martes, 8 de enero de 2019

Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia. Comentario de Textos Historia Antigua: La ascensión al trono del rey Salomón.


Oposición Geografía e Historia. Prácticas Historia. Comentario de Textos Historia Antigua: La ascensión al trono del rey Salomón. 
LA ASCENSIÓN AL TRONO DE SALOMÓN
El rey David era muy anciano (…) Por aquel tiempo Adonías, hijo de Haggit, decía que él iba a ser el rey. Se había provisto ya de carros, jinetes y una guardia de cincuenta hombres (…). Habló con Joab y con Abiatar, el sacerdote, que le prestaban apoyo. Pero Sadok, el sacerdote, Benías, hijo de Joyada, y Natán, el profeta (…) no estaban a su lado. Adonías hizo un sacrificio (…) e invitó a todos sus hermanos, a los oficiales (…), pero no convocó a Natán el profeta, a Benías o a Salomón.
Dijo entonces Natán a Betsabé, la madre de Salomón: “¿No has oído que Adonías se ha hecho rey y que David desconoce lo sucedido? Ven y te diré lo que has de hacer para tu salvación y la de tu hijo Salomón. Ve junto al rey y dile: ¿No juro tu Majestad a tu sierva que mi hijo Salomón habría de sucederte como rey? (…) ¿Por qué ha constituido Adonías como rey? Cuando tú estés hablando con el rey, yo entraré detrás de ti y expondré todo el asunto”.
Betsabé se presentó, pues, en la cámara privada del rey (…) Entonces el rey hizo el siguiente juramento a Betsabé: “Te juro por el Dios de Israel que Salomón tu hijo me sucederá y que él habrá de sentarse en mi trono (…)”. Dijo también David: “Que vengan Sadok, el sacerdote, y Natán, el profeta, y Benías, hijo de Joyada”.  Entraron a presencia del rey y les dio las órdenes siguientes: “Tomad vuestros hombres; montad a mi hijo Salomón sobre la mula real y dadle escolta hasta Gihón. Que Sadok, el sacerdote, y Natán, el profeta, le unjan allí como rey de Israel. Que resuene la trompeta y se proclame en alta voz: viva el rey Salomón” (…)
Adonías y sus invitados estaban terminando el banquete, cuando el ruido llegó a sus oídos. Joab, oyendo el sonido de la trompeta, exclamó: “Qué es ese griterío en la ciudad?” (…) Mientras hablaba, llegó Jonatán, hijo de Abiatar, el sacerdote (…) y dijo: “Nuestro rey David ha hecho de Salomón su corregente (…)”. Entonces, todos los invitados de Adonías se levantaron llenos de terror y se dispersaron. Adonías mismo, lleno de pánico por Salomón, se fue hacia el altar y se aferró a sus extremos. Enviaron un mensaje a Salomón en los siguientes términos: Adonías tiene miedo del rey Salomón. Se ha aferrado al extremo del altar y ha dicho; “Que el rey Salomón me jure que no dará su siervo a la espada”. Salomón respondió: “Si prueba que es hombre justo no caerá al suelo ni un solo cabello de su cabeza; pero si es injusto morirá”. El rey Salomón envió por él y lo hizo bajar del altar. Adonías se llegó donde el rey y se postró ante él. Salomón le dijo; “Vete a tu casa”.  (1 Re. 1,1-53)
Comentario
El texto que vamos a comentar es histórico-literario, aunque podemos considerarlo como historiográfico. Su temática es la ascensión al trono de Salomón. Forma parte de un texto recopilatorio más amplio en el que se describe la totalidad del reinado salomónico. Los historiadores consideran que en su conjunto se trata de una obra de carácter histórico, no legendaria. Su autor, o la fuente en la que se inspira, ha sido coetáneo a los hechos y vivido en la corte, teniendo, por ello, acceso de primera mano a la vida interna de la corte, siendo testigo de los diversos grupos, partidos y disensiones que se formaron en el período final del reinado de David. De tal forma que el autor ha usado posiblemente un relato breve de esos acontecimientos redactado en la misma época de Salomón, en torno al año 900 a J.C.  Aunque la redacción final que nos llega es aproximadamente del año 600 d. J.C.
El estilo es narrativo, vivo y sencillo. El autor tiene la habilidad de ir presentando y resumiendo lo esencial de la narración en escenas diversas.
En cuanto al análisis del texto podemos señalar que la idea principal del texto es la sucesión del Rey David, anciano y próximo a la muerte. En ese contexto, su hijo mayor, Adonías se declara así mismo como sucesor y se prepara una guardia personal (cincuenta hombres más carros y jinetes), al tiempo que celebra un banquete-sacrificio donde reúne a quienes le apoyan, no a sus adversarios. Mientras tanto, Betsabé, madre de Salomón, intriga en palacio, impulsada por Natán, para lograr que David proclamase a su hijo como su sucesor, lo que logran recordando al rey un antiguo juramento. La designación de Salomón como regente se efectúa según el rito tradicional: toques de trompeta, presentación del rey al pueblo montado en la caballería real, aclamación pública y unción real con óleo sagrado en la fuente de Gihón.
A continuación, se describe el miedo que se apodera del partido contrario ante los hechos consumados y su huida. Adonías se acoge, como suplicante, al derecho de asilo en el altar. Pide a Salomón que respete su vida. Éste se pronuncia ambiguamente y ordena que lo arranquen de la protección del altar. En un primer momento lo dejará libre (cómo se recoge en el texto) pero posteriormente ordenará su muerte.
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