domingo, 13 de enero de 2019

Oposición Geografía e Historia: Prácticas de Historia. Metodología: Guión comentario de mapas históricos.

Oposición Geografía e Historia: Prácticas de Historia. Metodología

Guión comentario de mapas históricos.


La lectura de mapas Geohistóricos.
La utilización de mapas geohistóricos es de especial relevancia en el estudio de la Historia Contemoporánea, sin perjuicio de que lo sea en el del estudio de otros tiempos históricos. Para el análisis de la historia de los siglos XIX y XX los mapas son un instrumento imprescindible por razones específicas: la entrada en la escena histórica occidental de espacios hasta entonces desconocidos, la aparición de conflictos bélicos de dimensiones mundiales, la irrupción de nuevos actores en el marco de las relaciones internacionales, y en definitiva, la dimensión universal de los rasgos propios de la contemporaneidad.
El mapa es una ayuda imprescindible para la ubicación espacial del acontecimiento o proceso, es además un registro de la memoria de las actividades y acciones del hombre en la historia. A lo largo del siglo XX las escuelas historiográficas han subrayado la vinculación estrecha que han de seguir la Geografía y la Historia para conjugar el análisis del espacio y el tiempo. Sin embargo, la progresiva especialización de ambas disciplinas, Geografía e Historia, a partir de las décadas centrales del siglo, fue en perjuicio de la síntesis de ambas coordenadas, la temporal y la espacial. Los alumnos de Historia ya no estudian Geografía y viceversa. La escasa utilización de los mapas en las clases de Historia fue en perjuicio de las visiones de conjunto y de la elaboración de marcos geohistóricos de referencia.
Los mapas sirven además para fijar los contenidos en la memoria, porque son referentes visuales fácilmente reconocibles. Sirven también para poner en concordancia un marco geográfico con un momento cronológico concreto, o bien un fenómeno de larga duración. Con los mapas visualizamos los antecedentes y las consecuencias, los agentes y las voluntades, las estructuras y las circunstancias de los acontecimientos y fenómenos históricos
Al igual que los textos, los comentarios de mapas geohistóricos requieren de un método, lo más normalizado posible:
- La tipología de mapas, las épocas a las que hacen referencia e incluso el tema que tratan, marcan las condiciones específicas de los comentarios, siendo poco sensato pensar posible un modelo de comentario único y universal.
- Lejos de considerar que los mapas carecen de autores conocidos y por lo tanto que el tema de la autoría no es importante, o bien que hay mapas documento y otros que no lo son, conviene contextualizar la naturaleza del mapa como documento, viendo el origen y finalidad con que fue elaborada la carta, qué institución u organismo lo encargó y con qué fin. Esta información es fundamental para valorar la intencionalidad de la representación e incluso evaluar los errores del mapa como mentiras cartográficas.
- En general, todo comentario de un mapa histórico habrá de contener las siguientes consideraciones:
1. Una descripción del mapa en sí mismo.
- Su consideración como documento nos obliga a fijarnos en aspectos formales como la tipología gráfica y aspectos expresivos, el sistema de signos y leyendas, cuya disposición sobre el plano expresa en muchas ocasiones la claridad con que el cartógrafo y/o historiador ha sabido abordar el tema planteado. Para la cartografía ha resultado siempre un reto principal, solventado con gran creatividad en ocasiones, la representación de las dinámicas históricas.
2. Una explicación del escenario representado.
- El primer paso es fijar los límites geográficos plasmados en el mapa: señalización de las divisiones y subdivisiones. A continuación, se precisa la localización espacio-temporal del mapa. Las distintas huellas -nombres de ciudades, estados, fechas, símbolos de batallas...- facilitan la localización. Finalmente, activamos los nexos que ponen en relación los signos (trazadas, colores, símbolos, flechas...) y las distintas unidades en que se divide el conjunto.
3. La localización geográfica, temporal y temática.
- Este es el punto en que puede comenzarse el comentario real del mapa. Se inicia con la determinación del escenario y la datación de los acontecimientos representados. Conocidos ambos, los elementos del mapa nos proporcionan la temática central del mismo. La tipología temática de los mapas geohistóricos en los atlas se ha ampliado de tal manera en las últimas décadas que resulta difícil ceñirse a unas líneas generales. Aún así, las referencias clásicas nos hablan de mapas históricos de temas políticos, económicos, sociales, demográficos y culturales, aunque casi siempre nos enfrentamos a cartas de naturaleza mixta.
4. Un análisis del tema central.
- Esta fase del comentario exige por supuesto conocer la cuestión histórica y de la época de referencia a la que se refiere el mapa. Para ello resulta útil establecer una jerarquización de las temáticas, principales y secundarias, que pueden leerse en el mapa. Las cuestiones de carácter complementario ayudan a explicar las dinámicas y cambios a los que se refiere el tema central, por ello no deben relegarse. Para abordar el tema central, habrá que incidir en las condiciones históricas que le confieren toda su relevancia y significación; señalar los antecedentes y consecuentes de la cuestión.
5. Unas conclusiones.
- En ellas se pueden valorar los hechos principales situándolos en el contexto general de la Historia y estableciendo paralelismos con otros escenarios coetáneos o del mismo en otras épocas significativas. Puede asimismo valorarse la trascendencia del tema para la Historia.
Finalmente, una apuesta importante desde la Historia más reciente, que se refiere especialmente a mapas de naturaleza geopolítica, es el trabajo comparado, siguiendo las pautas antes expuestas, aunque centrando la atención en las dinámicas del cambio histórico.

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