Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia. Comentario de Textos Historia Antigua: La ascensión al trono del rey Salomón.
LA ASCENSIÓN AL TRONO DE
SALOMÓN
El rey David era muy anciano (…)
Por aquel tiempo Adonías, hijo de Haggit, decía que él iba a ser el rey. Se había
provisto ya de carros, jinetes y una guardia de cincuenta hombres (…). Habló
con Joab y con Abiatar, el sacerdote, que le prestaban apoyo. Pero Sadok, el
sacerdote, Benías, hijo de Joyada, y Natán, el profeta (…) no estaban a su
lado. Adonías hizo un sacrificio (…) e invitó a todos sus hermanos, a los oficiales
(…), pero no convocó a Natán el profeta, a Benías o a Salomón.
Dijo entonces Natán a Betsabé,
la madre de Salomón: “¿No has oído que Adonías se ha hecho rey y que David
desconoce lo sucedido? Ven y te diré lo que has de hacer para tu salvación y la
de tu hijo Salomón. Ve junto al rey y dile: ¿No juro tu Majestad a tu sierva
que mi hijo Salomón habría de sucederte como rey? (…) ¿Por qué ha constituido
Adonías como rey? Cuando tú estés hablando con el rey, yo entraré detrás de ti y
expondré todo el asunto”.
Betsabé se presentó, pues, en
la cámara privada del rey (…) Entonces el rey hizo el siguiente juramento a Betsabé:
“Te juro por el Dios de Israel que Salomón tu hijo me sucederá y que él habrá
de sentarse en mi trono (…)”. Dijo también David: “Que vengan Sadok, el
sacerdote, y Natán, el profeta, y Benías, hijo de Joyada”. Entraron a presencia del rey y les dio las
órdenes siguientes: “Tomad vuestros hombres; montad a mi hijo Salomón sobre la
mula real y dadle escolta hasta Gihón. Que Sadok, el sacerdote, y Natán, el
profeta, le unjan allí como rey de Israel. Que resuene la trompeta y se proclame
en alta voz: viva el rey Salomón” (…)
Adonías y sus invitados estaban
terminando el banquete, cuando el ruido llegó a sus oídos. Joab, oyendo el
sonido de la trompeta, exclamó: “Qué es ese griterío en la ciudad?” (…)
Mientras hablaba, llegó Jonatán, hijo de Abiatar, el sacerdote (…) y dijo: “Nuestro
rey David ha hecho de Salomón su corregente (…)”. Entonces, todos los invitados
de Adonías se levantaron llenos de terror y se dispersaron. Adonías mismo,
lleno de pánico por Salomón, se fue hacia el altar y se aferró a sus extremos.
Enviaron un mensaje a Salomón en los siguientes términos: Adonías tiene miedo
del rey Salomón. Se ha aferrado al extremo del altar y ha dicho; “Que el rey Salomón
me jure que no dará su siervo a la espada”. Salomón respondió: “Si prueba que
es hombre justo no caerá al suelo ni un solo cabello de su cabeza; pero si es
injusto morirá”. El rey Salomón envió por él y lo hizo bajar del altar. Adonías
se llegó donde el rey y se postró ante él. Salomón le dijo; “Vete a tu casa”. (1 Re. 1,1-53)
Comentario
El texto que vamos a comentar
es histórico-literario, aunque podemos considerarlo como historiográfico. Su
temática es la ascensión al trono de Salomón. Forma parte de un texto
recopilatorio más amplio en el que se describe la totalidad del reinado
salomónico. Los historiadores consideran que en su conjunto se trata de una
obra de carácter histórico, no legendaria. Su autor, o la fuente en la que se
inspira, ha sido coetáneo a los hechos y vivido en la corte, teniendo, por
ello, acceso de primera mano a la vida interna de la corte, siendo testigo de
los diversos grupos, partidos y disensiones que se formaron en el período final
del reinado de David. De tal forma que el autor ha usado posiblemente un relato
breve de esos acontecimientos redactado en la misma época de Salomón, en torno
al año 900 a J.C. Aunque la redacción
final que nos llega es aproximadamente del año 600 d. J.C.
El estilo es narrativo, vivo y
sencillo. El autor tiene la habilidad de ir presentando y resumiendo lo esencial
de la narración en escenas diversas.
En cuanto al análisis del texto podemos señalar que
la idea principal del texto es la sucesión del Rey David,
anciano y próximo a la muerte. En ese contexto, su hijo mayor, Adonías se
declara así mismo como sucesor y se prepara una guardia personal (cincuenta
hombres más carros y jinetes), al tiempo que celebra un banquete-sacrificio
donde reúne a quienes le apoyan, no a sus adversarios. Mientras tanto, Betsabé,
madre de Salomón, intriga en palacio, impulsada por Natán, para lograr que
David proclamase a su hijo como su sucesor, lo que logran recordando al rey un
antiguo juramento. La designación de Salomón como regente se efectúa según el
rito tradicional: toques de trompeta, presentación del rey al pueblo montado en
la caballería real, aclamación pública y unción real con óleo sagrado en la fuente
de Gihón.
A continuación, se describe el
miedo que se apodera del partido contrario ante los hechos consumados y su
huida. Adonías se acoge, como suplicante, al derecho de asilo en el altar. Pide
a Salomón que respete su vida. Éste se pronuncia ambiguamente y ordena que lo
arranquen de la protección del altar. En un primer momento lo dejará libre
(cómo se recoge en el texto) pero posteriormente ordenará su muerte.
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