viernes, 7 de diciembre de 2018

TEMA: LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX (4º ESO).- 6. La Restauración.


            TEMA: LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX (4º ESO).- 6

                                      LA RESTAURACIÓN
LA ESPAÑA DE LA RESTAURACIÓN (1874- 1902)
Agotado el sistema político de la República va tomando fuerza la idea de Antonio Cánovas del Castillo de restaurar la monarquía en la familia de los Borbones. Cánovas prepara el regreso de Alfonso con gran prudencia. Redactó un manifiesto que el príncipe firmó en Sandhurst, academia militar inglesa donde se encontraba estudiando. Pero los acontecimientos se precipitaron cuando el general Martínez Campos proclama rey a Alfonso tras un pronunciamiento en Sagunto. Se reinstaura así la monarquía. Los principios fundamentales del nuevo sistema político de la restauración fueron la Constitución de 1876 y la alternancia en el poder de los partidos.
La Constitución de 1876
    Cánovas inició el proceso constitucional y concibió este documento como un equilibrio entre la constitución moderada de 1845 y la revolucionaria de 1869. Sus características fueron:
  • Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
  • Amplia declaración de derechos (seguridad personal, inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia; libertad de conciencia, expresión y enseñanza; derecho de reunión y asociación, etc.).
  • Sufragio censitario para el 5% de la población que, en 1890 pasa a ser sufragio universal masculino.
  • Confesionalidad católica del Estado, aunque con libertad de culto.
  • Sistema bicameral, aunque los senadores son nombrados por la Corona.
El turnismo político
    Este sistema consistió en la alternancia en el poder del Partido Liberal, liderado por Sagasta, y el Partido Conservador, liderado por Cánovas del Castillo.
    Para que el sistema funcionase debía basarse en el fraude y la corrupción electoral, que se organizaba de la siguiente manera. Primero, el rey decidía qué partido iba a gobernar y después se convocaban elecciones, debidamente amañadas para ganara el partido elegido; el Ministro de Gobernación realizaba el “encasillado”, es decir, decidía los diputados que habían de ser elegidos por cada distrito; posteriormente, el gobernador civil de cada provincia, puesto de acuerdo con los caciques comarcales y municipales, manipulaba las elecciones bien comprando los votos, recurriendo al favor popular repartiendo puros y vino, o bien utilizando la coacción; si estas medidas no daban resultada se recurría al “pucherazo”, es decir, aparecían más votos que electores o se votaba en nombre de vecinos ya muertos.
La oposición al sistema
    Fuera de este sistema quedaban fuerzas políticas cada vez más importantes. Por un lado, los socialistas, liderados por Pablo Iglesias, que había fundado en 1879 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Años después se creó la Unión General de Trabajadores (UGT), sindicato vinculado al PSOE.
    Por otro lado, en esta época surgen los partidos nacionalistas, que reaccionan contra el Estado centralizado y que también quedan fuera del sistema de turno. Fueron importantes en Cataluña, País Vasco y Galicia y, algo más tarde, destacó el Andalucismo de Blas Infante.
La Regencia de María Cristina
    Muerto Alfonso XII, su segunda esposa, María Cristina de Habsburgo se hace cargo de la regencia de su hijo Alfonso (futuro Alfonso XIII).
    Durante esta etapa el hecho más importante fue la pérdida de las últimas colonias españolas, el llamado “Desastre de 1898”.
    En 1895 estalla en Cuba un levantamiento independentista bajo el denominado “Grito de Baire”, dirigido por José Martí. Las causas que precipitaron la insurrección fueron el incumplimiento del Convenio de Zanjón (1878, libertades personales); la incapacidad española para absorber toda la producción de azúcar y otros productos cubanos y de proveer a la isla de manufacturas; y el aumento del sentimiento patriótico cubano, instigado por Estados Unidos. Al mismo tiempo, en Filipinas se originaron también movimientos independentistas, dirigidos por José Rizal.
    Una vez que estalla la insurrección, Cánovas del Castillo encomienda la misión de negociar y cortar el avance de los insurrectos al general Martínez Campos. Ante su fracaso, fue sustituido por el general Valeriano Weyler, que propuso como solución la creación de líneas fortificadas (trochas) y la concentración de los campesinos en los poblados para impedir que ayudaran a los rebeldes.
    El presidente norteamericano William Mckinley protestó ante el gobierno español por la dura actitud de Weyler y exigió la pacificación de la isla. Es más, llegó a gestionar con María Cristina la compra de la isla por trescientos millones de dólares, a lo que se opuso rotundamente.
    Aprovechando la voladura del acorazado Maine, buque de guerra estadounidense anclado en el puerto de La Habana, Estado Unidos declara la guerra a España. La dificultad de una guerra con dos escenarios, el Pacífico y el Atlántico, y la clara superioridad estadounidense hicieron que la guerra terminara pronto con la derrota de España. Por el Tratado de París, España reconoce la independencia de Cuba y cedía Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam a Estados Unidos. El resto de las posesiones españolas (islas Marianas, Palaos y Carolinas) fueron vendidas a Alemania al año siguiente por 25 millones de marcos.
    La derrota española, conocida como el desastre del 98, provocó una gran frustración en la clase política española, el pesimismo de los intelectuales y una crisis moral general. Como consecuencia, surgió el Regeneracionismo, cuya máxima figura fue Joaquín Costa, que proponía reformas para superar el atraso del país y acabar con el caciquismo y la corrupción.
                                          DESCARGAR TEMA. PDF

No hay comentarios:

Publicar un comentario