viernes, 21 de diciembre de 2018

Oposición Geografía e Historia. Prácticas de Arte. Anexos Teóricos: Vanguardias (pintura expresionista)


LA PINTURA EXPRESIONISTA
En el siglo XX los valores establecidos desde hacía siglos se alteran. El artista, inmerso en estos cambios, se sitúa en una nueva dimensión y la innovación en todos los campos de la expresión artística definen esta etapa. Es importante tener en cuenta la fecundidad del arte contemporáneo, que provoca la aparición de corrientes yuxtapuestas, a veces de efímera duración, reflejo de los cambios acontecidos y de la gran capacidad creadora del hombre.
El arte sufre la mayor transformación rompiendo con las convenciones establecidas desde el Renacimiento sobre la perspectiva y sobre la representación figurativa. El artista busca una forma diferente de expresar las realidades cambiantes, dan valores subjetivos al color e insisten en la velocidad y la simultaneidad como elementos condicionantes de la vida contemporánea.
Las tensiones sociales y políticas son graves durante la primera mitad de siglo, y tanto la guerra como el período en entreguerras provocan en los artistas su ira, su frustración ante lo absurdo, su necesidad de expresar la dureza del mundo que están viviendo, distanciándose de los lenguajes y de las formas tradicionales. Es importante tener en cuenta que muchos de los artistas de las primeras vanguardias se afilian o participan activamente en movimientos políticos de diferentes signos. La guerra afecta directa e indirectamente a los hombres y la presión psicológica y el testimonio de la catástrofe quedan presentes en la obra gráfica de los vanguardistas.
Con el término Expresionismo se debe entender un movimiento cultural surgido en Alemania a principios del siglo XX, que tuvo plasmación en un gran número de campos: artes plásticas, literatura, música, cine, teatro, danza, etc.  Su primera plasmación se produce en la pintura, coincidiendo con el Fauvismo y el Cubismo, siendo estos movimientos los primeros exponentes de las vanguardias artísticas. en la que prima la expresión subjetiva sobre la representación de la objetividad. Este término engloba obras y autores de un amplio período y países, con distintas inclinaciones y diferentes formas de ver el arte, además de una formación diferente, aunque el país donde esta vanguardia alcanza mayor intensidad es en Alemania. Todos tienen en común su reacción contra el Impresionismo y el naturalismo de finales del XIX, propugnando una visión interior, el subjetivismo y la expresión frente a la plasmación de la realidad (impresión).
El Expresionismo plantea las angustias vitales del hombre y por esto tiene una carga dramática, pesimista y crítica. Surge en la Europa prebélica y continúa durante y tras el desarrollo de la Primera Guerra Mundial (1914-18), tratando de reflejar la expresión de dolor, frustración, soledad e incomunicación del hombre y de Europa tras 1917.
Sus rasgos generales se acentúan en períodos de crisis. El valor fundamental es la libertad individual de expresión, pero con unos nexos comunes: El artista expresa emociones, queriendo reproducir en el espectador sus sentimientos. Los momentos de tensión, frustración, soledad, angustia y desgarramiento político provocan en la paleta de estos pintores la expresión de un grito de protesta. Los artistas expresionistas sienten la necesidad de cambiar la vida y renovar el lenguaje artístico (colores violentos, líneas muy marcadas, temática de amargura y soledad...). El expresionismo defendía la libertad individual, la primacía de la expresión subjetiva, el irracionalismo, el apasionamiento y los temas prohibidos –lo morboso, demoníaco, sexual, fantástico o pervertido–. Intentó reflejar una visión subjetiva, una deformación emocional de la realidad, a través del carácter expresivo de los medios plásticos, que cobraron una significación metafísica, abriendo los sentidos al mundo interior, del existencialismo más profundo.
Entendido de esta forma, el expresionismo es extrapolable a cualquier época y espacio geográfico. Así, a menudo se ha calificado de expresionista la obra de diversos autores como El Bosco, Grünewald, Pieter Brueghel el Viejo, El Greco, Francisco de Goya, pero también de Gauguin, Van Gogh o los nabi y simbolistas. Algunos historiadores, para distinguirlo, escriben “expresionismo” -en minúsculas– como término genérico y “Expresionismo” –en mayúsculas– para el movimiento alemán. Está claro que todos estos y otros autores influyeron grandemente en la formación del movimiento expresionista.
En Alemania, las ciudades de Dresde, Múnich y Berlín son los centros culturales y de contactos artísticos, junto con París, donde surgen agrupaciones de artistas que perfilan el expresionismo. Este grupo no tiene una línea programática preestablecida; cada artista o grupo trabaja de forma independiente, aunque todos insisten en la libertad individual, el irracionalismo, la primacía del yo, el apasionamiento, la aplicación violenta de los colores, la recurrencia a lo prohibido o morboso y a las figuras carcomidas o deformadas.
Para hacer un estudio de la pintura expresionista, lo haremos dividiendo a los pintores en grupos.


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