viernes, 7 de diciembre de 2018

4º ESO. Materiales didácticos. Tema: La España del siglo XIX.- 1


TEMA: LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX (4º ESO).- 1


INTRODUCCIÓN
A pesar de las reformas del Despotismo ilustrado, a finales del siglo XVIII España seguí manteniendo los rasgos propios de una sociedad feudo-señorial y un régimen político incapaz de resolver los problemas que asolaban el país.
No obstante, durante el siglo XIX se experimentaron, como en el resto de los países de Europa occidental, una serie de cambios que dieron lugar a la instauración de un régimen liberal, mientras que la sociedad estamental propia del Antiguo Régimen fue sustituida por la sociedad de clases.
Aún así, fue un siglo convulso, protagonizado por varias guerras civiles y numerosos pronunciamientos. La industrialización del país apenas se llevó a cabo, mientras que, a pesar de diversas mejoras en los transportes, el país siguió mal comunicado.
Por todo ello, España pasa a ser una potencia de segundo orden en el concierto internacional, lo que, unido a su debilidad económica, la convirtieron en una de las sociedades más pobres de Europa.

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA Y LAS CORTES DE CÁDIZ (1808- 1814)
La crisis del Antiguo Régimen: Carlos IV
    Durante el reinado de Carlos IV tiene lugar la Revolución Francesa, lo que condicionó la política de su reinado, lo que se manifestó en la imposición por Floridablanca de férrea censura contrarrevolucionaria. Éste fue sucedido por el Conde de Aranda, más favorable a las ideas liberales pero fue sustituido a causa de los acontecimientos que se desarrollaban en Francia y su transigencia hacia ellos. Su lugar es ocupado por Manuel Godoy, quien dirigió la política española desde 1792 hasta 1808.
La Guerra de Independencia (1808-1914)
    A partir de 1796, la política española se vinculó al expansionismo francés. La derrota de la flota hispano-francesa en Trafalgar confirmó el dominio inglés de los mares. En 1807, Francia consigue que España firme el Tratado de Fontainebleau, por el que acordaban invadir Portugal. Las tropas francesas debían atravesar el país para llegar a Portugal pero, en realidad, no fue más que un pretexto pues las tropas francesas comenzaron a invadir toda la península.
    Ante el peligro, Godoy aconseja a la familia real que se refugie en Sevilla por si fuera necesario embarcar hacia América, pero esta noticia inquietó al pueblo que, instigado por el príncipe Fernando, se amotinó en Aranjuez en marzo de 1808 (Motín de Aranjuez), asaltando la casa del valido. Estos hechos hicieron que Carlos IV destituyera a Godoy y, posteriormente, él abdicara en su hijo Fernando. Carlos y Fernando se reúnen con el emperador para dirimir los conflictos; finalmente, Fernando renunció a la Corona y Carlos abdica en Napoleón a cambio de una pensión anual y de unas posesiones territoriales (hecho conocido como las Abdicaciones de Bayona). Napoleón, por su parte renunció a sus derechos al trono a favor de su hermano José, proclamándolo rey de España. Ante el secuestro de la familia real, el 2 de mayo se produce una sublevación en Madrid, seguida por otras ciudades dando comienzo a la guerra.
    La guerra fue a la vez de liberación contra los franceses, pero también civil ya que la población quedó dividida entre afrancesados (quienes apoyaron el reinado de José I) y patriotas. La contienda se desarrolló en tres fases:
  1. Primera fase (hasta finales de 1808). Los franceses sitian Zaragoza e inician su avance hacia el sur pero son derrotados en Bailén. La resistencia española fue sorprendente.
  2. Segunda fase (finales 1808-1812). Se trató de una fase protagonizada por el dominio francés pues, a comienzos de 1810, toda la península, excepto Cádiz, se encuentra bajo dominio del ejército galo. En esta época surgieron las guerrillas que hostigaban a las tropas napoleónicas.
  3. Tercera fase (1812-1814). Tropas españolas, al mando de Wellington lanzan una contraofensiva y derrotan a los franceses en Arapiles. En abril de 1813 se firma la paz, aunque los franceses no se retiraron hasta 1814.
Las Cortes de Cádiz
    La guerra tuvo importantes consecuencias políticas pues, ante la ausencia de la familia real, se produjo un vacío de poder en España. De ahí que se formen juntas revolucionarias; posteriormente, estas juntas se unieron en un solo mando, la Junta Central Suprema que convocó a Cortes con el objetivo de elaborar una Constitución que garantizara las libertades personales y acabara con las instituciones del Antiguo Régimen en un intento de abrir España a la libertad y el progreso. Por tanto, además de una guerra, se estaba llevando a cabo una revolución liberal en uno de los pocos territorios que permanecían libres del dominio francés.
    Entre los diputados de estas Cortes se distinguían diversas ideologías:
  • Liberales, partidarios de establecer un régimen liberal similar al francés (libertades, garantías constitucionales, etc.).
  • Serviles, partidarios de mantener el Antiguo Régimen con Fernando VII como rey.
  • Diputados americanos, que defienden sus problemas.
    La Constitución de Cádiz fue aprobada el 19 de marzo de 1812, a lo que debe su nombre, y establece el modelo del liberalismo español durante el siglo XIX:
  • Separación de poderes: Legislativo (Cortes), Ejecutivo (el Rey y sus ministros) y Judicial (tribunales de justicia).
  • Soberanía compartida (Cortes con el Rey)
  • Defensa de la propiedad privada.
  • Igualdad de los ciudadanos ante la ley.
  • Libertad de expresión, de prensa, de reunión, etc.
  • Estado confesional católico.
  • Sufragio censitario.

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