TEMA: LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX (4º ESO).- 6
LA RESTAURACIÓN
LA ESPAÑA DE LA RESTAURACIÓN
(1874- 1902)
Agotado el sistema político de la República va tomando
fuerza la idea de Antonio Cánovas del Castillo de restaurar la monarquía en la
familia de los Borbones. Cánovas prepara el regreso de Alfonso con gran
prudencia. Redactó un manifiesto que el príncipe firmó en Sandhurst,
academia militar inglesa donde se encontraba estudiando. Pero los
acontecimientos se precipitaron cuando el general Martínez Campos proclama rey
a Alfonso tras un pronunciamiento en Sagunto. Se reinstaura así la monarquía.
Los principios fundamentales del nuevo sistema político de la restauración
fueron la Constitución de 1876 y la alternancia en el poder de los partidos.
La Constitución de 1876
Cánovas
inició el proceso constitucional y concibió este documento como un equilibrio
entre la constitución moderada de 1845 y la revolucionaria de 1869. Sus
características fueron:
- Soberanía
compartida entre el Rey y las Cortes.
- Amplia
declaración de derechos (seguridad personal, inviolabilidad del domicilio
y de la correspondencia; libertad de conciencia, expresión y enseñanza;
derecho de reunión y asociación, etc.).
- Sufragio
censitario para el 5% de la población que, en 1890 pasa a ser sufragio
universal masculino.
- Confesionalidad
católica del Estado, aunque con libertad de culto.
- Sistema
bicameral, aunque los senadores son nombrados por la Corona.
El
turnismo político
Este sistema consistió en la alternancia en el poder del Partido
Liberal, liderado por Sagasta, y el Partido Conservador,
liderado por Cánovas del Castillo.
Para que el sistema funcionase debía basarse en el fraude y la corrupción
electoral, que se organizaba de la siguiente manera. Primero, el rey decidía
qué partido iba a gobernar y después se convocaban elecciones, debidamente
amañadas para ganara el partido elegido; el Ministro de Gobernación realizaba
el “encasillado”, es decir, decidía los diputados que habían
de ser elegidos por cada distrito; posteriormente, el gobernador civil de cada
provincia, puesto de acuerdo con los caciques comarcales y municipales,
manipulaba las elecciones bien comprando los votos, recurriendo al favor
popular repartiendo puros y vino, o bien utilizando la coacción; si estas
medidas no daban resultada se recurría al “pucherazo”, es
decir, aparecían más votos que electores o se votaba en nombre de vecinos ya muertos.
La oposición al sistema
Fuera de este sistema quedaban
fuerzas políticas cada vez más importantes. Por un lado, los socialistas,
liderados por Pablo Iglesias, que había fundado en 1879 el Partido
Socialista Obrero Español (PSOE). Años después se creó la Unión
General de Trabajadores (UGT), sindicato vinculado al PSOE.
Por otro lado, en esta época surgen
los partidos nacionalistas, que reaccionan contra el Estado
centralizado y que también quedan fuera del sistema de turno. Fueron
importantes en Cataluña, País Vasco y Galicia y, algo más tarde, destacó el
Andalucismo de Blas Infante.
La Regencia de María Cristina
Muerto Alfonso XII, su segunda
esposa, María Cristina de Habsburgo se hace cargo de la
regencia de su hijo Alfonso (futuro Alfonso XIII).
Durante esta etapa el hecho más
importante fue la pérdida de las últimas colonias españolas, el llamado “Desastre
de 1898”.
En 1895 estalla en Cuba un
levantamiento independentista bajo el denominado “Grito de Baire”,
dirigido por José Martí. Las causas que precipitaron la
insurrección fueron el incumplimiento del Convenio de Zanjón (1878,
libertades personales); la incapacidad española para absorber toda la
producción de azúcar y otros productos cubanos y de proveer a la isla de
manufacturas; y el aumento del sentimiento patriótico cubano, instigado por
Estados Unidos. Al mismo tiempo, en Filipinas se originaron también movimientos
independentistas, dirigidos por José Rizal.
Una vez que estalla la
insurrección, Cánovas del Castillo encomienda la misión de negociar y cortar el
avance de los insurrectos al general Martínez Campos. Ante su fracaso, fue
sustituido por el general Valeriano Weyler, que propuso como
solución la creación de líneas fortificadas (trochas) y la concentración de los
campesinos en los poblados para impedir que ayudaran a los rebeldes.
El presidente norteamericano William
Mckinley protestó ante el gobierno español por la dura actitud de
Weyler y exigió la pacificación de la isla. Es más, llegó a gestionar con María
Cristina la compra de la isla por trescientos millones de dólares, a lo que se
opuso rotundamente.
Aprovechando la voladura del
acorazado Maine, buque de guerra estadounidense anclado en el
puerto de La Habana, Estado Unidos declara la guerra a España. La dificultad de
una guerra con dos escenarios, el Pacífico y el Atlántico, y la clara
superioridad estadounidense hicieron que la guerra terminara pronto con la
derrota de España. Por el Tratado de París, España reconoce la
independencia de Cuba y cedía Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam a
Estados Unidos. El resto de las posesiones españolas (islas Marianas, Palaos y
Carolinas) fueron vendidas a Alemania al año siguiente por 25 millones de
marcos.
La derrota española, conocida como el desastre del 98, provocó una gran frustración
en la clase política española, el pesimismo de los intelectuales y una crisis
moral general. Como consecuencia, surgió el Regeneracionismo, cuya
máxima figura fue Joaquín Costa, que proponía reformas para superar
el atraso del país y acabar con el caciquismo y la corrupción.
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