martes, 15 de enero de 2019

Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Historia. Comentario de Textos: Bases de Manresa, 1892.


EL NACIONALISMO CATALÁN Y LAS BASES DE MANRESA. 1892.


Base 3ª.- La lengua catalana será la única que, con carácter oficial, podrá usarse en  Cataluña 
Base 4ª.- Sólo los catalanes, ya lo sean por nacimiento o en virtud de naturalización, podrán desempeñar en Cataluña cargos públicos. 
Base 7ª.- El poder legislativo Regional radicará en las Cortes Catalanas. 
Base 12ª.- Cataluña contribuirá a la formación del ejército permanente de mar y tierra por medio de voluntarios o bien mediante una compensación en metálico. 
Base 13ª.- El mantenimiento del orden público y seguridad interior de Cataluña estarán confiadas al Somatén y a los mossos de l´esquadra. 
Base 15ª.- La enseñanza pública... deberá organizarse de una forma adecuada a las necesidades y carácter de la civilización de Cataluña. 
Base 16ª.- La Constitución Catalana y los derechos de los catalanes estarán bajo la salvaguarda del Poder ejecutivo catalán.

Enric Prat de la Riba. Manresa, 27 de marzo de 1892.
1. Clasificación y tipología 
Nos encontramos ante una selección de artículos que responde a una fuente primaria o directa, puesto que es un documento de la época y del momento. La naturaleza puede considerarse jurídica, puesto que tiene un pretendido carácter legal, aunque también podríamos encuadrarla dentro de los textos de tipo histórico circunstancial, debido al carácter subjetivo de la propuesta y su importancia para el devenir de los acontecimientos en los que se enmarca. El carácter político del documento pretende dar a conocer las reivindicaciones del catalanismo representado por Enric Prat de la Riba, figura clave del catalanismo conservador de la Restauración, varias veces diputado a Cortes y primer presidente de la mancomunidad catalana (Gobierno económico de Cataluña) ya durante la monarquía de Alfonso XIII. 
Los destinatarios son fundamentalmente los asistentes a la reunión de Unión Catalanista en Manresa y, en general, el pueblo catalán. La fecha es 1892 y el lugar Manresa, tras la fusión del Centre Catalá y la Lliga de Catalunya, propugnada por Prat de la Riba, fundándose la Unió catalanista. 
El texto se enmarca históricamente en la Restauración (1875-1931). El carácter público del documento justifica su alcance nacional, aunque está enmarcado en las circunstancias propias de Cataluña.

2. Análisis 
Debido al carácter articulado del documento, estructurado en bases, las principales ideas a destacar quedan encuadradas en cada uno los siete artículos o bases recogidos.
La identidad lingüística, es decir, el establecimiento del catalán como lengua oficial, se plantea como una de las reivindicaciones prioritarias para recuperar las señas propias de este territorio, las cuales fueron eliminadas en 1716 con los Decretos de Nueva Planta (Base 3ª). El acceso a los empleos públicos en Cataluña para los nacidos o naturalizados en este territorio se recoge en la base 4ª, y pretende “nacionalizar” la administración pública de este territorio. Una propuesta más específica la compone la base 7ª, intentando plasmar las reivindicaciones propias del nacionalismo catalán, la creación de un Parlamento o Cortes catalanas de carácter corporativo. El intento de exclusión catalana del ejército español a través de “voluntarios” o “contribución monetaria” responde a una vieja demanda, justificada en el sistema de reclutamiento español. En la base 13ª se demandan competencias plenas en materia de orden público, a través del dos organismos: el Somatén (milicia catalana con funciones de policía rural cuyos orígenes se remontan a la Edad Media) y los mossos de l’esquadra (cuyos antecedentes se remontan al siglo XVIII). La ampliación de todas estas competencias se pretende que lleguen al control de la enseñanza pública en Cataluña, a través de la introducción de “particularidades” de su cultura (Base 15ª). Para terminar con esta selección de artículos finalizan con la exigencia de un gobierno propio catalán que ponga en marcha el documento prioritario: la Constitución Catalana (Base 15ª), representado en la futura “Mancomunidad” (Gobierno económico de Cataluña). 
Como hemos expuesto, en este fragmento se recogen las competencias propias de Cataluña, pero no debemos dejar de señalar las competencias del Estado, que también recogían las Bases de Manresa: relaciones internacionales, control del ejército de tierra y mar, construcción de carreteras y ferrocarriles, resolución de conflictos interregionales y presentación del presupuesto anual. 
3. Contexto histórico 
El sistema de la Restauración marginó a amplios sectores políticos y sociales, además de los partidos dinásticos existían en España otras fuerzas políticas que, con muchas dificultades, intentaban participar en la vida parlamentaria. Las principales corrientes eran las que encarnaban los nacionalismos periféricos (catalán y vasco), el movimiento obrero y el socialismo, y las diferentes corrientes republicanas. 
En Cataluña fue surgiendo un movimiento cultural (La Renaixença) que abarcaba diversos campos de la actividad intelectual (historia, literatura, artes…) que tuvieran relación con Cataluña, utilizando como instrumento cada vez más la lengua propia. Más tarde, ya en la Restauración, surgió el catalanismo político, cuyas guías eran Lo Catalanisme, publicado por Valentí Almirall en 1886, y La Tradició Catalana. De la síntesis de ambas obras surgió en 1896 el Compendi de la doctrina nacionalista, de Enric Prat de la Riba, como la forma catalana de regeneracionismo de fin de siglo. 
La primera organización catalanista que se creó fue el Centre Catalá, fundado en Barcelona en 1882 para defender los intereses morales y materiales de Cataluña, del que Almirall pronto sería su principal dirigente. Unos años después, en 1887, los elementos más conservadores del catalanismo fundaron la Lliga de Catalunya, que presentaría a la reina regente Mª Cristina un programa regionalista que mantenía, al mismo tiempo, la fidelidad a la monarquía y la búsqueda de una amplia autonomía. En 1891 volvieron a encontrarse el Centre y la Lliga gracias al esfuerzo conciliador de Prat de la Riba, y el resultado fue una nueva organización, la Unió Catalanista, en cuya primera reunión, en Manresa en 1892, suscribió las bases para una “Constitución regional catalana”, una síntesis de la concepción federal de integración del Estado catalán en el Estado español y de las ideas del catalanismo conservador. 
Desde comienzos de siglo hasta la Segunda República el catalanismo se expandió y adquirió una gran diversidad de opciones y tendencias. En síntesis fueron, por un lado, el catalanismo conservador que se expresó a través de la Lliga Regional (1901). En la Lliga se produciría una escisión más progresista apareciendo en 1906 el Centre Nacionalista Republicá (1906) y Acció Catalana (1922). La figura clave de esta tendencia fue F. Cambó, quien llegó a formar parte de gobiernos en Madrid como responsable de Hacienda en la crisis de 1917. 
Por otro lado, el catalanismo de izquierda tenía sus precedentes en el Partido Republicano catalán. Francesc Maciá dirigió a partir 1922 un nuevo partido, Estat Catalá. Ambas organizaciones confluyeron en Esquerra Republicana de Catalunya, fundada en 1931 y con un gran futuro político. 
4. Conclusión 
A modo de conclusión podemos destacar que las Bases de Manresa reivindicaban que Cataluña era la única soberana de su gobierno interior, pudiendo establecer libremente sus leyes y recaudar sus impuestos, acuñar moneda y cuantas otras atribuciones se derivasen de su autonomía. Cabe destacar que, mientras duró el régimen de la Restauración, las peticiones de los nacionalistas catalanes fueron continuamente desoídas desde Madrid lo que continuó avivando las llamas del regionalismo catalán.

 Bibliografía: 
- CARR, Raymond. Historia de España. Barcelona, Península, 2001. 
- FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Manuel. Pequeña Historia de España. Madrid, Espasa- Calpe, 2008. 
- GARCÍA DE CORTÁZAR, F y GONZÁLEZ, J. Breve Historia de España. Madrid, Alianza Editorial, 2008. 
- PÉREZ, Joseph. Historia de España. Barcelona, Crítica, 2003. 
- VILAR, Pierre. Historia de España. Barcelona, RBA, 2005 

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