancho ocupó Castilla alegando los derechos sucesorios de su mujer, a pesar de que existían herederos masculinos con más derechos para regir aquel Condado. 
Esto hizo estallar la guerra con el rey de León, que también ambicionaba la anexión de Castilla; la suerte de la guerra entre los dos reyes favoreció al de Pamplona, que ocupó León, Zamora y Astorga (1034). 
De ese momento data una acuñación de moneda en la que Sancho se titula emperador. Sin embargo, su «imperio» fue efímero: en 1035 el rey leonés reconquistaba su capital (que era la ciudad que daba derecho a usar el título imperial). Y en aquel mismo año moría Sancho, dejando sus estados repartidos entre sus hijos:  
ü  Pamplona, las Vascongadas y la Bureba para García; 
ü  Castilla para Fernando; 
ü  Sobrarbe y Ribagorza para Gonzalo;
ü   y Aragón para Ramiro.


AMPLIACIÓN DEL CONTEXTO Y DE SU REINADO.
Sobrepasado el año 1000, se sucede una etapa de prosperidad económica, cultural y social que produce un gran optimismo en los cristianos habitantes del norte peninsular. Superado el temor a las devastadoras razzias de Al-Mansur y abandonados los temores milenaristas, el terreno era propicio para una persona de la habilidad y personalidad de Sancho III, al que la política de alianzas familiares con sus vecinos castellanos y leoneses, emprendida por la familia Jimena, beneficiaría en sus ansias expansivas.

Hijo del rey navarro García Sánchez II, "El Temblón o el Trémulo" y de Jimena, mujer perteneciente a un linaje nobiliario leonés. Biznieto de Fernán González y nieto de la infanta castellana Urraca. Marido de Muniadonna, hija del conde de Castilla Sancho García y cuñado de Alfonso V, rey de León; Sancho tenía vínculos familiares con todos los territorios anexos a su reino, que se circunscribía originalmente a Pamplona y la Navarra nuclear; la tierra najerense y el condado de Aragón. 
Es muy probable que recibiera en herencia el reinado de Pamplona hacia el año 1000, pero sus primeros pasos estarían supeditados a la regencia de su tío Sancho Ramírez. En 1004 asumiría las riendas personalmente, pero bajo la observación y consejo de su madre Jimena y su abuela Urraca, que junto con los prelados de Pamplona y Nájera dirigirían el devenir de su gobierno hasta su plena madurez, que llega en el año 1011.
La influencia de su madre leonesa y de su abuela castellana dejarán una profunda huella en la futura acción del monarca, que enfocará sus miras hacia estos territorios, amparándose en los lazos familiares que le vinculaban a ellos.

La expansión de los territorios de Sancho el Mayor
·       El condado de Ribagorza: aprovechando la muerte del conde Guillermo en el año 1010. Momento en que sus dominios pasan a doña Mayor,  Esta, la heredera había sido repudiada después de haberse casado con el conde Ramón III de Pallars, lo éste aprovechó  para hacerse con el condado, provocando la huida de doña Mayor. Esta  coyuntura fue aprovechada por Sancho III para intervenir a favor de su pariente y hacerse con el control de Ribagorza y más tarde de Sobrarbe. 
·        Castilla: En 1017 muere el conde castellano Sancho García, dejando como heredero al infante García Sánchez, de tan sólo 7 años. Las injerencias leonesas y la división de la nobleza ponen en peligro la integridad del condado, lo que provoca la intervención del monarca pamplonés, como cuñado del infante, que actúa desde ese momento como tutor. En 1029, en la víspera de su boda con doña Sancha, hermana del rey leonés Vermudo III, el infante García es asesinado. Inmediatamente, Sancho III, amparado por la potestad de su esposa, asume la tutela definitiva del condado de Castilla, al frente del que pone a su segundo hijo, Fernando, que pasaría a la historia como "El Magno".
·       León: Sancho había aprovechó la muerte de Alfonso V de León en el cerco de Viseo para ejercer su derecho de tutoría sobre el heredero de la corona leonesa, Vermudo III, que era menor de edad.
 De esta forma, sus dominios se extienden desde el condado de Aragón hasta el reino astur-leonés, constituyendo la mayor unidad territorial de los reinos cristianos peninsulares después de la dominación musulmana. 
Dividió su reino entre sus hijos, acaecida tras su muerte. A García le correspondió Navarra, Castilla a Fernando, Aragón a Ramiro y Sobrarbe y Ribagorza a Gonzalo, provocando así que durante muchos siglos, todos los reyes peninsulares descendieran de un tronco común, el del pamplonés.
SOBRE SU REINADO
Pese a que en 1031 se produce la desintegración de Al-Andalus en Reinos de Taifas, Sancho III no dirigió su poder militar hacia el sur. Únicamente se conformó con tomar algunas posiciones repoblando las orillas del río Gállego y reforzando puestos fronterizos en las sierras y presierras pirenaicas. Su dominio territorial se forjó a base de hábiles gestiones familiares y golpes militares escasos, concretos y certeros en sus fronteras este y oeste, dirigidos hacia sus vecinos cristianos.
Sancho III orientó sus relaciones hacia el exterior de la península. En 1010 viajó a Saint-Jean d'Angely, con motivo del descubrimiento de la cabeza de San Juan el Bautista. Era el primer viaje de un monarca hispano a una corte extranjera. 
Mantuvo relación con Odilón de Cluny, para cuya abadía destinó importantes sumas económicas y envío a su hijo García a Roma, lo que demuestra una relación con el Papado. 
Sus contactos con el abad Oliba potenciaron la llegada de clérigos catalanes a sus territorios, fomentado la penetración de la regla benedictina. Poncio, abad de San Saturnino de Tavérnoles, pasó a ser obispo de Oviedo y Bernardo, monje de Ripoll, fue el primer obispo de Palencia, diócesis fundada por Sancho III para dominar los territorios del Cea y del Pisuerga, origen de litigios fronterizos sempiternos entre León y Castilla. 
Para poder asegurar sus dominios, desvió el Camino de Santiago hacia el sur, de tal manera que por un lado fomentaba el tránsito de comerciantes a través de la ruta xacobea y, por otro, potenciaba una vía de comunicación fluida para el desplazamiento de sus ejércitos a través de todos sus territorios. 
Refundó el monasterio de San Juan de la Peña en 1025 y mimó San Salvador de Leire, quizás porque allí pasó su infancia. También potenció la introducción de la regla benedictina en Irache, Albelda y Oña, monasterio burgalés donde fue enterrado tras su muerte en 1035. 
Como conclusión, cabe decir que Sancho III no tuvo el afán de unificar todos los reinos peninsulares bajo su mandato ni pensó en la europeización de sus territorios, su propósito fue únicamente el de acumular dominios para incrementar su poder, lo que le granjeó una red de contactos, algunos allende nuestras fronteras, que permitieron la entrada de nuevas ideas en la península.
De lo contrario, no se explicaría la división de su reino entre sus hijos, acaecida tras su muerte. A García le correspondió Navarra, Castilla a Fernando, Aragón a Ramiro y Sobrarbe y Ribagorza a Gonzalo, provocando así que durante muchos siglos, todos los reyes peninsulares descendieran de un tronco común, el del pamplonés.

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