
rOJO, AMARILLO Y
AZUL
Título: Rojo, amarillo y azul
Autor: Kandinsky
Cronología:
1925
Estilo:
ABSTRACCION
Técnica:
óleo
Material:
lienzo
Localización:
Centre Georges Pompidou. París
FICHA
TÉCNICA: El título de esta Obra es "Amarillo,
rojo y azul", óleo sobre lienzo pintado en 1925 por el maestro del
movimiento Abstracto Wassily Kandinsky. Realizado
durante su primera etapa que transcurre en Alemania hasta
1933 es una de las obras más conocidas del pintor.
ANÁLISIS
Es un
cuadro abstracto en el que
sobre un fondo plano se representa un espaico impreciso sobre el que se sitúan diversos elementos. Estos
elementos son
formas, colores pero no existe relación con
la realidad visible y es que para Kandinsky pintar
un cuadro supone llenar una superficie de elementos como líneas, puntos,
colores, formas geométricas que dan una sensación de tensión,
armonía, ritmo y que causen o provoquen una sensación
espiritual en el espectador.
Se puede puede dividir el cuadro en tres partes que
tienen un fondo de colores violetas, verdes, amarillos y azules.
§ En la parte izquierda domina
el color luminoso con predominio del amarillo pero con líneas
finas y gruesas, rectas y curvas, círculos y una semicircunferencia de
color anaranjado
§ En la zona central se observa
variedad de colores: rojo , amarillo, anaranjados , tres semicírculos de color
blanco que contrastan con un triángulo de color negro, un ajedrezado.
§ A la derecha encontramos
la zona menos luminosa con un gran círculo azul
sobre él ondula una cinta negra , dos triángulos negros dos ajedrezados
lleno de colores y una variedad cromática de verdes, violetas,
naranjas.
La disposición de los diferentes elementos no deja nada al azar,
consiguiendo crear una fuerte tensión entre las diferentes formas y valores
cromáticos. La contraposición de formas y colores crea tensión, pero
también armonía y dinamismo. La característica principal de
esta obra es la conjunción de formas regulares como (círculos, rectángulos y
triángulos) con formas libres y gestuales como la serpenteante línea negra. El coloquio de estos dos tipos de
elementos pictóricos es lo que determina el verdadero efecto del cuadro, tanto
es así que uno de los elementos más
importantes de este cuadro es precisamente el ritmo y el dinamismo que produce en nuestra
visión este” enfrentamiento de colores " y líneas. El ritmo, omnipresente en las obras de esta época, se
consigue mediante violentos contrastes de color que otorgan vitalidad a la
composición. El conjunto adquiere una dimensión cósmica y espiritual. El cuadro
puede ser interpretado como el enfrentamiento entre el amarillo y el azul que,
sin duda, simboliza la oposición entre el día y la noche.
Las sensaciones del espectador cobran aquí una gran
importancia por una parte parece existir una movimiento circular que
comenzaría por la línea curva de nuestra izquierda para acabar en la cinta
negra y sobre todo en el círculo negro de nuestra derecha que
parece " querer caer"
CONTEXTO
HISTÓRICO-ARTÍSTICO. EL AUTOR.
Wassili Kandinsky
es un pionero de la abstracción, corriente que será trascendental para las segundas
vanguardias. La abstracción es un leguaje no figurativo. De la realidad se toma
lo esencial y se abstrae lo secundario. La primera etapa de la abstracción
(1900-1914) la representa Kandinsky. Su código es libre e intuitivo, trabaja
con formas irregulares y con gran gama cromática. A Kandinsky le importa la
mancha de color y la expresión.
Trabajó como profesor
entre 1922 y 1933 en la Bauhaus. En 1926 publica su obra Punto y línea sobre
el plano donde expone su concepción de las fuerzas inherentes a las formas
y a los colores como vehículo de emoción, expresión, tensión y dinamismo. De
esta forma es posible crear asociaciones naturales entre el amarillo y el
triángulo, el círculo y el azul, el cuadrado y el rojo. Durante este periodo
realiza la versión definitiva de Amarillo-rojo-azul (óleo sobre lienzo,
128 × 201,5 cm ,
Museo Nacional de Arte Moderno, París) después de dos estudios preparatorios.
CONCLUSIÓN: El
camino iniciado por los impresionistas, que rompieron con la representación de
la realidad, culmina con Kandinsky y la Abstracción de manera que la pintura se
reivindica como algo que no tiene que estar sujeto a la representación de la
realidad, independizándose tras miles de año de dependencia de la figuración y
cuyo valor está en su propia naturaleza y color. En estas obras el ritmo se
consigue mediante violentos contrastes de color que otorgan vitalidad a la
composición. El conjunto adquiere una dimensión cósmica y espiritual. En este
cuadro en concreto puede ser interpretado como el enfrentamiento entre el
amarillo y el azul que, sin duda, simboliza la oposición entre el día y la
noche. Kandinsky renuncia a la figuración y defiende la
verdadera naturaleza de la pintura: la combinación de manchas de color sobre un
lienzo o cualquier otra superficie.
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