domingo, 9 de junio de 2019

Oposición Geografía e Historia.- Prácticas de Arte.- Comentario de obras. “La Dama de Shalott” .- Waterhouse

Oposición Geografía e Historia.- Prácticas de Arte.- Comentario de obras. “La Dama de Shalott” .- Waterhouse

https://drive.google.com/file/d/1zzsaRY3S3L02PbWAopEJWGMrcA53yDK2/view?usp=sharing
Para ver documento pinchar en la imagen. 
Introducción.-
Estamos ante una obra pictórica figurativa, realizada al óleo sobre lienzo. Se trata de un cuadro cuya temática representa una leyenda artúrica de Elena, cuya figura destaca sobre la barca que se acuna en una especie de estanque. Se trata en realidad de una obra alegórica, cuyo título es “La Dama de Shalott” o “La Dama de Escalot”. Su autor es John William Waterhouse, quien la realizó en 1888. Pertenece al estilo prerrafaelita
Descripción: análisis iconográfico
También conocida como “La Dama de Escalot”, esta obra representa los versos de un poema de Tennyson, poeta victoriano, que versan sobre una leyenda artúrica. Dicho poema inspiró tres obras de Waterhouse: La dama de Shalott (1888), La dama de Shalott mirando a Lancelot (1894) y “Cansada estoy de las sombras” dijo la dama de Shalott (1915).
Este poema narra la leyenda artúrica de la dama de Shalott, llamada Elena o Elaine, quien sufría una maldición y no podía mirar por la ventana de la torre en la que vivía. Pasaba sus días tejiendo tapices en los que representaba lo que veía a través de un espejo que había colocado estratégicamente para ver el exterior. Precisamente, lo que veía era Camelot, así que tejía las aventuras del Rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda. Hasta que un día el espejo le mostró el reflejo de Lancelot, quien provocó en Elena un enamoramiento súbito, de tal manera que ella se giró hacia la ventana para verle. Entonces, sabiendo que la maldición la llevaría a su muerte antes del amanecer, se embarcó por el río intentando alcanzar Camelot y conocer a su amado antes del nuevo día. Pero murió.
Comentario y análisis
La representación de temas artúricos es una constante en la pintura prerrafaelita, y el tema de la dama de Shalott tiene una potencia singular ya que encarna el deseo de alcanzar Camelot. Para los prerrafaelitas, disconformes con la sociedad de su tiempo, la vista al pasado era una forma de escape, representaba la gloria perdida del pasado, y ellos mismos hubieran navegado desesperados hacia Camelot metafóricamente.
Análisis formal: 
Ofelia” de Millais"
Compositivamente y temáticamente, esta obra encuentra su paralelo en la también prerrafaelita “Ofelia” de MillaisLa composición de la obra es horizontal, con las líneas marcadas por la propia barca, el río y el paisaje. La protagonista hace de eje vertical, situada al centro de la obra. No se aprecia dinamismo alguno, lo cual tiene sentido dado que se puede deducir que acaba de partir, pues aún se aprecian las escaleras en la izquierda. La mirada de la dama de Shalott se dirige hacia un plano fuera del cuadro, indicando la lejanía de Camelot y dando profundidad a la representación pictórica. La joven aparece en una actitud melancólica y desencantada, aspecto que se ve no solo en su rostro sino también en la quietud de sus brazos y su cuerpo.
La vegetación de fondo, pese a estar dispuesta verticalmente, da tal sensación de uniformidad que apenas rompe la horizontalidad de la obra. Las líneas son difuminadas, no especialmente marcadas. La luz es tenue, oscura, nos indica que está anocheciendo. El color es suave, lo que más destaca es el tapiz que la joven lleva consigo. Este cuadro transmite sensaciones muy potentes, es casi palpable la tristeza de la joven, quien, pese a tener la última esperanza de que llegará  a Camelot, es consciente de que va a morir.
Simbólicamente es una obra cargada de referencias. El propio tapiz nos muestra escenas de Camelot, las mismas que veía día tras día Elena desde su ventana. Vemos en la barca una figura de Cristo, aspecto que se entiende dentro de la religiosidad del momento y de la inminente muerte de la joven. También vemos tres velas, pero solo queda una encendida. Es una alusión a la llama de la vida, que poco a poco se apaga para la protagonista. En la barca se aprecian unas letras grabadas, que de acuerdo a la leyenda dirían “Dama de Shalott”. Otro elemento interesante son las cadenas de la propia barca que suelta para poder navegar, ya que podrían aludir a que ella misma se ha quitado las cadenas de su condena en la torre, aunque la libertad le vaya a suponer la muerte.
CONTEXTO ARTÍSTICO: el prerrafaelismo. 
A mitades del siglo XIX, al inicio del reinado de la reina Victoria, la pintura inglesa está estancada en las convenciones académicas y se encuentra en un callejón sin salida creativa., presa de las convenciones estrictas, y sometida a los gustos de una clientela con afán de costumbrismo, que conlleve a menudo una moral o un sentimentalismo cursi.
En reacción, tres jóvenes estudiantes de la Royal Academy, Hunt, Millais y Rossetti, fundan la cofradía prerrafaelita.  Según ellos, la enseñanza académica, incapaz de liberarse de las normas estéticas procedentes del Renacimiento, es directamente responsable de esta esclerosis creativa. Ambicionan crear una nueva pintura, refiriéndose ya no al Renacimiento, sino al arte medieval, en particular aquel de los primitivos italianos,; aquel anterior a Rafael, libre y auténtico, siguiendo, para ello, los preceptos del influyente teórico victoriano, John Ruskin. Sus cuadros son coloridos, conllevan múltiples símbolos y referencias literarias, sensibles a la naturaleza y a las cuestiones sociales. Creían en un arte como modelo de pureza y de libertad, libre de cualquier amaneramiento académico.
Su ideario u objetivos de la Hermandad se resumían en cuatro declaraciones:
1.     Expresar ideas auténticas y sinceras;
2.     Estudiar con atención la Naturaleza, para aprender a expresar estas ideas;
3.     Seleccionar en el arte de épocas pasadas lo directo, serio y sincero, descartando todo lo convencional, autocomplaciente y aprendido de memoria;
4.     Y, lo más importante de todo, buscar la perfección en la creación de pinturas y esculturas.
Su grupo se amplía rápidamente, con cuatro nuevos miembros, de perfiles muy distintos: Thomas Woolner (1825-1892), escultor y poeta; James Collinson (1825-1881), estudiante de la Royal Academy; William Michael Rossetti (1829-1919), el hermano de Dante Gabriel y funcionario de hacienda de la época; Frederick Georges Stephens (1828-1907), estudiante en pintura, de poco talento, que se orientará posteriormente hacia la escritura y la crítica de arte.
La cofradía se disuelve rápidamente, pero sus ideas siguen nutriendo la vanguardia inglesa, durante cerca de cincuenta años. La segunda generación, dominada por Edward Burne-Jones y William Morris, aplica los principios prerrafaelitas a la decoración, al mobiliario y a la ilustración de libros. Más allá de Inglaterra, en particular el universo de Burne-Jones, tendrá una profunda influencia en la corriente simbolista.
CONTEXTO HISTÓRICO
Más allá de una mera reacción a la enseñanza académica, los orígenes del prerrafaelismo solo se pueden comprender situándolos en el contexto político e intelectual de la época. En 1848, toda Europa está atravesada por movimientos revolucionarios; la ola del Gothic Revival conoce en la Inglaterra del siglo XIX, una amplitud sin parangón; el crítico de arte y teórico John Ruskin (1819-1900) ejerce una influencia preponderante, en la sociedad victoriana. Ruskin preconiza una visión profundamente moral del arte, al que otorga un protagonismo social. Sitúa la práctica artesanal por encima de cualquier reacción a la industrialización floreciente, y propone un concepto poético y místico de la naturaleza, ésta teniendo que ser representada de manera directa y sincera. Cuantas teorías a las que se adhieren Hunt, Millais y Rossetti, sin reservas.
BIRCHALL, Heather. Prerrafaelitas. Madrid, 2010. Ed. Taschen
Curiosidad: EL POEMA
Los versos concretos de Tennyson que inspiran esta escena, traducidos, dicen así:

“Y en la oscura extensión río abajo
-como un audaz vidente en trance,
contemplando su infortunio-
con turbado semblante
miró hacia Camelot.
Y al final del día
la amarra soltó, dejándose llevar;
la corriente lejos arrastró
a la Dama de Shalott.
.
Yaciendo, vestida con níveas telas
ondeando sueltas a los lados
-cayendo sobre ella las ligeras hojas-
a través de los susurros nocturnos
navegó río abajo hacia Camelot;
y yendo su proa a la deriva
entre campos y colinas de sauces,
oyeron cantar su última canción
a la Dama de Shalott.
.
Escucharon una tuna lastimera, implorante,
tanto en alta voz como en voz baja,
hasta que su sangre se fue helando lentamente
y sus ojos se oscurecieron por completo,
vueltos hacia las torres de Camelot.
Y es que antes de que fuera llevada por la corriente
hacia la primera casa junto a la orilla,
murió cantando su canción
la Dama de Shalott.''

No hay comentarios:

Publicar un comentario