
LA PINTURA
EXPRESIONISTA
En el siglo XX los
valores establecidos desde hacía siglos se alteran. El artista, inmerso en
estos cambios, se sitúa en una nueva dimensión y la innovación en todos los
campos de la expresión artística definen esta etapa. Es importante tener en
cuenta la fecundidad del arte contemporáneo, que provoca la aparición de
corrientes yuxtapuestas, a veces de efímera duración, reflejo de los cambios
acontecidos y de la gran capacidad creadora del hombre.
El arte sufre la
mayor transformación rompiendo con las convenciones establecidas desde el
Renacimiento sobre la perspectiva y sobre la representación figurativa. El
artista busca una forma diferente de expresar las realidades cambiantes, dan
valores subjetivos al color e insisten en la velocidad y la simultaneidad como
elementos condicionantes de la vida contemporánea.
Las tensiones
sociales y políticas son graves durante la primera mitad de siglo, y tanto la
guerra como el período en entreguerras provocan en los artistas su ira, su
frustración ante lo absurdo, su necesidad de expresar la dureza del mundo que
están viviendo, distanciándose de los lenguajes y de las formas tradicionales.
Es importante tener en cuenta que muchos de los artistas de las primeras
vanguardias se afilian o participan activamente en movimientos políticos de
diferentes signos. La guerra afecta directa e indirectamente a los hombres y la
presión psicológica y el testimonio de la catástrofe quedan presentes en la
obra gráfica de los vanguardistas.
Con el
término Expresionismo se debe entender un movimiento cultural surgido en
Alemania a principios del siglo XX, que tuvo plasmación en un gran número de
campos: artes plásticas, literatura, música, cine, teatro, danza, etc. Su
primera plasmación se produce en la pintura, coincidiendo con el Fauvismo y el
Cubismo, siendo estos movimientos los primeros exponentes de las
vanguardias artísticas. en la que prima la expresión subjetiva sobre la
representación de la objetividad. Este término engloba obras y autores de un
amplio período y países, con distintas inclinaciones y diferentes formas de ver
el arte, además de una formación diferente, aunque el país donde esta
vanguardia alcanza mayor intensidad es en Alemania. Todos tienen en común su
reacción contra el Impresionismo y el naturalismo de finales del XIX, propugnando
una visión interior, el subjetivismo y la expresión frente a la plasmación de
la realidad (impresión).
El Expresionismo plantea
las angustias vitales del hombre y por esto tiene una carga dramática,
pesimista y crítica. Surge en la Europa prebélica y continúa durante y tras el
desarrollo de la Primera Guerra Mundial (1914-18), tratando de reflejar la
expresión de dolor, frustración, soledad e incomunicación del hombre y de
Europa tras 1917.
Sus rasgos
generales se acentúan en períodos de crisis. El valor fundamental es la
libertad individual de expresión, pero con unos nexos comunes: El artista
expresa emociones, queriendo reproducir en el espectador sus sentimientos. Los
momentos de tensión, frustración, soledad, angustia y desgarramiento
político provocan en la paleta de estos pintores la expresión de un grito de
protesta. Los artistas expresionistas sienten la necesidad de cambiar la vida y
renovar el lenguaje artístico (colores violentos, líneas muy marcadas, temática
de amargura y soledad...). El expresionismo defendía la libertad individual, la
primacía de la expresión subjetiva, el irracionalismo, el apasionamiento y los
temas prohibidos –lo morboso, demoníaco, sexual, fantástico o pervertido–.
Intentó reflejar una visión subjetiva, una deformación emocional de la
realidad, a través del carácter expresivo de los medios plásticos, que cobraron
una significación metafísica, abriendo los sentidos al mundo interior, del
existencialismo más profundo.
Entendido de esta
forma, el expresionismo es extrapolable a cualquier época y espacio geográfico.
Así, a menudo se ha calificado de expresionista la obra de diversos autores
como El Bosco, Grünewald, Pieter Brueghel el Viejo, El Greco,
Francisco de Goya, pero también de Gauguin, Van Gogh o los nabi y simbolistas.
Algunos historiadores, para distinguirlo, escriben “expresionismo” -en
minúsculas– como término genérico y “Expresionismo” –en
mayúsculas– para el movimiento alemán. Está claro que todos estos y otros
autores influyeron grandemente en la formación del movimiento expresionista.
En Alemania, las
ciudades de Dresde, Múnich y Berlín son los centros culturales y de contactos
artísticos, junto con París, donde surgen agrupaciones de artistas que perfilan
el expresionismo. Este grupo no tiene una línea programática preestablecida;
cada artista o grupo trabaja de forma independiente, aunque todos insisten en
la libertad individual, el irracionalismo, la primacía del yo, el
apasionamiento, la aplicación violenta de los colores, la recurrencia a lo prohibido
o morboso y a las figuras carcomidas o deformadas.
Para hacer un
estudio de la pintura expresionista, lo haremos dividiendo a los pintores en
grupos.
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